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Fernando Alonso cambia su destino en busca de las victorias mientras sus decepciones en pista se acumulan

Abril 17, 2017
Alonso 3

Ha sido un terremoto. Fernando Alonso abandona temporalmente la Fórmula 1, una carrera, para correr en Estados Unidos la mítica carrera de las 500 Millas de Indianápolis que coincide con el Gran Premio de Mónaco y es algo que no todos han digerido de igual manera. Entre el resto de pilotos de la Formula 1 hay división, los fans nunca habían hablado tanto de la figura del bicampeón, en Estados Unidos le aplauden con unanimidad y en la especialidad se mira con una mezcla de envidia y escepticismo la jugada y se la tilda de lavado de cara. El asturiano se ha cansado de no ganar a pesar de encontrarse en un estado de forma del que pocos deberían dudar. Su coche sigue sin correr, queda claro que el chasis funciona dignamente pero su motor Honda sigue estando lejos de ser competitivo, e incluso sufre averías de forma constante para solaz de toda la escudería.

El binomio McLaren-Honda no va a cambiar por diversos motivos y a ambos no les queda otra que esperar e ir mejorando, pero entre tanto los abandonos y las malas actuaciones de cara a los resultados se acumulan. En el pasado Gran Premio de Bahréin, los dos monoplazas de McLaren recibieron motores nuevos tras ser detectadas fallas graves en entrenamientos de unidades ya usadas, y en teoría no iban a romperse por agotamiento. El de Stoffel Vandoorne ni siquiera arrancó la prueba con problemas graves en su sistema de regeneración de energía minutos antes de comenzar la carrera, y el de Alonso desfalleció a dos vueltas del final. Durante cincuenta y cuatro vueltas el asturiano demostró con creces un estado de forma soberbio y no sólo aguantó el embate de sus competidores en curvas, sino que hasta adelantó a otros a pesar de estar quejándose por radio de que “nunca había corrido con tan poca potencia”. Resulta paradójico que un Sauber, el del recuperado Pascal Wehrlein con un motor Ferrari del año pasado y considerado el peor coche de la parrilla, le mantuviera a raya durante decenas de vueltas. Esta es una razón más, y ya son muchas, las que han invitado a Alonso a buscar la gloria que persigue en otras latitudes. Viendo que este año sólo verá los pódiums por televisión, ha forjado un pacto con su equipo a través del que probará suerte lejos de la Fórmula 1. Se perderá la carrera de las carreras, en Mónaco, donde será sustituido por el recién retirado Jenson Button, pero es previsible que su concurso fuese más olvidable que algo digno de ser recordado.

¿Qué posibilidades tiene?

No demasiado, pero muchas más que en la Fórmula 1, y si ganase su figura ganaría una enormidad. Alonso no tiene experiencia en circuitos ovales; en Indianápolis se disputa una prueba de unas cuatro horas de duración en la que se dan vueltas a un trazado muy poco europeo consistente en dos enormes y rapidísimas curvas peraltadas unidas por dos rectas, con una fisonomía similar a una pista de atletismo. Allí tampoco son mancos, y no parte desde luego como favorito, pero a un coste sumamente bajo McLaren, que aporta al piloto y el nombre a la escudería que creó su expiloto Michael Andretti, Honda pone el motor y el de Oviedo sus manos tienen alguna posibilidad, algo que no ocurre en la F1. En Indianápolis no hay espacio a un segundo o un tercero, no hay pódium más que para el vencedor. Alonso ya sabe que será sumamente difícil alcanzar su ansiada tercera corona en la Fórmula 1 como hiciera Ayrton Senna, así que ha cambiado su discurso y su plan, para intentar vencer aquí, y muy posiblemente más adelante en Le Mans. Este camino fue el que hicieron ya antes otros grandes corredores históricos, multidiciplinares y sedientos de aventura. Lo de la Indy 500 es oficial, pero no tanto su posible participación en Le Mans, algo que le atrae desde hace años, y se rumorea que tiene firmado un precontrato con Porsche para participar con ellos cuando le sea posible. El muñidor de la aventura americana ha sido Zak Brown, norteamericano, hombre práctico, y muy conocedor de las artes del marketing.

El yankee es ahora el factótum de McLaren tras la salida de Ron Dennis y gracias a resto y la salida de Bernie Ecclestone, se permite una jugada impensable antes. De hecho, los calendarios han estado siempre bailando para hacerlos coincidir con carreras de F1 e impedir la posible participación de sus pilotos en otras categorías. Con la llegada de Liberty Media es muy posible que esto cambie en el futuro, no en vano tienen especial interés en seducir al remiso público norteamericano con otro viejo rumor latente: hacerse con la propiedad de las IndyCar Series, organizador de la carrera de Indianápolis, y suerte de Formula 1 norteamericana. En las mentes más calenturientas ya ha entrado la posibilidad de fusionar o hacer participar estas dos categorías de manera conjunta a pesar de las mastodónticas diferencias que las separan.

Mala carrera en Bahréin para los españoles

Si a Alonso no le fue bien en Bahréin, tampoco le fue mejor al otro español en la tercera aprueba del calendario. En una maniobra tildada por los comisarios deportivos como de ‘excesivamente optimista’ para adelantar a Lance Stroll, Carlos Sainz perdió el control de su Toro Rosso y acabó en la cuneta, al igual que el piloto canadiense. Los jueces concluyeron que el madrileño provocó un accidente innecesario y recibió una sanción equivalente a perder tres puestos en parrilla durante la próxima carrera. En su descargo Sainz se quejó de un problema con sus frenos nada más salir, indemne en lo personal, del lance.

Victoria de Sebastian Vettel, dos de tres, que lidera el mundial por delante de unos Mercedes que siguen pareciendo los más rápidos, pero pierden pie con las estrategias. La salida de uno de sus responsables en dirección hacia Williams, Paddy Lowe, parece estar pasándoles factura. Otro dato interesante es que en carrera se produjeron treinta adelantamientos sin la ayuda del DRS, o sea, de forma natural, lo que dejó una prueba interesante; hay Mundial. Próxima parada: Gran Premio de Rusia, dentro de dos semanas.

José M. Zapico

@VirutasF1