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La FIA sancionará a los pilotos de Fórmula 1 no sólo por lo que hagan mal sino también por los tacos e insultos que digan por la radio en carrera

Noviembre 2, 2016
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La Fórmula 1 viaja en el tiempo y llevará a los principales protagonistas a su niñez en plena carrera. Los pilotos tendrán que tener mucho cuidado en lo sucesivo si se les escapa un exabrupto, un taco o un insulto en público, so pena de recibir duras sanciones deportivas. Sebastian Vettel abrió inopinadamente la Caja de Pandora de la corrección política cuando durante el pasado Gran Premio de México pulsó el botón de su radio para comunicarse con su escudería y mandó al cuerno (con palabras más feas en inglés) al director de la carrera, Charlie Whiting. Una acción cometida por Max Verstappen que quedó en principio sin sanción provocó el enorme enfado del germano que realizaba en ese momento una brillante actuación y que le estaba llevando en volandas hacia el pódium. El corredor fue a ver al marshall a pedirle disculpas nada más acabar la carrera pero el daño a la imagen ya estaba hecho ya que fue perfectamente oído por millones de telespectadores. La salida de pata de banca no gustó nada en el seno de la FIA que en razón de los artículos 112.1.1.c y f del código deportivo, que regulan el comportamiento moral y público de los participantes para con la competición, a punto ha estado de arremeter contra Vettel. Algunos llegaron a pedir que el corredor de Ferrari no participase en la próxima carrera, el GP de Brasil, pero en un comunicado emitido por el ente regulador se le exime de acción alguna al reconocer la inmediata disculpa solicitada al término de la prueba. A pesar de ello advierte con este mensaje que en lo sucesivo no permitirá ninguna circunstancia similar en ningún participante adscrito a pruebas reguladas por FIA. La Federación Internacional de Automovilismo acaba de instalar un frasco de cristal al que cada piloto díscolo va a abonar una dolorosa sanción en el caso de soltar algún taco; justo lo que muchos de nuestros padres hicieron con nosotros de niños.

México y la fortuna de Hamilton

La última cita disputada del calendario, el Gran Premio de México arrojó una carrera no especialmente lucida a pesar de tener dos o tres momentos de verdadera emoción. No hubo muchos adelantamientos, si alguna que otra pequeña sorpresa estratégica, la salida fue tensa, y al final hubo momentos protagonizados por los Williams y Force India por un lado, y por la lucha entre Sebastian Vettel y los Red Bull realmente apasionantes. Pero la verdadera salsa estuvo tras caer la bandera a cuadros, con una montaña rusa de sanciones, devolución de trofeos y caras propias del Día de los Difuntos

La prueba acabó como empezó en la parte delantera, con un Lewis Hamilton que con solvencia convirtió en victoria su pole position ante el líder del mundial, su compañero Nico Rosberg. El germano se limita a aguantar los embates de los que le lleguen por detrás, sabedor de que en su situación le basta con dar continuidad una permanente segunda plaza para llevarse su primer título a pesar de que Lewis gane en todas sus actuaciones. Rosberg sólo puede perder su entorchado y por eso interpreta su conservador guión. A pesar de ello la salida tampoco fue todo lo limpia que a todos les hubiera gustado. Hamilton partió desde parrilla como un proyectil sin nadie ni nada que le hiciera sombra y al llegar a la primera curva bloqueó sus frenos para irse recto. En una pista diferente, con un muro de frente o una puzolana de gravilla, esto hubiera significado regalarle automáticamente el titulo un Rosberg que de haber sido así se acostaría campeón esa misma noche. Afortunadamente para Hamilton la escapatoria de césped le permitió no sólo continuar en carrera, sino incluso ampliar su distancia del resto del grupo. Una vez estudiados los datos de telemetría y posicionamiento de su coche, los comisarios deportivos determinaron que fue un acto involuntario y que en los metros siguientes el piloto británico deceleró su ritmo para acercarse un poco al resto de los participantes. Pocas curvas después, un accidente entre un Manor y un Sauber provocaron el despliegue del Safety Car Virtual y su ventaja inicial se desvaneció. Los dos Mercedes acabaron su pequeño Mundial particular tal y como se clasificaron la jornada anterior, y Rosberg sonrió al final de la carrera siendo igualmente líder a pesar de que Lewis esté ahora más cerca y siga con posibilidades de cara a las dos carreras que restan.

Vettel y Verstappen

Justo detrás de estos dos hubo de todo. Carlos Sainz no vio en el primer giro el avance de su amigo Fernando Alonso, lo sacó de la pista y casi termina estampado contra el muro. Las manos del asturiano hicieron que aquello no acabase en una montonera con los coches que le seguían. Sainz fue sancionado con cinco segundos, y con problemas de caja de cambios acabó en decimosexta posición tras haberse clasificado undécimo. No le fue mejor al de Oviedo, que acabó fuera de los puntos con un motor muy rebajado de potencia por temores ante su fiabilidad. Carreras para olvidar de la armada española y con alguna aclaración final y en privado entre ellos. Muy bien por Alonso que preguntado en inglés durante la entrevista por la megafonía del recinto prefirió responder en castellano para que los asistentes, en su mayoría hispanohablantes, le comprendieran. El entrevistador anglosajón se limitó a exclamar un “excellent” al acabar cada una de sus respuestas con cara de no haber comprendido nada.

Más complicado fue el final de la prueba, especialmente en lo tocante al controvertido pódium, que llegó a tener hasta cinco habitantes distintos. Si quedó claro quiénes eran sus inquilinos de las plantas de arriba, pero el tercer puesto llegó a tener tres propietarios. Max Verstappen cruzó la meta en tercera posición, pero en lucha con Sebastian Vettel perdió el control de su Red Bull en un embate del germano, se salió de la trazada y a criterio de los comisarios avanzó espacio a pesar de no haber adelantado a nadie. No se sabe muy por qué razón, Max no cedió su puesto a un correoso y brillante Vettel que venía justo detrás a un ritmo endiablado, y el holandés cruzó la meta tercero. En el antepódium, esa sala de espera donde los pilotos se refrescan ante de la ceremonia de entrega de trofeos, Herbie Blash, uno de los hombres encargados, le dijo con discreción que tenía que abandonar ese escenario y dejar su puesto al ocupante debido, Vettel. Generalmente lo que se hace es darle ese honor al que se gana el puesto sobre el asfalto y luego se realiza algún tipo de ceremonia en la que se entrega el trofeo a su legítimo propietario. Justamente esto fue lo que ya entrada la noche el cariacontecido Sebastian Vettel se vio obligado hacer en beneficio de Daniel Ricciardo, que cruzó la meta quinto. Los comisarios determinaron que Vettel se defendió del australiano moviendo lateralmente su coche más de lo debido en defensa de su plaza y le castigaron con una penalidad de tiempo por valor de diez segundos. Esto le envió a la quinta plaza y el trofeo fue para un sonriente Ricciardo que pisó el pódium sin público ya y sin apenas luz del sol.

Enfados para casi todos

Una curiosidad técnica. Los neumáticos Pirelli eran tildados de ser extremadamente frágiles y poco consistentes en su duración. Los italianos, cansados de ver como los que les pidieron hacer dejaban en mala postura publicitaria a sus productos, cambiaron la fórmula y ahora son realmente duros. Dos pilotos, Jolyon Palmer y Marcus Ericsson, aprovecharon el periodo inicial de Virtual Safety Car para hacer el cambio mínimo obligatorio, y realizaron casi las setenta vueltas de la carrera con ritmos decentes con el neumático medio. Al pasar una sola vez por boxes, ahorraron el tiempo que se disipa en la operación, y en el caso del sueco de Sauber, consiguió su mejor resultado de la temporada con una honrosa undécima plaza, a tiro de piedra del punto que podría cambiar la suerte (y la economía) de su depauperado equipo. Sauber es la única escudería que no ha recabado punto alguno; en el caso de avanzar en la tabla clasificatoria el premio supondría varias decenas de millones de euros.

A la postre: Alonso y Sainz enfadados, Verstappen enfadado, Vettel y Ferrari enfadados, Checo Pérez no pudo brillar en su tierra con una estrategia que no fue la más conveniente, Sauber no logró el punto que mereció… Pocos salieron contentos del Hermanos Rodriguez. Pocos menos los más de 130.000 espectadores asistentes a uno de los pocos eventos del año que llena todo el graderío y donde se celebra la Fórmula 1 como en ninguna otra parte, probablemente el mejor Gran Premio de la temporada.

José M. Zapico

@VirutasF1