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Feijóo versus Jorquera. Ofensiva final.

Octubre 11, 2012

Había un tiempo en el que la política no era el opio, sino el pulmón del pueblo. Un tiempo en el que militantes y partidarios se anexionaban en un solo ser. Un tiempo en el que el status quo se convertía en la piedra filosofal de la política enarbolada por los líderes de cada territorio en su defensa de lo vernáculo. Un tiempo no de quiromancia ni santería, sino de seres telúricos de carne y hueso, vinculados indefectiblemente a su tierra patria. Un tiempo  de Winston Churchill, de Helmut Kohl, de Lech Walesa o de Charles de Gaulle. Como bien sabe usted, avezado lector, para este tiempo las trompetas del apocalipsis ya han tocado sus primeros acordes. El tiempo en que vivimos peligrosamente adolece de una preocupante orfandad de líderes ideológicos. No empero, siempre hay un resquicio por el que entra luz. Ayer noche, Alberto Núñez Feijóo se sentó a la mesa de debate junto a Francisco Jorquera, sin otra pretensión que hablar de política y de soluciones, sin aditivos. Un debate en el que se expusieron dos modelos totalmente opuestos –realista uno, utópico por veces el otro- pero con una misma meta: Galicia. Pilares de una reconstrucción que pueden y deben alentar la reunificación –en todas sus facetas- de lo que Jürgen Habermas resultó taxonomizar un día como esfera pública y esfera privada.
 
El último de los debates comenzaba con la puntualidad británica que los ha caracterizado. Marga Pazos presentaba su tercer cambio de imagen, pero seguía inalterable en la disciplina germana aplicada. Jorquera volvía a optar por un vestuario desgarbado pero próximo y por una filosofía de ataque sin condiciones. Desprovisto de corbata, se preparaba para el día en que como él mismo había señalado: “le cantaría las verdades al señor Feijóo”. El candidato popular, de nuevo a la derecha de la pantalla, portaba su atuendo habitual complementado con una corbata azul cyan, azul Galicia, y neutralizaba las acometidas nacionalistas con datos contrastables. El diálogo pronto tornó hostil. Siguiendo el modelo pactado, la formación con más votos en los pasados comicios es la encargada de abrir el debate. En sus dos minutos de exposición iniciática, Alberto Núñez Feijóo, volvió a hacer hincapié en la importancia capital del problema del paro. En referencia a su gestión implementada recordó como Galicia se ha encumbrado como “la comunidad más solvente” y baraja las “dos opciones” de voto del 21-O ante la cantidad de alternativas de izquierdas que se presume establecerán coalición si es necesario en detrimento de la unidad. “Votar a socialista y nacionalistas o votar al PP, con quien comenzará una senda de crecimiento”. Francisco Jorquera retomó desde primer momento su posición beligerante, “no tiene proyecto de país, está a las ordenes de Rajoy”. En contraposición a las propuestas populares ofrece “una salida gallega a la crisis, porque el BNG cree en las potencialidades de este país”.    
 
Economía y sectores productivos
 
El primer sector fue inaugurado también por el candidato popular. Volvió a esgrimir las cifras arrojadas en el primer debate: “Galicia tiene menos paro, menos déficit y es la comunidad más solvente”. Bajo la premisa del más con menos vuelve a reconocer el estado de crisis aguda, en la que “el Gobierno está ayudando a internacionalizar la empresa”. Un Jorquera dispuesto a dar guerra da una vuelta de tuerca a las cifras y apunta que desde el Gobierno del PP, 11.900 gallegos han ido al paro. “Usted hizo de la austeridad el principal argumento de su gestión y ni de eso puede presumir”. Siguiendo el mismo procedimiento que el empleado con Pachi Vázquez, Feijóo recuerda los vitales acuerdos de la reunión de presidentes de Comunidades Autónomas: “¿van ustedes a cumplir el déficit? Si cumplimos el déficit no hay que subir impuestos y se puede invertir más en la gente”. Incluso desde la distancia, PSdeG y BNG encuentran nexos que entrelazar. El Informe del Consello de Contas de Galicia blandido ayer por Vázquez y que según la lectura socialista desvelaba un desvío de las cuentas de 2010 a otro ejercicio, se halló hoy en manos de Jorquera.
 
En un claro punto y aparte del debate, el candidato socialista entra en el terreno futbolístico y se significa como deportivista –quien sabe si en un afán recaudador de votos-. Tirando de metáfora compara las cuentas del Deportivo de la Coruña –caracterizadas durante años por sus irregularidades- con las cuentas de la Xunta y pide rigor para el balance de Galicia. Vuelve a censurar el “capitalismo salvaje” como causa de la crisis. Feijóo recoge el guante lanzado por Jorquera: “a usted le preocupa que el Deportivo esté bien gestionado. A mi también, pero sobre todo me preocupa cómo se gestiona Galicia”. En el cierre del bloque Feijóo denuncia la connivencia mostrada por PSOE y BNG en el segundo de los debates y deja caer la pregunta de cómo se pondrán de acuerdo tantos partidos para gobernar. Jorquera da la réplica asegurando que “si las cuentas le salen, usted pactará con Mario Conde.
 
Bienestar y servicios sociales
 
En el segundo bloque, Jorquera comienza decidido por el tema de las cajas: “tenía dos cajas y un banco y ya no tiene ninguno de los dos”. Vuelve a mentar a un miembro de su Gobierno para lastimar al presidente: “la consejera de Trabajo dice que sus políticas de trabajo no sirven para crear empleo” y acusa a Feijóo por utilizar a la sociedad como “moneda de cambio”. El candidato popular señala hacia al PSOE como óbice evidente de los problemas anotados por Jorquera. Respecto a la Ley de Cajas “hicimos todo lo que pudimos frente a la mayoría del PSOE”. En el caso del naval “están planteadas dos propuestas a la Comisión Europea”, en este punto responsabiliza al comisario del PSOE, Joaquín Almunia. Tocante a las preferentes, apostilla: “ustedes le dieron el visto bueno. Yo soy el presidente que intenta arreglarlo”. Tras estas palabras, un Jorquera contrariado reclama a Feijóo “honestidad y rigor” ya que según el nacionalista “las preferentes fue un producto legalizado durante el período Aznar”. Feijóo no cede e insiste “la Ley de cajas fue una ley del gobierno socialista de Madrid”. En otro orden de cosas, reafirma su compromiso con “la sanidad, con la educación y con los servicios sociales. Vamos a finalizar las obras en los 6 hospitales que están iniciadas en este momento”. Jorquera retoma el camino del descrédito: “en vez de ir a charlas de Intereconomía hable con el colectivo de educación, hable con los enfermos, no nos venda los mundos de Yupi” le endilga y saca a la luz una noticia de cierto periódico de la región que titula que “una persona a la que le diagnosticaron cáncer en el mes de mayo aún no tiene fecha para ser operada”. Respecto a este punto se crea cierta trifulca. Feijóo contesta: “no utilice usted determinada prensa que va en contra de la sanidad pública”. El candidato popular cita un “comunicado del jefe de servicio que negaba esa información” desmontando a Jorquera en un error infantil. Además enumera éxitos cosechados en la sanidad como la bajada de la lista de espera según “los datos que pública el Sergas”.
 
Tras un enfrentamiento verbal acerca de el bagaje político de uno y otro, Jorquera regresa por la senda de la educación y recrimina que “ustedes destinaron 2 millones de euros a separar niños y niñas mientras cancelaron programas como Preescolar na casa”. Feijóo matiza: “hay menos fracaso escolar que cuando ustedes gobernaron”. El cierre del campo temático estuvo comandado por la pobreza. “En Galicia hay 600.000 gallegos y gallegas que viven por debajo del umbral de la pobreza. Ustedes recortaron de manera drástica todas las políticas sociales”, plantea Jorquera. “Hoy hay un índice de pobreza inferior en Galicia que cuando ustedes gobernaban en relación con España”, contradice Feijóo.
 
Autonomía
 
Jorquera vuelve a introducir el bloque marcando las diferencias: “su principal preocupación es blindar el autogobierno. El BNG apuesta por ampliar el autogobierno” y a continuación perora en “el engaño de las preferentes” de las cajas. Feijóo se defiende: “las cajas se bancarizaron por una ley del gobierno socialista”. Debido a la acusación que Jorquera vierte sobre la supresión por parte de Rajoy de las primas al sector eólico, Feijóo categoriza con firmeza que “su anterior contertulio –en clara alusión a Vázquez– dijo que lo que el BNG hacía con el eólico era prevaricación”. Francisco Jorquera por vez primera, acepta el envite del presidente y asume que “el BNG no va a hacer bipartito en los mismos términos” y añade que “Galicia no merece un presidente que miente por sistema”.
 
Cuando usted me dice que no defiendo a Galicia, yo presenté un recurso de inconstitucionalidad por el sistema de financiación del Estado. Deje que los gallegos sientan como quieren sentir y amen a Galicia como quieren amarla. No de lecciones de como ser gallego” manifiesta un Feijóo defensor de la galeguidade. Jorquera se enroca alegando que no habla “de buenos y de malos gallegos. Usted supedita a Galicia a lo que le conviene al señor Rajoy. El líder popular aprovecha la contingencia para criticar el pacto electoral: “yo dependo mucho menos de Rajoy que usted de Vázquez, o de Beiras y lanza una pregunta al viento: “¿qué ocurre en el BNG para que todo el mundo se marche?”.  Así también exhorta a Jorquera a que “diga -usted que me parece riguroso- que no hay informe de cuentas, sino un anteproyecto”. El candidato nacionalista se escabulle de la dependencia de otras formaciones con una improbable conjetura: “a lo mejor nos encontramos un pacto con el PP y el señor Mario Conde”. “Yo dependo de los gallegos y las gallegas, cualquier voto que no sea al PP es para ustedes”, simplifica Feijóo
 
En la última intervención de la velada Jorquera</strong> habla de la necesidad de “un cambio real que apueste por desenvolver las capacidades productivas de nuestro país”. “Ese cambio es posible si los gallegos concentran el voto de izquierdas”, dice. Las últimas palabras para su oponente destilan sarcasmo, recordando la intervención del mismo en un primer debate en el que expuso la importancia del inglés, Jorquera se despidió con un lacónico pero punzante: “buenas noches o si lo prefiere good night”. A renglón seguido, la práctica totalidad  de la audiencia aguardaba un contrataque popular, granjeado éste del favor de la última palabra. Sin embargo Feijóo no perdió tiempo en tanganas insustanciales y pidió el voto para superar “el momento más difícil de nuestra economía. Necesitamos un Gobierno de unión. Estoy orgulloso de nuestro trabajo en el Gobierno”, antes de cerrar los debates deseando “buena suerte” a su rival.      
   
Jesús Prieto