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Exclusiva: El empresario ofrece su opinión sobre este romance: "No sé nada de ella"

Fernando Verdasco cambia a Anna Ivanovic por la ex de Javier Hidalgo

Febrero 13, 2009

Cosas del amor. Parece que tras la ruptura con Ana Ivanovic, Fernando Verdasco ha vuelto a encontrar consuelo en brazos de una mujer. Se trata de Malena, la ex del empresario Javier Hidalgo.

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Es uno de los hombres más deseados del panorama deportivo nacional. Sus incandescentes movimientos sobre las pistas, el eterno gesto de amabilidad que aparece dibujado en su mirada y ese porte de gentleman modernizado despiertan las fantasías más húmedas en todo tipo de féminas. A pesar de que no ha pasado demasiado tiempo desde que Fernando Verdasco rompió inesperadamente con Anna Ivanovic, lo cierto es que el tenista podría haber curado las heridas en brazos de otra mozarrona de curvas vertiginosas y aleonada habla. Un clavo saca otro clavo, quizás por eso no esconde la pasión que le une a Malena, conocida en el ruedo mediático tras haber besado los carnosos labios de Javier Hidalgo, empresario y amigo por excelencia de un gran número de rostros conocidos. Me insisten en que Verdasco y Malena no dudan en mostrarse algo más que arrejuntados en la noche madrileña. Si las escenas hablaran, más de uno hubiera enmudecido. Lógico, pues ambos son jóvenes de atractivo personal innegable. Eso sí, algunos han puesto el grito en el cielo ante la rapidez con la que han dejado verse en la noche madrileña, sin importarles la presencia de miradas indiscretas. Quizás irrita que la muchachuela, que recientemente fue inmortalizada en el yate de su ex novio, ya tenga en su haber tres romances con famosos de altos vuelos.  

 

Ajeno al nuevo polvorín de su ex novia, Javier Hidalgo acudió a la fiesta que Equipo Singular (con una María García siempre dispuesta a ayudar a los periodistas allí congregados) organizó en el antiguo Matadero de Madrid con motivo de la presentación de unas camisetas solidarias diseñadas por Mango para la Fundación Articulo 1. El empresario, fiel a su estilo desenfadado y juvenil, vistió un atuendo realmente favorecedor y que dejó a más de una desencajada. Jugueteó, coqueteó y hasta sobeteó a algunas de las maniquís que deambulaban algo perdidas por la zona vip del recinto. Sin embargo, cuando me acerqué para preguntarle acerca de la rapidez con la que Malena ha recuperado la ilusión por sonreír, su mirada habló por sí sola: “No tengo ni idea ni tampoco me interesa su vida. Fue una mujer que ocupó mi vida durante un tiempo pero no sé que hace ahora ni con quien se relaciona. Eso sí –aclaró- no acabamos siendo enemigos como se ha dicho”. Algo más estudiada, pero con el mismo gesto avinagrado de siempre, la hermanísima Mónica Cruz no quiso soltar prenda sobre su vida privada. Resultó sobreactuada su postura ante el resto de invitados y ese alarde de falsa opulencia que deslumbró a más de uno. Eso sí, no se separó en ningún momento de dos amigas, por suerte parlanchinas, a las que parecía escuchar con muchísima atención. Menos comedido, pero con el mismo talante, Eloy Azorín se reía a tientas mientras sus amigotes posaban sus miradas en los espectaculares cuerpos que se zarandeaban de un lado a otro. Sin embargo, clamó al cielo el mini vestido de una Ariadne Artiles que recurrió a un anónimo acompañante para que le prestara una americana que cubriera su cuerpo semidesnudo. Cerca de las dos de la madrugada, con tres horas de retraso, el actor Hugo Silva, con el pelo algo más corto que en otras ocasiones, desfiló con paso firme por el lugar acompañado por otros dos amigos de mirada embelesadora. Suerte que su aparición fue más llamativa que la de una Almudena Cid a la que los reporteros gráficos dieron un sonoro plantón. Un descuido lo tiene cualquiera. Quién sabe.

 

Por Saúl Ortiz saul@extraconfidencial.com