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Ya acumula pérdidas por encima de los 369.000 euros

Fidel Albiac, pareja de Rocío Carrasco, vuelve a los números rojos en su supuesto negocio de “representación de artistas”

Enero 19, 2015

A pesar de no tener prácticamente actividad en 2013, incrementó su deuda a corto plazo en 50.000 euros y acumuló unos compromisos de pago que superaron los 631.000 euros

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Después de años en los que “aparentemente” Roció Carrasco y Fidel Albiac se ocultaban de los medios, la presentadora de Hable con Ellas y su pareja no dejan de ser noticia. Si en diciembre pasado sorprendían con una portada en ¡Hola!, esta semana han sido las declaraciones de Antonio David Flores las que han vuelto a encender la mecha. El ex de Roció Carrasco arremetía contra Rocío Carrasco y también contra Fidel Albiac. “Si mis hijos no están con ellos, por algo será“, afirmó en una entrevista concedida a la revista Lecturas, en la que dejó claro que los dos hijos de la ex pareja, Rocío y David, no quieren estar en casa de su madre. Todo un ataque a la línea de flotación personal de la pareja, cuando en lo empresarial tampoco parece pasar por el mejor momento.

De aspirante a policía a empresario con poco éxito

Después de que abandonará sus aspiraciones a Policía Local -dos meses después de iniciar su relación con Rocío Carrasco en abril del año 2000-, el hasta entonces desconocido Fidel Albiac constituyó su primera empresa, y actualmente la única que gestiona: Yamaguchi Producciones Artísticas SL, dedicada a la “representación y explotación de derechos de imagen de artistas”, y domiciliada en el chalet de la lujosa urbanización de Guadalix de la Sierra en la que vive la pareja. De hecho, con esta empresa consiguió el contrato para la gala homenaje de TVE a Roció Jurado en diciembre de 2005. Este fue su punto álgido, ya que casi desde ese momento, la empresa empezó a caer en picado.

En el año 2009 cerró el ejercicio con una facturación de tan sólo 484,38 euros. Pero quedaba lo peor: el ejercicio 2010, en el que sus ventas alcanzaron los 159,42 euros con unas pérdidas de 49.226 euros. Una situación calamitosa que se reflejaba en su balance con un patrimonio neto de apenas 84.000 euros y deudas que superaban los 447.147 euros.

El espejismo de la vuelta a la actividad empresarial

Pero el 2011 supuso un cambio radical para la empresa. De golpe, su facturación mínima se multiplicó por más de 1.000 hasta alcanzar los 169.956 euros: de tan sólo contar una tesorería -cuentas bancarias y caja-, de 60 euros se disparó hasta los 60.214 euros. Este incremento también tuvo su correspondencia en los gastos que se dispararon especialmente en gastos de explotación (de 10.000 euros a 67.000) y aprovisionamientos que sumo 14.000 euros. A pesar de ello, la empresa cerró con 51.049 euros de beneficio.

En 2012 la tendencia fue parecida, pero en menor cuantía. Facturó por 61.712 euros y cerró el ejercicio con 12.224 euros de beneficio. Con todo ello la sociedad siguió siendo excesivamente “patrimonial”. De todos los activos de la mercantil, valorados en 770.802 euros, el 94% de ellos son en activos inmobiliarios; en concreto, su vivienda particular que figura como domicilio social. Un lujoso chalet pagado en buena parte por deudas financieras que genera grandes dudas, especialmente cómo se pagaban cuando la sociedad facturaba poco más de 100 euros.

Un ejercicio calamitoso

El año 2013 no puede dejar de considerarse como pésimo en lo económico. La facturación se desplomó un 98% hasta tan sólo 1.215 euros, una cifra insuficiente con la que no pudo hacer frente a todos sus gastos: 11.706 euros de gastos corrientes y 9.196 euros de gastos financieros provenientes especialmente de 275.356 euros en deudas a corto plazo. A pesar de no tener prácticamente actividad, la empresa en este ejercicio aumentó su pasivo a corto plazo en 50.000 euros. Así pues, si unimos la deuda a largo plazo de 356.558 euros, suma un total de 631.914 euros. 

Con todo ello, Fidel Albiac cerró su empresa unipersonal con unas pérdidas de 19.687 euros que, sumados a los ya acumulados en otros ejercicios, alcanzan los 378.991 euros y el patrimonio de la empresa en unos paupérrimos 127.908 euros.