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Las dos misiones de la escudería italiana: rehacer su equipo, y la más importante, retener al asturiano

Fernando Alonso reverdece el ánimo de los ferraristas a la espera de una revolución interna

Julio 6, 2014

El piloto aun no ha decidido nada, Montezemolo ha abierto su cartera y al parecer tiene una oferta sobre la mesa que podría rozar los 40 millones de euros a cambio de que se quede hasta 2019.
 


El movimiento se demuestra andando y que un piloto sea un superclase, sobre el asfalto. Esto es lo que hizo el domingo Fernando Alonso, puntal único y vértice de la pirámide invertida sobre la que ha de pivotar el futuro del equipo Ferrari si no quieren hundirse aun más en el fango que les cubre hasta el pescuezo. En el Gran Premio de Inglaterra, novena cita del Mundial de Fórmula 1, y casi ecuador del calendario, el equipo italiano no podía haber llegado en peores condiciones y sin embargo puede llorar con un ojo a tenor del resultado. Los encargados de la estrategia no estuvieron especialmente avispados al retener a sus dos chicos en el box al inicio de la tanda clasificatoria. Con la pista enormemente mojada realizaron un tiempo muy flojo con unas gomas inadecuadas y cuando el asfalto mejoró, no salieron a pista en condiciones favorables. Como resultado, Alonso y Raikkonen salieron decimosexto y decimoctavo, condenados a la remontada con un coche malo para hacerlo.

Los pilotos del equipo encarnado no clasificaban tan mal desde Mónaco 2006. Para empeorarlo todo un poco más, en la vuelta inicial, el finlandés perdió el control de su F14T, se salió del trazado, y al reentrar en pista salió despedido hacia las protecciones. Los sensores registraron un escalofriante impacto de 47G. A partir de 25G se considera que puede tener consecuencias fatales. La carrera se detuvo y Kimi salió del coche por su propio pie, pero ayudado por las asistencias. Lo primero que hizo el finés nada más bajarse de su bólido fue preguntar por Felipe Massa, piloto que se encontró al Ferrari atravesado en su trayectoria, y que se vio obligado a abandonar sin mayores consecuencias. Sin duda un noble gesto.

Sólo ante el peligro

Alonso se quedaba sólo en pista e hizo lo peor y después lo mejor, lo que demuestra que es humano y se equivoca, y que no hay nada que le siente mejor que un par de banderillas, porque es cuando aparece el mejor Alonso de todos: el boxeador orgulloso que arrastrándose por el ring lanza directos con la zurda y la diestra al mismo tiempo. El de Oviedo colocó su coche en la parrilla de salida y se pasó en un par de metros las marcas que limitan la distancia con el vehículo precedente. A cambio de este error los comisarios le recetaron una sanción de cinco segundos sobre su resultado final. Para colmo de males, a punto estuvo de abandonar en los compases finales de la prueba con fallos mecánicos de diversa índole. El bicampeón adelantó a Vettel en una maniobra propia de un prestidigitador y le aguantó lo que pudo con su luz trasera parpadeando, lo que delataba que su bólido había entrado en el programa de ahorro de combustible.

Fueron más de una decena de vueltas en las que el germano se desesperaba sin poder rebasar a su oponente a pesar de llevar una velocidad superior. Fue pasarle, y avanzar a razón de segundo y medio por vuelta. Chapó por el asturiano que acabó sexto y demuestra que es la única pieza de Ferrari que nunca —o al menos a rara vez— falla. Si Ferrari quiere salir de su agujero, tiene que retenerle a toda costa, porque no encontrará mejor brújula en todo el mercado de pilotos.

Hasta el 2019 por 40 millones de euros

Alonso aun no ha decidido nada, Montezemolo ha abierto su cartera y al parecer tiene una oferta sobre la mesa que podría rozar los 40 millones de euros a cambio de que se quede hasta 2019. De momento su contrato tiene validez hasta 2016. En cuanto al equipo, su nuevo director Marco Mattiaci ha confirmado en público que va a haber una profunda reestructuración en el plano técnico. El nuevo mandamás rojo no da nombres pero es más que posible la salida de Pat Fry, responsable de los coches de las dos últimas temporadas y la actual. Otros dos que podrían pillar la puerta son Nikolas Tombazis, responsable de aerodinámica, una asignatura en la que la Scuderia falla desde hace años, y Luca Marmorini, encargado de unos motores que sin ser malos —superan a los Renault—, son incapaces de desarrollar la caballería que impulsa a los Mercedes, donde la sección híbrida-eléctrica parece ser enormemente eficaz.

En búsqueda del fichaje de nuevos técnicos

Para compensar estas pérdidas, el “General” Mattiaci ya ha gritado a los cuatro vientos que su lugarteniente es James Allison, ex trabajador del equipo que lo hizo muy bien en Lotus. Varios medios italianos han hecho público que Luca di Montezemolo aun espera la respuesta de Ross Brawn, al que han puesto en la mano un cheque de cinco millones de euros a cambio de hacerse cargo de la coordinación general del equipo. El británico parece poco proclive a aceptar el puesto, pero aun no ha dicho nada, al menos públicamente.

Para paliar la artritis crónica de los Ferrari provocada por el aire, se rumorea que en Maranello ya han fichado a dos, puede que tres hombres clave del departamento de aerodinámica procedentes de Red Bull, el equipo que ha estado mejor compuesto en esta materia. Otro de simulación parece que va en el lote. Adrian Newey, el mago azul se retira de la competición el año que viene y sin él, estar en Red Bull como ingenieros, no tiene el mismo atractivo. Los italianos prueban piezas para 2015 desde China y a Silverstone llevaron un nuevo chasis, algo más ligero. Lo que no dijeron es que ese chasis es la base de trabajo del chasis de su coche para el año que viene, y los técnicos encargados de desarrollarlo tienen orden de buscar los límites sin importar demasiado la reglamentación actual; no tienen nada que perder, y mucho que ganar con miras a 2015.

Prueba de esto es que los mecánicos rojos salieron disparados del box a tapar el coche de Raikkonen en la misma grúa tras su accidente, una práctica que no tiene demasiado sentido en mitad de la temporada, pero mucho en pretemporada. Ferrari da por perdido este año, Alonso así lo ha hecho saber ante los medios, y utiliza lo que queda de temporada como laboratorio de su futuro. El cavallino rampante tardará al menos dos o tres años en estar en forma, y desde McLaren le lanzan cantos de sirena. La pregunta que le hace dudar es: ¿estará a corto plazo McLaren mejor que Ferrari? Esto no lo sabe nadie, pero puestos a elegir, al menos en Ferrari ya sabe lo que hay, mientras que en otro lado sólo hay incógnitas. Apostamos por un futuro rojo.

José M. Zapico
@VirutasF1