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Tras las últimas informaciones difundidas

Fidel Albiac niega haber intentado vetar a Rosario Mohedano

Septiembre 2, 2009

Siempre se ha mantenido al margen porque, en ocasiones, sus desmentidos han pasado más que desapercibidos. Está cansado de tener que luchar contra las circunstancias y asegura no entender el motivo por el que Rosa Benito anunció que su hija había sufrido un intento de veto por su parte. Él dice no tener tanto poder.

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Podría recordar a una de esas princesas de cuento que vive en un torreón cuya llave ha sido lanzada al río por su apuesto caballero que decide protegerla de peligrosos dragones, pero lo de Rocío Carrasco es un estilo de vida escogido con indudable libertad. Junto a Fidel Albiac vive apartada del mundanal ruido, preocupada y ocupada en que sus hijos tengan la educación que se merecen e intentando compaginar lo profesional con lo personal. Su vida matrimonial transcurre envuelta en un silencio, quizás excesivo, que les ha conseguido apartar levemente de polémicas televisivas y rifirrafes que embrutecen. Lejos de ser causa de disputa o enfrentamiento entre ellos, ambos consideran que permanecer cuasi clausurados en su domicilio no debe considerarse como un peligroso autosecuestro, sino como una forma de recuperar a tientas ese anonimato que se les arrebató hace ya mucho tiempo. Son, tal vez, los personajes que más calamidades mediáticas han soportado desde que hace, prácticamente una década, decidieran arrejuntarse. A los continuos rumores de separación, se une ahora el supuesto enfrentamiento que mantienen con los Mohedano tras el fallecimiento de Rocío Jurado. Es cierto que las aguas bajan algo fuertes en el seno de esa familia que sufrió una rotura fibrilar el día en el que la tonadillera dejó de eclipsar con su voz, pero no hay novedad alguna que haga temer que las relaciones entre los miembros del clan se hayan resquebrajado completamente. Por eso anuncian que acudirán a los tribunales para zanjar los asuntos más escabrosos. A pesar de no gustarles interponer querellas contra periodistas y colaboradores, reconocen que la presión y el malestar les empujan a tener que hacerlo.
Conversaciones reparadoras
El adiós definitivo a Rocío Jurado marcó un antes y un después en la vida de sus familiares. Era, inexorablemente, el nexo de unión entre unas personas que, en apariencia, poco o nada les une. No obstante, la polémica repartición de la herencia y un desgaste fruto de la no convivencia entre ambos provocó un totum revolutum todavía no resuelto. Rocío todavía no conoce al hijo de Rosario Mohedano. Lejos de parecer algo insólito, la hija de la cantante achaca que no visite a su prima por la presencia de la prensa y un continuo vaivén en la relación que Chayo mantiene con Antonio Tejado. Además, las recientes declaraciones de Rosa Benito han molestado enormemente a Fidel Albiac. La colaboradora confesó haber vivido un difícil momento durante la preparación de la ya mítica gala que Televisión Española ofreció como homenaje a Rocío Jurado y en la que participaron múltiples cantantes de prestigio internacional, entre los que se encontraba Rosario Mohedano, sobrina de la tonadillera. Sin embargo, pudo no haber sido así. Rosa Benito señaló directamente a Fidel como responsable de un supuesto veto que nunca llegó a buen puerto. La peluquera dio por acertados los comentarios e insinuaciones que en aquella época Hilario López Millán vertió en diversos programas de televisión. Lejos de lo comentado, el acusado confiesa no haber sido responsable de tan angustiosa decisión: “Era una gala cuyo equipo estaba formado por mucha más gente de lo que se cree. La cadena, directivos, técnicos, familiares, cantantes, todos tenían su aportación y, por supuesto, nunca veté a Rosario”. Su voz suena firme al otro lado del hilo telefónico. Fidel empieza a sentir que se ha normalizado que anualmente “y siempre en septiembre” se especule con asuntos únicamente concernientes a su intimidad. Él y Rocío aseguran que nada hay de verdadero en esa crisis familiar que se anuncia a trompicones desde hace varios meses. Insisten en que sus relaciones personales con gran parte de la familia circulan con la más absoluta normalidad y aseguran mantener contacto telefónico fluido con los Mohedano: “No entiendo cómo es posible que yo personalmente acabe de hablar con Rosa Benito y luego ella diga que he vetado a su hija”, me confesó algo desorientado un Fidel cansado de los dimes y diretes. Es un gran tipo en las distancias cortas y conversar con él hace comprender una actitud que para muchos roza la chulería, incluso altivez, pero que en su caso puede entenderse como arma de defensa y ocultación. Los malos nunca son tan malos…
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)