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Fines de semana de cuatro días, dos carreras por Gran Premio y expansión digital es con lo que sueñan los nuevos amos de la Fórmula 1

Septiembre 23, 2016
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La revolución. Los nuevos propietarios de la Fórmula 1 quieren cambiar las carreras para pasar de ser un deporte global, a un espectáculo global, y desde luego si hay alguien que puede lograrlo son ellos. Liberty Media, un conglomerado de empresas dedicadas a los medios de comunicación, organización de eventos y espectáculos se ha quedado con el paquete accionarial mayoritario de la Fórmula 1. Ya han dejado claro que no se van a quedar a ver los toros desde la barrera y recaudar el dinero que caiga de las carreras, sino que se van a implicar a la hora de gestionar, no como hicieron los propietarios anteriores. Con equipos deportivos en su portfolio, cadenas de radio, el mayor promotor de conciertos del mundo, o la empresa más potente de venta de entradas online, Ticketmaster, han valorado la posibilidad de mejorar el producto y ya tienen varias ideas sobre la mesa.

En su primera visita a una carrera como primer mandatario de la Fórmula 1, el bigotudo Chase Carey, directivo de Liberty Media y consejero de de la Twenty Century Fox, dejó caer a los medios presentes algunas pistas, pero en el cajón tienen más planes. En general, los americanos creen que pueden expandir más el negocio, que llegue a más y mejor público. La Formula 1 alcanza a 200 territorios a pesar de que en el planeta hay sólo 195 países. Eso es porque a veces ciertas demarcaciones geográficas están partidas en dos, o se realizan transmisiones en varios idiomas con operadores distintos. En el plano de las retransmisiones televisivas el negocio ha tocado techo, y el siguiente paso será invadir el ciberespacio. Uno de los negocios de Liberty es ofrecer televisión por cable a sus abonados en varios países y ha llegado recientemente a un acuerdo con Netflix para ofrecer sus contenidos a través de sus redes. De ahí a llegar a un acuerdo de alcance planetario con la operadora que produce series como “House of Cards” o “Orange is the new black”, va un paso.

Más calendario al estilo yankee

Una idea que barajan los nuevos propietarios es la de seguir ampliando el calendario. A día de hoy son veintiuna carreras las que se disputan y se barajan veinticinco como el tope que equipos, personal y logística pudieran soportar. Los americanos no quieren corromper el espíritu básicamente europeo de la especialidad a pesar de que sea un deporte global, pero tampoco lo quieren americanizar. Los deportes yankees se caracterizan por una innumerable cantidad de eventos, y los que hay en la F1 les parecen pocos. Nascar disputa treinta seis eventos anuales en territorio estadounidense, en la NBA apenas se entrena debido a los ochenta y dos partidos de su calendario, y un equipo de la liga de béisbol juegan la friolera de ciento sesenta y dos partidos temporada. Para Liberty aumentar esas veintiuna carreras, sería vender más entradas, más derechos de retransmisión, más citas, más conciertos y eventos paralelos… y más beneficios. Para ejecutar este plan necesitan el apoyo de los equipos, especialmente de Ferrari, McLaren y Red Bull. Si ellos aceptan, habrá más dinero a repartirse para todos.

Otra de las jugadas, para ser llevadas a cabo en un plazo de tres a cinco años es reformatear los fines de semana de carrera. La idea no es nueva y ya el año pasado Flavio Briatore propuso algo parecido. A los americanos les encantaría poder organizar fines de semana más largos, con entrenamientos libres los jueves, como hace años, cronometrados los viernes, los sábados carreras puntuables al sprint (cortas, muy rápidas y sin paradas en boxes) y el Gran Premio tradicional a modo de fin de fiesta el domingo. Para ello quieren contar con la colaboración y el conocimiento de una de sus compañías: Live Nation, la organizadora de conciertos más grande del mundo. No saben de carreras, pero si de llenar estadios, manejar cientos de miles de personas, su seguridad y clientes satisfechos, tanto desde el punto de vista del espectador como del de los artistas. En principio esto es solo una de los muchos planes que manejan y para ellos sería ideal iniciar la década próxima con una aproximación a este boceto.

Apuesta por la realidad virtual

Y como diría Steve Jobs, “y una cosa más”. Pasó bastante desapercibido, pero Carey dejó caer en sus declaraciones en el Gran Premio de Singapur algo acerca de un campo que según él parecía perfecto para la F1: la realidad virtual. Los eSports gozan cada vez de mayor aceptación gracias a las nuevas tecnologías, y su implementación a través de Internet. La frase fue aproximadamente: “¿se imaginan correr contra Sebastian Vettel o Lewis Hamilton?”. Puede que gracias a Liberty puede que no sólo veamos las carreras, sino que casi participemos en ellas. El futuro.

José M. Zapico

@VirutasF1