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Fernando Alonso sale ileso del peor accidente de su carrera en Fórmula 1 en una prueba inaugural que ganó Nico Rosberg y el gran perjudicado fue Sebastian Vettel

Marzo 21, 2016
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Tras la pretemporada más corta de la historia de la Fórmula 1 arranca la temporada más larga de todos los tiempos, y se ha iniciado con un enorme sobresalto para todos. Fernando Alonso viajaba a un ritmo aceptable a tenor de la mecánica que maneja tras la estela del mexicano Esteban Gutiérrez. En la curva tres interpretó mal —según él— las referencias de frenada, y ante un movimiento que despistó al asturiano por parte del coche precedente, acabó frenando tarde y se vio catapultado para acabar estrellándose contra las protecciones. Los ingenieros encargados de la seguridad de su McLaren-Honda sonríen cuando se tilda al accidente de milagro, cuando en el fondo no es más que producto de un trabajo bien hecho, de diseño y de una normativa exigente.

Nunca antes el bicampeón había sufrido un accidente de semejante calibre, y sin embargo salió de la cabina de su monoplaza con apenas leves rasguños a pesar de ir a 310 km/h. Su coche entró en la curva como un reluciente ingenio de tecnología aeroespacial y salió sobre una grúa transformado en el amasijo de chatarra más caro del planeta, completamente inservible, y con la destrucción del primero de los motores permitidos este año. Muy elegante Esteban Gutiérrez que preguntó por el de Oviedo en su primer mensaje por radio antes de bajarse incluso del coche tras el choque.

El mayor perjudicado del accidente: un sorprendente Sebastian Vettel

Desde un plano deportivo, el incidente provocó la automática detención de la prueba. Esto dinamitó las posibilidades del por entonces líder de la prueba, un sorprendente Sebastian Vettel, que partió de parrilla como un misil. Cuando la luz roja se apagó, no sólo los Ferrari avanzaron como pocas veces sino que dejaron clavados a los Mercedes, especialmente al poleman Hamilton, que llegó a caer hasta la sexta plaza. Sólo la bandera roja que dividió la prueba permitió a los coches de la estrella plateada recuperar lo perdido en el inicio.

La suerte y una estrategia acertada por parte de los vigentes campeones llevaron a Nico Rosberg a lo más alto del pódium, y a su compañero Lewis al segundo puesto. El tercero fue para un cariacontecido Vettel al que todo apuntaba como ganador con su enorme ritmo cuando lidera y un monoplaza muy sólido en tanda larga. Su desgracia residió en una estrategia desacertada con sus neumáticos, una mala parada en boxes por parte de su equipo, y a lo que se añade el incendio que sufrió en su bólido Kimi Raikkonen, que llegó a ir segundo y le hubiera servido de parapeto contra el ataque de otros monoplazas. Los Ferrari carecen de la consistencia de los Mercedes, pero salen sorprendentemente bien, y es algo que tienen que mejorar los llamados a liderar esta temporada.

Los nervios de Verstappen en su lucha frente a Carlos Sainz y el gran y prometedor comienzo de la Escudería Hass

Tras los habitantes del cajón se situaron Ricciardo y Massa, y justo tras ellos una de las sorpresas del Gran Premio: el Haas de Romain Grosjean. Destinados a acabar del puesto quince en adelante, se colaron en la zona de puntos, por delante de otros coches muchos mejor dotados. El equipo norteamericano comienza con muy buen pie su andadura, algo que debería pagar dividendos en el Gran Premio de Estados Unidos. Excelente actuación de los chicos de Toro Rosso, con un noveno y décimo para Carlos Sainz y Max Verstappen. Errores en las paradas podrían haberles llevado más arriba, y muy controvertida la actuación del holandés, cuyos mensajes por radio tuvieron que ser censurados por el organizador ante los exabruptos que iba soltando al ordenar a su equipo que pidieran al coche precedente conducido por Sainz que se apartase y le dejara paso. Esto tiende a funcionar de otra manera: es el equipo el que administra las órdenes de equipo, y los coches han de adelantarse en pista unos a otros. Donde hay patrón, no manda… piloto. Max se mostró nervioso y excesivo ante su impotencia a la hora de sobrepasar a Sainz y cometió un error que casi les cuesta caro a los dos. En una curva se golpeó contra su compañero con un trompo como consecuencia por parte de Verstappen; los excesos se pagan. Su carácter pasional y fogoso ya se observaron la temporada pasada con algunos errores por exceso, y se repiten este segundo año. Es una asignatura que tendrá que modular el prometedor hijo de Jos The Boss.

La discreta, y esperada, vuelta de Renault

Hay que añadir el correcto pero discreto debut de Renault en su retorno a la Fórmula 1 como equipo con un decimoprimer y decimosegundo puestos para el novato Jolyon Palmer y Kevin Magnussen, fuera de puntos y con un plan del que se espera mucho para dentro de un par de años.

Carrera entretenida, la de Melbourne, que derriba el mito del posible aburrimiento por aplastante dominio de Mercedes, de los que no se espera otra cosa mas que repitan el resultado del año pasado, pero con algo más de presión por parte de Red Bull, y especialmente de unos Ferrari muy mejorados. Su motor tiene más caballería que en 2015 pero la fiabilidad está algo más comprometida, prueba de ello es el espectacular abandono de Raikkonen con su coche en llamas a la puerta del box. Próxima parada dentro de dos semanas en Bahréin. un lugar donde se espera que los Ferrari vayan aún mejor, en una fiesta que tradicionalmente se les ha dado bien y con calor, algo que puede favorecerles. Hay espectáculo.

José M. Zapico

@VirutasF1