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Casi todos los fines de semana se encuentra con don Juan Carlos en Zarzuela dado lo informal de su relación

Félix Sanz Roldán, director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), nuevo hombre de confianza del rey

Enero 12, 2014

No hay duda que el 2014 no ha comenzado para don Juan Carlos como él esperaba desde su voluntad de recobrar una fortaleza que parecía perdida. Sin embargo, nos cuentan que a día de hoy él es, sin duda alguna, el hombre más informado de España, el que más sabe de todo lo que pasa, y eso no es de extrañar teniendo en cuenta, como nos informan, que una de las personas más cercanas a su persona, su confidente de estos tiempos, no es otro que el general Félix Sanz Roldán. Un general de larga trayectoria profesional, que tras ser jefe del Estado Mayor de la Defensa entre 2004 y 2008 es el actual director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Un hombre que casi todos los fines de semana se encuentra con don Juan Carlos en Zarzuela dado lo informal de su relación y a quien el presidente de la Cofradía de Caballeros Cubicularios de Zamora, a la que pertenece, define como “persona cercana, sencilla, entrañable y siempre dispuesta a colaborar”.

Nada se le escapa por tanto al rey, que no quiere mantenerse al margen de nada y que tiene acceso directo a cuanto sucede tanto en su propio entorno como fuera de él. Don Juan Carlos no tiene la vocación de hombre acabado que quizá por errores de cálculo de su propio gabinete de prensa nos llega, pero su agotada imagen durante la Pascua Militar (que habrá generado una sonora bronca en Zarzuela) ha vuelto a poner de actualidad la cuestión de una abdicación que él no considera en modo alguno, pues aún siente tener tiempo por delante para restañar el daño que la corona ha sufrido en los últimos tiempos. Genio y figura tras toda una vida de acontecer político desde su más temprana infancia (“una vida dedicada a España”, como declaró en su último mensaje de Navidad), don Juan Carlos pretende seguir al pie del cañón aunque la comidilla entre los príncipes alemanes continúe siendo su cacareada relación con Corinna zu Sayn-Wittgenstein-Sayn pues, como nos comenta alguien que conoce bien a muchos miembros del Gotha alemán, “este es un tema que a nadie le gusta tocar, pero que siempre sale a relucir nos guste o no”.

El ejemplo del duque de Edimburgo

Su actitud de estos últimos meses recuerda a la de ese otro “de siempre” que es su primo el duque de Edimburgo. A sus 92 años el consorte de la reina de Inglaterra no se evita esfuerzo alguno por asistir a todos los actos oficiales que puede, se mantiene de pie durante horas, y no abandona el cargo a pesar de que la protocolaria corte británica ya prepara con detalle lo que en un día ya no muy lejano serán sus funerales. Para ello se han buscado precedentes, y los altos funcionarios de la corte ya se mantienen en guardia permanente para, en un lapso de seis horas caso de ocurrir el óbito, poner en funcionamiento la compleja maquinaria palaciega y preparar el histórico Westminster Hall para la capilla ardiente del consorte de la reina. Sin embargo aún no se sabe que rango se dará a los funerales, pues parece que en lugar de establecerse la capilla ardiente en Westminster el féretro podría ser expuesto en el palacio de Saint James que es el lugar en el que estuvo el de aquella difunta princesa Diana que él nunca toleró.

 

Pero el estoico Felipe de Edimburgo, acostumbrado como está a una vida de eterno segundo lugar, ya ha manifestado alto y claro su deseo de que no se haga mucho lío en torno a la capilla ardiente y al funeral de estado. Ello no le libra, sin embargo, de esas pequeñas menudencias propias de la vida cotidiana que a veces nos sorprenden en personajes como su esposa la reina Isabel, cuya pasión por las nueces y los frutos secos acaba de descubrirse gracias a las escuchas telefónicas de las que fueron objeto los miembros de la familia real británica algunos años atrás. Y es que parece que en los días previos a la boda del príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles la reina cogió un regio cabreo al descubrir que los miembros del servicio dejaban vacíos los boles con almendras, nueces y anacardos que a ella le gusta tener siempre a su disposición en los salones del palacio de Buckingham. A tal punto llegó la cosa que hasta envió un memorandum advirtiendo a los oficiales a su servicio que “mantuviesen las manos lejos de sus frutos secos” porque la reina, harta de no ser mas que una mera figura representativa, aspira a tener al menos el poder de mandar en su casa.

Compromiso de los Orleans

Y mientras aguardamos nuevos desarrollos en relación con la imputación de la infanta Cristina, llegan noticias del compromiso matrimonial de ese primo suyo que es el príncipe François de Orleans, hijo del príncipe Michel y de esa Beatriz de Orleans (“Beatriz Dior” como la conocen muchos) que es personaje obligado en todos los grandes saraos de la moda y de la buena sociedad de Madrid. Educado en Madrid y hermano de aquella Adelaida de Orleans en quienes algunos pensaron como futurible del príncipe de Asturias, François se casará en los próximos meses con la aristócrata alemana Theresa von Einsiedel, hija de aquella amable princesa Amalia de Urach a quien hace muchos años pudimos conocer en el pequeño castillo de Schönach, en el corazón de Alemania, viviendo con alegría en la precariedad de aquel castillo de robinsones carente de todo lujo. Una boda a esperar con curioso interés a la que no faltarán muchos miembros del gran clan de los Orleans, un gran contingente de la más importante aristocracia alemana, y algunos príncipes de Luxemburgo de los cuales la novia es prima en segundo grado. Eso si, no serán de esperar los Grimaldi que deben su trono monegasco a la oposición que Francia puso en su tiempo a que estos alemanes duques de Urach, verdaderos herederos de ese trono, gobernasen sobre el pequeño principado de la Costa Azul.

Ricardo Mateos