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Fernando Alonso salva los muebles con un subcampeonato pero poco puede hacer para ayudar a Ferrari

Noviembre 17, 2013

Ya es oficial y definitivo: a falta de una carrera Fernando Alonso es, por tercera ocasión, Subcampeón del Mundo de Fórmula 1. Su carrera como piloto y su credibilidad no parecen dañadas a pesar de lo inalcanzable de Sebastian Vettel. Prueba de ello fueron las declaraciones a Antena 3 de Martin Whitmarsh, director de McLaren, que lo dejó claro, “es probablemente el mejor piloto del mundo“. Alonso gana pero Ferrari pierde. Tenían embolsado un subcampeonato de constructores, pero el poco acierto global de Felipe Massa y la imposibilidad de avanzar más del asturiano, lastrados por un coche que ha crecido mal, les han hecho perder la segunda plaza y difícil se antoja que en Brasil puedan recuperarlo. Ojo, no sólo se trata de una copa, sino que esta es la tabla de referencia a la hora del reparto de premios dinerarios; la broma le puede costar a los italianos del orden de los veinte millones de euros (o incluso más). De forma paradójica, el coche que les ha superado ha sido un Mercedes, monoplaza diseñado por Aldo Costa, el ingeniero italiano al que echaron a patadas de Maranello por construir coches malos.

En un evidente ejemplo de mala gestión han sido capaces de empeorar una trayectoria en franca decadencia, pero como todo lo que va mal puede ir a peor, es hasta posible que en Interlagos pasen de terceros a cuartos. En la penúltima prueba del calendario, el galo Romain Grosjean se coló entre Vettel y Webber en el podium con un Lotus, el único coche que en los compases finales de la temporada parece capaz de plantar cara a los azules Red Bull. Si Romain tiene un buen día y Heikki Kovalainen, sustituto de Kimi Raikkonen para estas dos últimas pruebas lo acaba haciendo bien, es muy posible que el descalabro sea aún mayor y pasen de terceros a cuartos.

Replanteamiento profundo

La Scuderia necesita desde hace tiempo un replanteamiento profundo de su estructura deportiva, técnica, laboral, financiera y por pedir, hasta del color de la reja de la entrada. Necesitan cambiarlo todo, como hizo Christian Horner cuando compró el agonizante equipo Jaguar, que no tenía ni siquiera túnel de viento, y lo reconvirtió en el exitoso Red Bull actual. La responsabilidad última no reside en Stefano Domenicali, sino en su presidente, Luca di Montezemolo, que en la distancia lo maneja todo. O mucho cambian las cosas, o el año que viene su muy aligerado motor -este es el rumor- acaba siendo superior al del resto y consiguen dominar al resto a base de potencia, o sencillamente la actual estructura acabará rindiendo de la misma manera que lo hace a día de hoy y esto es deficientemente a pesar del enorme gasto y esfuerzo.

Parte hospitalario de futuro dúo rojo: En el Gran Premio de Abu Dhabi Fernando Alonso sufrió un impacto desde abajo equivalente a 28G al pasar por encima de un piano (límite de la pista). De haber sido en otras circunstancias este golpe rayaría lo mortal de necesidad. El asturiano pasó por un hospital del emirato, y tuvo que guardar reposo para más tarde ser autorizado a correr por los médicos federativos. Pasó toda la semana con dolores, mareos y algo atontado. Afortunadamente corrió sin secuelas aparentes y el piloto no se quejó de ello. Por otra parte su futuro compañero de filas, Kimi Raikkonen se ha sometido esta semana a una intervención quirúrgica en la espalda para curarse de un problema persistente desde hace años. Con un certificado médico en el bolsillo, encontró una excusa perfecta para abandonar la escudería Lotus antes de acabar una temporada en la que no se jugaba nada, de donde le adeudan dinero, y acelerando un proceso sanitario para llegar a Ferrari en las mejores condiciones posibles. Los cirujanos del finés salieron satisfechos de la intervención. Tendrá para un mes-mes y medio de recuperación. Estaría bien justo en Nochevieja, fecha de liquidación de su actual contrato. Se comerá las uvas de rojo. 

José M. Zapico/Virutas
@VirutasF1