Menú Portada
A ojos de la nueva dirección, Alonso, parecía más un lastre que una ventaja por haber estado en algunos casos muy unido a algunos de los protagonistas y, en otros, haber hecho saltar chispas en las relaciones internas

Ferrari acomete toda una demolición tras su peor temporada en décadas: un auténtico derribo con escombrera

Diciembre 16, 2014

En menos de una temporada, el agente de seguridad de la puerta en Maranello ha visto pasar con la carta de despido o dimisión a dos directores —para que quede un tercero—, un presidente de la compañía, al ingeniero responsable de los motores, el de aerodinámica, al ingeniero jefe y responsable último de los monoplazas, a un responsable de prensa, y a la que ha sido la joya de su corona: el primer piloto


Ha sido una explosión controlada, larga y relativamente suave, más que un estallido corto y seco, pero en ocho meses Ferrari ha batido todos sus records de despidos, contrataciones y jugadas con la idea de recomponer una escudería que rinde muy por debajo de sus posibilidades, presupuesto, y valía. En menos de una temporada el agente de seguridad de la puerta en Maranello ha visto pasar con la carta de despido o dimisión a dos directores —para que quede un tercero—, un presidente de la compañía, al ingeniero responsable de los motores, el de aerodinámica, al ingeniero jefe y responsable último de los monoplazas, a un responsable de prensa, y a la que ha sido la joya de su corona: el primer piloto.

Por poco no sale hasta el ´cavallino rampante´, porque a todos ellos acompañan un nutrido grupo de técnicos cuyo número no puede ser determinado con exactitud pero según algunas fuentes afirman que pueden superar ampliamente la treintena.

Tal ha sido el efecto colateral de su fracaso con la adopción del motor híbrido de 1.6 litros, el acometimiento de la nueva normativa de esta temporada, la reglamentación que limita el consumo, la llegada de un Kimi Raikkonen que ha hecho magnífico al que todos tildaban de flojo Felipe Massa, que han ido rodando las cabezas de responsables de todos los estamentos posibles dentro de una estructura anquilosada, obsoleta y poco flexible a la hora de acometer con garantías un Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Lo de Ferrari, más que una reestructuración, parece un derribo con escombrera.

El alivio de Alonso y Ferrari por su separación

Todo esto tiene una cosa buena: empiezan casi desde cero. A ojos de la nueva dirección, precisamente una de las pocas piezas que ha funcionado, Alonso, parecía más un lastre que una ventaja por haber estado en algunos casos muy unido a algunos de los protagonistas, y en otros, haber hecho saltar chispas en unas relaciones internas algo deterioradas en algunos momentos a pesar de la excelente imagen que ambas partes han mostrado en la despedida.

Alonso fue homenajeado y agradecido en la cena de final de año en Italia, pasó por el estrado del acto a saludar, se le aplaudió, y las palabras fueron todas de agradecimiento. El problema es que ni el asturiano ni nadie que conozca un poco esta industria, prevé triunfos masivos a corto plazo envueltos en color rojo. De ahí que ambas partes parecieran casi aliviadas al despedirse mutuamente.

Manos libres a James Allison

Si el de Oviedo llega a una McLaren en la que según sus palabras ‘el 90% de los que hay son los mismos que había en 2007´, si volviera mañana al que fuera su equipo, no reconocería ni a la mitad de la plantilla.

El nuevo director, Maurizio Arrivabene, procede de la tabaquera Philip Morris, propietaria de Marlboro, tradicional patrocinador de la Scuderia y gran conocedor de la parte política del deporte. Si en los últimos años Ferrari parece haber perdido algo de pie en el plano del poder, todo apunta a que con esta jugada, se avance en este plano, y se deje hacer con manos libres a James Allison, que llegó a la formación en verano procedente de Lotus y que ahora, una vez despedido Pat Fry, se hace con el control técnico de Ferrari. La llegada de Allison descalabró aún más la gestión de Fry, responsable de los monoplazas, que dicho sea de paso, no ha sido especialmente acertados durante su mandato. Se sabe que Allison aportaba ciertas soluciones que Fry directamente se negaba a montar en coches diseñados por sí mismo, lo que provocaba innecesarias tensiones internas.

De Pat Fry fueron los diseños de los coches de 2012, 2013 y 2014, bastante poco afortunados, aunque no toda la culpa se le puede echar a él, sino a procesos internos mal pulidos, el uso de un túnel de viento fallón —que más tarde se subcontrató a Toyota— y a errores estructurales bien conocidos. Otro que sale por la puerta es Nikolas Tombazis, el aerodinamista responsable de un área en la que tradicionalmente los Ferrari de los últimos años han sufrido.

En Ferrari falla la filosofía

Por otra parte, nadie debería pensar que los que se marchan son malos. El ingeniero jefe que hizo los dos primeros coches de Alonso en Ferrari y con el que estuvo a punto de conseguir el título de 2010 los hizo Aldo Costa. El italiano fue despedido en mitad de 2011, se marchó a Mercedes y ahora hace coches ganadores. Felipe Massa fue igualmente despedido, con algo más de cariño, eso si, pero al que trajeron Kimi Raikkonen, Campeón del Mundo en 2007, ha rendido mucho peor. Mientras, Massa acumula casi el triple de puntos y queda cerca de Alonso en la tabla clasificatoria.

En Ferrari, más que las personas, lo que falla es la filosofía, la forma de organizarse, la manera de acometer los problemas, y algo que dejó caer el bicampeón español el día de la presentación en McLaren, donde afirmó que venía a este equipo porque todos trabajan para ganar, ni de cara a la galería, ni para quedar bien, sino para ganar. Todo lo que no sea esto, en F1, no lleva a nadie al pódium, y en Ferrari parece que se han entretenido por el camino. A buenas horas, mangas verdes, se escucha por las calles del principado… 

José M. Zapico
@VirutasF1