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Su nieto Luís Alfonso de Borbón y Martinez-Bordiu voló inmediatamente a Roma para hacerse cargo de los funerales

Fallece en Roma Emanuela de Dampierre, última nuera de Alfonso XIII

Mayo 3, 2012
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En la madrugada de ayer día 3 falleció en su residencia del Palazzo Massimo de la elegante Via de Corso, de Roma, Emanuela de Dampierre, para los legitismistas franceses duquesa de Segovia, madre de los finados Alfonso y Gonzalo de Borbón Dampierre, primos hermanos del rey don Juan Carlos. Según nos informan, su nieto Luís Alfonso de Borbón y Martinez-Bordiu voló inmediatamente a Roma cancelando un desplazamiento previsto a León, para hacerse cargo de los funerales en los que se teme que no cuente con la vieja guardia del legitimismo francés que durante tantos años apoyó a doña Emanuela en su lucha por el reconocimiento de los derechos dinásticos de su hijo y de su nieto en Francia.

Retirada de la imagen pública

Doña Emanuela, de 98 años, una mujer viva pero llena de acritud por las muchas dificultades de su larga vida, pasó por la ordalía de ver morir a sus dos hijos y desde algunos años atrás estaba afectada de una senilidad avanzada que la mantenía retirada de la imagen pública, aunque aún pudimos verla por última vez en el bautizo de sus bisnietos Luis y Alfonso de Borbón y Vargas, en Roma, en el otoño de 2010.

Su matrimonio con el infante don Jaime, hijo de don Alfonso XIII, fue enormemente desafortunado y tampoco llegó a buen puerto su segundo matrimonio con el agente de bolsa italiano Antonio (“Tonino”) Sozzani, hecho que le llevó a centrar sus energías durante largas décadas en apoyar con firmeza las pretensiones de su hijo Alfonso a la jefatura de la casa real francesa, posteriormente heredadas por su nieto Luis Alfonso. Altamente valorada y respetada en los ambientes del legitimismo francés, sobradamente conocidos fueron sus enfrentamientos con su nuera de otro tiempo, Carmen Martínez-Bordiú, y las gruesas críticas que vertió sobre la familia real española en las memorias que le escribió la periodista Begoña Aranguren.

Ninguneada por Alfonso XIII y don Juan de Borbón

Hija de dos de las mejores familias de las grandes noblezas históricas francesa y romana, la duquesa de Segovia se sintió ninguneada tanto por don Alfonso XIII como por don Juan de Borbón, a quienes no dudó en culpar tanto de su propia situación como de la frágil posición dinástica de sus hijos. Sintiéndose víctima de la marginación a la que sentía que la familia real española había relegado tanto a sus hijos como a ella misma, Emanuela de Dampierre no dudaba en vocear sus críticas a quien quisiera escucharla. Así nos quedó claro durante nuestra visita a ella en 2004, en su entonces residencia romana de la Piazza Campitelli, cuando agradable, afable, y buena conversadora, no dudó en hablar con fuerte ironía sobre lo que ella, considerada en su momento persona de rango desigual para casar con un infante de España a pesar de ser una Dampierre e hija de una princesa Rúspoli, consideraba las “malas” bodas de los hijos de los reyes de España, para las que auguraba sonoros fracasos futuros.  

La herencia

Es de esperar que Luis Alfonso sea el único heredero de los bienes que ella heredó en su momento de su segundo esposo y también de su hermano Richard de Dampierre, y también de valiosas joyas que desde hace largos años ella misma guardaba en un banco italiano para este nieto que siempre ha considerado duque de Anjou, y que en los últimos años mantuvo con ella una relación bastante en la distancia. Al margen, totalmente olvidada, quedará Estefanía de Borbón, la hija que su otro hijo, Gonzalo, tuvo fuera del matrimonio con la norteamericana Sandra Lee Landry y a quien esta abuela nunca quiso conocer. Aún no se conocen los particulares en torno a los funerales y el entierro, pero todo parece apuntar a que la inhumación tendrá lugar en el afamado cementerio parisino de Père-Lachaise por su deseo de regresar a la tierra francesa de su padre. A últimas horas de ayer el gabinete de prensa del palacio de la Zarzuela no conocía aún si la familia real española enviará una representación a las exequias de esta singular tía, a quien don Juan Carlos trató con tanta frecuencia en sus años de infancia en Roma y en Lausana.  

Ricardo Mateos