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A Alonso se le ha apagado definitivamente el brillo en los ojos al hablar de un equipo con el que formaba la pareja perfecta.

Ferrari tiene que abandonar ya la temporada actual y sólo así tendrá alguna oportunidad en 2015

Junio 8, 2014

Existen rumores de un posible despido de Kimi Raikkonen ante su bajo rendimiento a finales de este mismo año y, por otro lado, han perdido la batalla por hacerse con los servicios del ingeniero estrella de Red Bull, Adrian Newey, renovado por la escudería azul.


El Gran Premio de Canadá, disputado este domingo, ha despejado ya las dudas, si es que a alguien aún le quedaba alguna. Los Mercedes son sólo superables en caso de avería como las que tuvieron Nico Rosberg y Lewis Hamilton; el primero perdió el primer puesto, y el segundo abandonó, debido a una falla en la sección eléctrica de sus propulsores. La segunda certeza es que sólo los Red Bull parecen tener la capacidad de poder sacar tajada en caso de que fallen los coches de la estrella, el resto puede pescar en río revuelto pero sin garantías, y siempre y cuando cuentes con un motor igualmente Mercedes. La tercera certeza es que a Ferrari también se le acerca el verano, pero seguirán pasando frío hasta al menos el año que viene.

Ha debido ser un Gran Premio muy doloroso para los italianos porque llegaban con algunas mejoras, de hecho Alonso abrió fuego el viernes con tiempos excelentes, tanto como para liderar las tablas de tiempos. Muchos quisieron ver algo de brillo en los bólidos del ´cavallino rampante´, pero el espejismo fue poco a poco acumulando polvo reflejando la cruda realidad. El sábado fueron a menos y el domingo, una asignatura que tradicionalmente se le suele dar bien a sus pilotos, especialmente a Alonso, no sólo no avanzaron en carrera sino que coches con casi tres veces menos presupuesto y el débil motor Renault, un Toro Rosso, fue por delante un buen rato. Para rematar la faena y sólo ´gracias´ al escalofriante accidente protagonizado por Checo Pérez y Felipe Massa -que los dejó KO a una vuelta del final-, Alonso pudo acabar la prueba sexto y su compañero Raikkonen, décimo, último de los coches con puntos. El color rojo Ferrari, siempre lustroso y destellante, pierde color y se torna en rojo tostado. El que fuera referente durante décadas no es que no luche por victorias, o ya por el podium, es que le cuesta trabajo estar incluso en la zona de puntos.
 
Las víctimas de la crisis de Ferrari
 
La crisis interna de Ferrari va causando atropellos en su avance. Existen rumores de un posible despido de Kimi Raikkonen ante su bajo rendimiento a finales de este mismo año, y por otro lado han perdido la batalla por hacerse con los servicios del ingeniero estrella de Red Bull, Adrian Newey, renovado por la escudería azul. Pero una de las peores partes vienen por el lado de su piloto estrella, Fernando Alonso. Verle desanimado, triste, y cabizbajo es moneda común, y tras bajarse de su F14T tras la carrera de Montreal, se fue caminando hasta el box con el casco puesto, un gesto habitual entre pilotos que abandonan o se accidentan. Es un gesto de protección, por una parte para que no les vean el gesto de rabia, y por otro lado para crear una barrera con posibles interlocutores.
 
En sus primeras declaraciones a las cámaras de televisión no ocultó su frustración y dijo que su deseo “a nivel personal (es) intentar acabar por delante de mi compañero y luego irme a casa“. Se le ha apagado definitivamente el brillo en los ojos al hablar de un equipo con el que formaba la pareja perfecta. Sólo hay una cosa peor que un piloto lento (que no es el caso) y es un piloto desapasionado. El ovetense quiere ganar, pero sabe que no puede. Lo que queda de temporada va a ser muy dura para él; su equipo tiene que ponerse ya con el coche del año próximo, si es que no se ha puesto ya, y por lo tanto tan sólo recibirá cambios de aceite, frenos nuevos, y poco más que una limpieza con un paño de una carrera para otra, así que es muy posible que el tema vaya incluso a peor desde el punto de vista de los resultados, con todas las atenciones puestas en el futuro, ante un presente tan descolorido y tristón. En alguna parte del mundo debe haber alguien que sepa dar color de nuevo al rojo Ferrari de toda la vida: Señor Montezemolo, encuéntrelo.
 
José M. Zapico
@VirutasF1