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Un "oportuno" cólico nefrítico libró al presidente madridista de enfrentarse con sus socios de Cataluña

Florentino Pérez aún no ha movido ficha, pero Calderón ya se sabe perdedor en las urnas

Diciembre 14, 2008

El Real Madrid navega por la Liga a doce puntos del líder. En las últimas cinco jornadas ha sumado tres puntos, mientras que el líder Barcelona ha cosechado 13. En un mes los blancos han tirado la competición nacional. Ha despedido al técnico Bernd Schuster al que además ha tenido que pagar el contrato completo, que aún estaba recién salido del horno de la renovación. La broma le ha costado siete millones de euros para el alemán y cantidades no comentadas sobre sus ayudantes. Al nuevo técnico, Juande Ramos, se le ha fichado por seis meses y aproximadamente tres millones de euros. La mala gestión deportiva del equipo de Ramón Calderón ha arrojado a la basura casi 2.000 millones de pesetas en un resolver la crisis. ¿Fue esa la causa del cólico nefrítico que impidió a Calderón acudir el viernes a una reunión de peñas?


Hay que reconocer que la imagen del Real Madrid en el Camp Nou no fue la misma patética de jornadas precedentes en Getafe o Valladolid, o incluso en Borisov. La sola presencia de Juande Ramos en el banquillo cambió la cara del equipo y lo normal es que a partir de ahora vaya hacia arriba en sus prestaciones. Pero lo que es ya irreversible es la derrota y ver el listón de la liga a doce puntos, fuera de las plazas de Liga de Campeones y viendo cómo se acercan por detrás. Pero quizás no es momento todavía de pensar en lo que no voy a poder conseguir ni en lo que me pueden quitar. Para el Madrid se impone el día a día como solución a una crisis que no es sólo deportiva.
El viernes próximo es el sorteo de la Liga de Campeones. La tabla de salvación de la temporada. Porque Juande es especialista en sacar rendimiento en las distancias cortas, jugar para eliminar al sprint, no en las distancias largas. Y la Champions es el paradigma de esa filosofía. El problema madridista es que aunque en los octavos puede salir bien emparejado del sorteo, luego en cuartos las cosas volverán a ser a vida o muerte. Pero hasta que llegue ese momento faltan dos meses en los que en el Madrid pueden pasar muchas cosas.
La pasada asamblea quedó marcada en la historia del Real Madrid como la más vergonzante de su historia. Un presidente que recurre a los ultras para acobardar y silenciar a la oposición es un hecho de tal calibre que lo increíble es que ese presidente tenga la poca vergüenza de seguir todavía al frente de la entidad, y que no se hayan desatado los mecanismos para ponerlo fuera de la sociedad por deslealtad a la misma. En dos años y medio de mandato Ramón Calderón ha cometido mil tropelías, pero la de llevar a los Ultras Sur a la asamblea para reventarla no tiene parangón. Hasta un ciego lo vio. Y los medios que aún apoyaban su gestión han dejado de hacerlo con el descaro de tiempos precedentes. Saben que Calderón es desde el pasado 7-D el caballo perdedor de esta carrera.

La maquinaria electoral engrasa motores

Las consecuencias de todo ello es que la máquina electoral está engrasando motores. Sólo falta una señal del tipo que sea del hombre más esperado por el madridismo para que se precipiten los acontecimientos. Sí, me refiero a Florentino Pérez. En dos años y medio no ha abierto la boca, no ha pisado el Bernabéu y ha salido en una foto. Pero las llamadas de socios, grupos y seguidores en definitiva del Real Madrid han sido una constante al ex presidente. No ha movido ficha, ni siquiera ha insinuado su deseo de regresar, pero su presencia se intuye en la vida del club. No porque él lo haya buscado, sino porque su sucesor en el cargo lo ha potenciado con su actitud de desprecio y miedo –a espuertas- a su imagen.
Y de momento tampoco va a aparecer –“en época de crisis no hagas mudanza”-, aunque los que ven en él al único salvador del Real Madrid lo tienen todo preparado. Y de regresar, no lo hará solo. Si algo no soporta FP es que en poco más de dos años se haya dilapidado su herencia, se haya malgastado el legado económico y la entidad esté de nuevo como cuando aterrizó en el año 2000, cerca de la quiebra económica. De nuevo hará falta un gestor de primera clase. Decía el fallecido Ramón Mendoza refiriéndose a su sucesor Lorenzo Sanz que lo que más le molestaba es que él se marchó sin conseguir una Copa de Europa y su “chófer” tenía dos. Florentino no puede ni decir eso de su “chico de los recados”.
El viernes por la noche, coincidiendo con la visita del Real Madrid a Barcelona, se organizó un acto de las peñas de Cataluña. El invitado de honor era el presidente Ramón Calderón. Casualidades de la vida, Calderón enferma ese mismo viernes. Se anuncia que por un cólico nefrítico. Pero como las ciencias avanzan que es una barbaridad, a la mañana siguiente estaba como una rosa y por la tarde ya se le vio como una lechuga. Los que hayan tenido alguna vez un cólico nefrítico –piedras en el riñón para el pueblo llano- estarán pensando lo mismo que yo: “Tu-ru-rú”. Si hubo cólico fue de los otros, de los de sentarse en el reservado y no moverse. El mal que aquejó a Calderón fue un sobrevenido exceso de prudencia. La posibilidad de que algunos de los asistentes a la reunión de peñas mostraran su disconformidad con lo sucedido en la asamblea llevó a los asesores de Calderón a recomendarle que no apareciera. Las aguas bajan turbias y bravas y hay que esperar que lleguen a un remanso para volver a nadar. Si es que ello es posible.