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Considerado el gran decano de la realeza europea

Fallece Otto de Habsburgo, hijo del último emperador de Austria-Hungría

Julio 4, 2011
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A las tres de la madrugada de ayer lunes falleció en “Villa Austria”, su casa en la localidad bávara de Pöcking, a orillas del bello lago Starnberg, S.A.I.R. el archiduque Otto de Austria, jefe de la casa imperial de Austria-Hungría e hijo y heredero del último emperador, Carlos I. Falleció en compañía de su hija la archiduquesa Gabriela, embajadora de la república de Georgia en Alemania, a quien en esos días le correspondía el turno de cuidados de su persona que los hijos del difunto habían establecido. Cerca de cumplir los 99 años Otto de Habsburgo, como era conocido internacionalmente, era considerado el gran decano de la realeza europea con mayúsculas, así como todo un símbolo de continuidad de un pasado que él, cuya vida recoge y resume todo el siglo XX en Europa, supo actualizar y traer al presente desde el lejano 1912 de su nacimiento hasta 2011. Personaje muy respetado en numerosos ámbitos de la vida pública, su actividad política se extiende desde los lejanos años 30 hasta épocas muy recientes por su gran apuesta por la construcción europea, desde esa reactualización del viejo concepto de Universitas Christiana de su antepasado el emperador Carlos V a comienzos del siglo XVI.

Una estrecha relación con España

Nacido en el seno de los últimos grandes fastos de la doble monarquía danubiana, con solo cuatro años fue testigo de la coronación de su padre como rey de Hungría y su infancia concluyó tempranamente en 1918 con la caída del imperio y el exilio de su familia, que costó la vida a su padre fallecido en 1922 en la isla de Madeira. Habsburgo por su padre y Borbón de Parma por su madre, sus vínculos de parentesco con la familia eal española eran innumerables, sin olvidarnos del parentesco de su esposa, la difunta princesa Regina de Sajonia-Meiningen, con la reina doña Sofía. Pero más allá de la sangre la relación de Otto de Habsburgo con España fue siempre intimísima pues aquí pasó su adolescencia y su primera juventud, en aquellos años en los que él y su familia residieron en la localidad vasca de Lequeitio bajo la protección del rey Alfonso XIII.

Luchador infatigable y sincero antihitleriano, se opuso a la unión de Austria con Alemania y fue perseguido por el Reich alemán teniendo que refugiarse en los Estados Unidos. Reputado periodista y escritor – colaboró en medios de prensa española –, en los años 50 también fue uno de los muchos príncipes cuyos nombres de barajaron como posibles sucesores del régimen del general Franco tanto por su vinculación con España como por representar a la casa de Austria. Su pasión europeista le llevó una y otra vez a la arena política como parlamentario europeo por la Unión Social Cristiana de Baviera y como presidente de la Unión Paneuropea Internacional. Su matrimonio con Regina de Sajonia-Meiningen, fallecida en 2010, fue ejemplar y a pesar de sus dificultades económicas supo sostener el prestigio de la casa de Habsburgo desde su modesta residencia bávara.

Entierro en Viena

Según ha confirmado el cardenal austriaco conde Christoph von Schönborn, el archiduque, que en 2007 había cedido sus derechos dinásticos a su hijo primogénito el archiduque Carlos, será enterrado con todos los honores en la cripta de la iglesia de los Capuchinos, en Viena, necrópolis de los Habsburgo. Por el momento el féretro permanecerá en capilla ardiente en el monasterio de Klosterneuburg. Posteriormente será trasladado a Viena donde el sábado día 16 se celebrará el solemne funeral en la catedral, que sin duda sea multitudinario. Allí se trasladará también el féretro de su esposa, para su enterramiento conjunto en una ceremonia en la que se espera se siga el mismo protocolo tradicional utilizado con ocasión de la inhumación de su madre la emperatriz Zita. Se dice también que su corazón será depositado en la abadía de Pannonhalma, en su querida Hungría, y no hay duda alguna de que la ceremonia de Viena contará con la presencia de toda la realeza católica de Europa siendo de esperar la presencia de una alta representación de la familia real española.

Ricardo Mateos