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Las subidas en las cotizaciones de la Seguridad Social y los cambios en la normativa fiscal ahogan a asalariados, autónomos y pequeños empresarios

Fátima Báñez y Cristóbal Montoro, tanto monta monta tanto en su voracidad recaudatoria

Enero 21, 2014

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La Agencia Tributaria defiende la eliminación de la posibilidad de aplazamiento en el pago de las retenciones a cuenta de IRPF como corrección de “cierta utilización fraudulenta que se estaba haciendo de esta figura” 
La cotización a la Seguridad Social de retribuciones en especie como seguros médicos, cheques guardería o tickets restaurante está llevando a que muchas empresas estén ya retirando este tipo de retribución a sus empleados
La Confederación de Empresarios de Comercio Minorista de la Comunidad Autónoma de Madrid (CECOMA) denuncia que estas medidas se une tener que hacerse cargo de la parte del despido por causas objetivas que hasta ahora abonaba el Fogasa

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Este pasado lunes 20 de enero fue la primera cita del año con Hacienda para miles de autónomos y pequeñas empresas. Entre otros muchos impuestos, se liquidó el modelo 111, por el que empresas y profesionales abonan las retenciones del IRPF que han practicado a sus trabajadores y profesionales en el cuarto trimestre del 2013. Pero muchos se llevaron una sorpresa, desde el 1 de enero ya no se admiten las solicitudes de aplazamiento o fraccionamiento de retenciones e ingresos a cuenta lo que conlleva a que en el momento de presentar esta declaración no se ha podido solicitar ni aplazamiento ni tampoco fraccionamiento de este modelo ni tampoco del 115, que recoge las retenciones por arrendamientos o subarrendamientos de inmuebles urbanos.

Todo tiene su origen en un mes de diciembre, lleno de decisiones polémicas. La primera el pasado 9 de diciembre, fecha en la que la directora del departamento de recaudación, Soledad García López, firmó la Instrucción 6/2013 que elimina esta posibilidad de aplazamiento de deudas tributarias, esgrimiendo que corrige “cierta utilización fraudulenta que se estaba haciendo de esta figura”. Pero la realidad es muy distinta, ya que muchas empresas preferían usar estos fondos para pagos a proveedores y beneficiarse de poder aplazar este pago (por el que abonaban los correspondientes intereses). Ahora ya no existe esta posibilidad, a pesar de que la dificultad del crédito continua, Hacienda cobra primero y el resto después. Es más, con este cambio la presentación del aplazamiento del modelo 111 tendrá los mismos efectos que si no se hubiera solicitado dicho aplazamiento, es decir, un recargo de apremio instantáneo, aunque se pague antes de recibir la comunicación oficial. A esto hay que añadir que si se solicitan aplazamientos por otros impuestos y este modelo no se ha pagado, se denegarán el resto de aplazamientos.

Subidas de los seguros sociales  por la puerta de “atrás”

Si Cristóbal Montoro aprieta, tampoco se queda atrás la ministra de Empleo Fátima Báñez. La subida indirecta de cotizaciones aprobada de forma sorpresiva el 20 de diciembre ha conseguido poner a todo el mundo en contra. Oposición, trabajadores, empresas y expertos creen que esta decisión que sólo defiende la ministra y el secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, es contraproducente, ya que condiciona tanto la renta disponible del trabajador como la contratación por parte de la empresa. En lugar de atacar el fondo, la creación de empleo, se vuelve a insistir en la recaudación, calculándose que se conseguirá entre 900 y 1.000 millones de euros, algo menos del 10% del déficit anual de la Seguridad Social. Según Tomás Burgos el Gobierno decidió tomar esta iniciativa porque “gran parte de las retribuciones de los trabajadores estaban derivando hacia conceptos excluidos de la cotización”, lo que les estaba generando “un perjuicio evidente” en la medida en que conceptos excluidos de su salario suponen bases de cotización más bajas y por tanto derechos sociales también más bajos. Lo malo es que con esta subida que afecta al bolsillo del trabajador (entre 6 y 60 euros) y mucho más al del empresario, muchos trabajadores verán no que sube su base de cotización sino que pierden estos derechos ya que son muchas empresas las que han decidido de prescindir de esta remuneración a sus trabajadores por el sobrecoste de esta medida.

El mal es grande y se puede extender a muchas sociedades, ya que hasta ahora los conceptos exentos eran muy variados:

Planes de pensiones privados: Muchas grandes empresas realizan aportaciones a planes de pensiones privados u otros productos análogos cuyo fin es mejorar la pensión que cobraremos del sistema público. Desde este año se integran a la base de cotización y empresario y trabajador pagarán a la Seguridad Social como si lo hubieran recibido en efectivo.

Vales de comida: Es quizá el “rendimiento en especie” más común. Ya sea por cheque restaurante o más recientemente en tarjeta recargable muchas empresas entregaban hasta 9 euros al día, el tope hasta ahora para no cotizar en la Seguridad Social, a sus trabajadores para que lo destinaran a pagar su manutención. En 2014 estas ayudas pasarán a cotizar desde el primer euro percibido por el trabajador.

<p align=”justify”>Cheques guardería: También han crecido las empresas que dan los “cheques guarderías” ayudas destinadas a pagar una parte de la educación no obligatoria de los más pequeños. También desde 2014 cotizan en su totalidad.

Dietas por desplazamiento: Para muchos trabajadores que se desplazan mucho de su lugar común de trabajo es uno de los conceptos más importantes. Fijas o por kilometraje, las compensaciones de transporte y distancia también pasarán también a cotizar desde el primer euro. Antes solo lo hacían cuando superaban el 20% del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM). Siendo actualmente 532,51 euros, de no cotizar por los primeros 106,4 euros ahora, ahora sólo por incluir este mínimo supondrán 6 euros de cotización más al mes.

Seguro médico: De estar exentos en su totalidad ahora habrá que pagar por la cantidad que exceda de 500 euros anuales. Teniendo en cuenta que una “prima” para una familia tipo de 4 miembros está alrededor de 150-160 euros, supone no pagar por un trimestre y si por los 3 restantes.

Primas de responsabilidad civil: Hasta ahora estaban exentas, pasan a cotizar totalmente.

Promociones en Especie: “Compre un ordenador y se lo descontamos en nómina”, muchas grandes empresas tienen este tipo de regalos promocionales, rentable en cuanto los primeros 1.065 euros no cotizaban, ahora lo harán en la totalidad.

Donaciones o Promociones: Las cantidades en dinero o promociones en especie, para que el empleado a su vez la pueda revender, pasarán ser cotizar íntegramente, cuando antes solo lo hacían desde los 1.065 euros al mes.

Opciones sobre acciones: Para los más afortunados que recibían retribución en acciones gratuitas o a un precio por debajo del mercado, pasará a considerarse íntegramente en la base de cotización. Antes solo sucedía cuando superaba los 12.000 euros anuales.

En resumen, muchos conceptos y mucho dinero que saldrá de nuestros bolsillos para acabar en las arcas de la Seguridad Social.

Pequeñas empresas al límite

Si fuera poco, tal y como ha denunciado la Confederación de Empresarios de Comercio Minorista de la Comunidad Autónoma de Madrid (CECOMA) hay que unir que las pequeñas empresas tendrán que soportar la parte de indemnización por despidos por causas objetivas, que hasta ahora le correspondía al Fondo de Garantía Salarial (Fogasa), incrementando los costes de indemnización en un 67%. Durante el 2013, el Fogasa pagó por este concepto (indemnizaciones directas) un total de 267 millones de euros, correspondientes a 8 de los 20 días de indemnización por despido, cuantía que ahora tendrán que asumir las pequeñas empresas en dificultades. Si a esto añadimos que la cuota mínima de autónomos también sube de forma importante, especialmente para los autónomos con más de 9 trabajadores donde pasa de los 257 euros al mes a los 314 euros. Para CECOMA esta medida “rompe unilateralmente las reglas de juego, con nocturnidad y alevosía, al disfrazar esta reforma del Fogasa, en una disposición final de la Ley de Presupuestos Generales del Estado, que suprime de un plumazo el artículo 33.8 Del Estatuto de los trabajadores, en perjuicio de las pequeñas empresas”. En definitiva frente al discurso triunfalista subidas encubiertas o disimuladas. Esta es la realidad con la arranca el 2014, Cristóbal Montoro, Fátima Báñez y Mariano Rajoy, tanto monta, monta tanto mientras que sea para recaudar.