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Farruquito dejó créditos sin pagar en su sociedad Tirajais S.L.

Septiembre 5, 2010

Hace apenas quince días, el bailaor Juan Manuel Fernández Montoya “Farruquito” mostró por primera vez en Madrid su espectáculo “Puro”,  con el que cerró las jornadas de flamenco de “Los Veranos de la Villa” con un rotundo éxito como se demostró tener todas las entradas vendidas para la actuación del artista sevillano desde muchos días antes.

Parece que las cosas vuelven a la normalidad para Farruquito, que el 12 de enero de 2010 concluyó la condena de prisión, aunque mucho antes se acogió a beneficios penitenciarios como acudir a prisión únicamente a dormir desde marzo de 2008 o disfrutar de libertad condicional desde enero de 2009, pudiendo retirársele la pulsera de vigilancia telemática que estaba obligado a llevar. En total, Farruquito ha pasado 14 meses en prisión de su pena total de tres años en el cual también se le condenó a pagar 102.500 euros de indemnización para la viuda del peatón Benjamín Olalla y de 16.550 euros para los padres del fallecido por unos hechos producidos en 2003, año precisamente en el que en pleno auge de su carrera creo la sociedad Tirajais, S.L.

Irregularidades desde el inicio

Tirajais, que en legua gitana significa gitano, fue creada con el objeto social de la promoción, celebración, producción y puesta en escena de espectáculos de cante, baile y música flamenca y musicales en general, en esos años el caché de Farruquito era más que importante y tener una sociedad es lo más rentable para pagar menos impuestos.

Por ejemplo, en marzo de 2004, ya posteriormente al atropello mortal de Benjamín Olalla, una localidad mediana como Valdepeñas pagó por una actuación de un día de su espectáculo “Alma Vieja” 11.435 euros. Aun en ese año los cobros generados por el bailaor eran importantes, no sólo por las galas, incluso por subvenciones como la de 12.000 euros que cobró del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, por la que se concedían ayudas para actividades musicales, líricas y coreográficas como apoyo a la producción y la difusión de espectáculos coreográficos por distintas Comunidades Autónomas, en este caso Andalucía.

Pero la realidad es que a la vez que cobraba dinero de todos, daba sus pasos para aprovecharse del sistema y dirigirse hacia la insolvencia y el impago. Mientras se iniciaba su proceso judicial, decidió impagar ya el impuesto de sociedades de 2004 que se liquidaba en julio del 2005, lo que llevó la Agencia Tributaria a años más tarde iniciar la liquidación por vía ejecutiva (expediente S2040006410123935) como publicó por el Boletín Oficial de la provincia de Sevilla.

Todo ello llevó a la liquidación de la empresa y que en 2007, el mismo año que entró en el centro penitenciario de Sevilla II, y que se declararan como incobrables todos sus créditos, no pagando ni a la administración ni a sus acreedores.

Borrón y cuenta nueva

Todo esto, más en los tiempos de crisis como los actuales, supone el fin de la carrera empresarial de cualquiera, pero para Juan Manuel Fernández Montoya no ha supuesto ningún problema y en marzo de 2009 creó su nueva sociedad, Jardani Promoción de espectáculos,  con el capital mínimo de una sociedad limitada, 3.010 euros.

No sabemos si volverá a cobrar subvenciones, pero seguro que serán muchos espectáculos los que cobrará Farruquito de ayuntamientos, mientras dejo sin pagar los créditos de su antigua sociedad.