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Fernando Martínez de Irujo: “No hemos pedido la incapacitación de mi madre”

Septiembre 9, 2010

Pocas veces se le ha fotografiado en compañía de mujeres. Con gran dificultad se le podría reconocer su aterciopelada voz. Rara vez ha hablado ante las cámaras. Por eso adquieren mayor importancia todas sus manifestaciones ante los medios de comunicación. Es demasiada la presión que tiene sobre las espaldas.


Están al borde del parraque. Cuando la periodista Karmele Marchante aseguró en el programa ‘Sálvame’ que los hijos de la Duquesa de Alba podrían pedir la incapacitación de la aristócrata, los teléfonos de Casa de Alba no dejaron de sonar. Los vástagos de Cayetana se pusieron en contacto entre sí. Todos querían saber el motivo por el que la periodista se aventuró a dar una información de semejante cariz. Encolerizados, los hijos no entiende la pasión con la que la contertuliana ofreció semejante noticia. De hecho, me cuentan que en estos momentos estudian la posibilidad de interponer medidas legales para salvaguardar el honor de la Duquesa y el de ellos mismos. Se sienten agraviados, sobre todo porque si hubo un tiempo en el que madre e hijos estaban algo distanciados por Alfonso Díez, ahora viven una auténtica luna de miel. No aprueba, pero comprender, respetan y hasta aplauden desde la resignación. Han acabado por entender que el funcionario está consiguiendo que la octogenaria haya recuperado la ilusión por vivir. Que su ajadísimo corazón palpite al mismo ritmo que el de una quinceañera cuando su novio aparece por la puerta. Alfonso le aporta una serenidad y actividad poco común. Viaja alrededor del mundo y parece incansable. De eso se alegran, cómo no iban a hacerlo, todos sus vástagos.
 
La negación literal
 
En especial Fernando Martínez de Irujo, puede que el que más apego ha tenido a la aristócrata en los últimos tiempos. Fernando es un hombre del todo discreto. Un señor. Un caballero de los que quedan poco. Respetuoso al máximo, generoso con sus más allegados y, sobre todo, un buen hijo. Podría hablar, conceder entrevistas en exclusiva, airear sus líos de faldas, pero no lo hace. Prefiere vivir en un segundo plano. Es su filosofía de vida. Alejarse de las polémicas e intentar convivir con una fama que le viene de cuna. Sin duda alguna, junto al Duque de Huéscar, Fernando es uno de los miembros más desconocidos de la aristocrática familia. Pocas veces se le ha fotografiado en compañía de mujeres. Con gran dificultad se le podría reconocer su aterciopelada voz. Rara vez ha hablado ante las cámaras. Por eso adquieren mayor importancia todas sus manifestaciones ante los medios de comunicación. Es demasiada la presión que tiene sobre las espaldas. Por eso adquieren mayor importancia todas sus declaraciones públicas. Y ya no puede más. Está cansado de aguantar y callar. Por eso ha querido pronunciarse acerca de la última polémica. No puede soportar que le acusen de querer “manipular” a su madre: “Es una auténtica barbaridad, afortunadamente nosotros no tenemos pensando incapacitar a mi madre, eso es una auténtica falacia”, sentenció Fernando durante una conversación telefónica. Fin de una especulación que no sólo ha molestado, sino también ofendido.
 
Por Saúl Ortiz