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No hay tema que se le escape al portavoz de la cuestionada Asociación

FACUA y Rubén Sánchez, o cómo beneficiarse de la protección de los consumidores

Abril 19, 2015

Acusado de “conocimiento” y “connivencia” con el sindicato UGT, con respecto a la trama de facturas falsas, la organización que preside ha recibido más de 1,4 millones en los últimos 6 años tan sólo del Estado

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Compresas, cápsulas de café, telefonía… No hay sector que no se le escape a Rubén Sánchez y su organización FACUA en una carrera sin fin para lograr titulares como sea. Eso sí, a veces le sale el tiro por la culata. Su alegría tras el cierre temporal de la cuenta de Twitter de Luis Pineda, presidente de AUSBANC, y uno de sus grandes rivales en la suculenta tarta de la defensa del consumo, se tornó en denuncias y ataques cuando fue la suya propia la que la empresa estadounidense clausuró por mal uso.

El doble rasero no es nuevo. El azote de los poderosos y del Estado se ha nutrido del mismo de forma millonaria año tras año. FACUA ha recibido en el periodo 2009-2014 del Instituto Nacional de Consumo (INC), que actualmente se denomina Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), la friolera de 1.420.812,81 euros. Todo ello a pesar de que un Informe de Fiscalización del Tribunal de Cuentas sobre el INC deja más que en evidencia las prácticas de FACUA. Por ejemplo, elevó milagrosamente sus socios para solicitar ayudas públicas. Si en junio de 2009 acreditó 53.089 socios para concurrir al proceso de elección de vocales del Consejo de Consumidores y Usuarios (CCU), en diciembre de 2009 acreditó 67.301 socios para poder acceder a las ayudas. El Tribunal de Cuentas sólo pudo computar 59.576 (casi 8.000 menos), pero no verificar estas cifras ya que FACUA carecía de información que soportara el número de socios aportados por las entidades federadas y las asociaciones individuales.

Facturas falsas de la UGT Andalucía

Pero más grave es como dejó en evidencia el gran negocio que son los estudios que hacen a cargo de subvenciones públicas, captando fondos de diferentes fuentes. El Tribunal de Cuentas destacó que “existe el riesgo de que, si el coste de personal imputado a los programas subvencionados por la Junta de Andalucía estaba ya subvencionado por el INC, la actividad desarrollada solo consistiera en la elaboración de un producto cuyo contenido, formato y diseño ya estaba realizado, y sólo fue objeto de adaptación”, en definitiva, todo un chollo. Con estos mimbres, es normal que la decisión de la Junta de Andalucía del 30 de octubre de 2014 de paralizar las subvenciones a organizaciones de consumo fuera duramente atacada por FACUA.

Con todo ello, Rubén Sánchez decidió en los últimos meses aprovechar su tirón mediático para lanzarse a la política promoviendo la plataforma Ganemos Sevilla. Pero al portavoz de FACUA parece que no le ha salido todo bien en su apuesta por al acercarse al aparente “caballo ganador” que es Podemos. Así, a pocos meses de las elecciones generales y sin tener aún claro el proyecto político o apoyos que conseguirá, Rubén Sánchez abandonó el proyecto, semanas después de que el escándalo que presuntamente le vincula con las facturas falsas de UGT diera un paso más.

Rubén Sánchez, “un proveedor de confianza de la UGT”, según la Guardia Civil

En el mes de febrero la Unidad Central Operativa (UCO), de la Guardia Civil, presentaba un extenso Informe sobre el cobro de comisiones de la Unión General de Trabajadores entre 2006 y 2014 en el que implica directamente al portavoz de FACUA, a través de su empresa, Concepto 19. El mencionado Informe señala que se revela “el conocimiento y la connivencia de Rubén Sánchez en esta operativa”. En el mismo se explica que era práctica habitual que Rubén Sánchez enviase tres facturas mensuales a la UGT por la edición de la revista del sindicato socialista, las cuales estaban preparadas para formar parte de este sistema de cobro de comisiones, tal y como se refleja en los correos electrónicos que intercambiaba con los responsables de compras de UGT que han sido investigados por la Guardia Civil, con textos como: “Lola, te adjunto la factura del rápel por las tres facturas de la revista de enero” o “En cuanto recibamos la transferencia, te preparo yo la vuestra. Saludos, Rubén Sánchez

Rubén Sánchez  es considerado por la Guardia Civil un “proveedor de confianza” de UGT que eran a los que se incluían en las prácticas habituales de uso de la facturación de descuentos o rappels. Con ella se facturaba una comisión por el encargo de los trabajos que pagaban determinados proveedores y que se ingresaban directamente en las arcas de UGT según ha certificado la Guardia Civil, una operativa que tenía detrás todo un sistema financiero que lo amparaba. Rubén Sánchez a través de su empresa Concepto 19 se encargaba de editar la revista de UGT y eran frecuentes los pagos entre empresa y sindicato.

Fuego a discreción

Retirado de esta primera línea política, ante el desconocimiento de que sucederá en los próximos meses con el caso de las facturas de UGT,  su coqueteo con Podemos es más que evidente. Por ejemplo, coincidiendo con la subida de Ciudadanos y la importante caída del ruido social de la formación de Pablo Iglesias, parece asumir con total naturalidad el papel de “mamporrero” contra Albert Rivera y los suyos. Rubén Sánchez asume los mismos argumentos que perfiles y plataformas contra Ciudadanos creadas desde el “anonimato” por Pablo Iglesias y sus militantes, como ocurrió esté pasado sábado.

 
 
 
 
 
 

Tampoco es coincidencia su último ataque a Telefónica por los precios de su paquete Fusión coincidente con la huelga salvaje de sus instaladores. Una huelga auspiciada por círculos cercanos a la CGT y al partido de Iglesias, la cual ha llevado a que la misma Policía denunciara sabotajes o declaraciones como “hay que dejar sin línea a medio Madrid”, según publicó el diario El Mundo. Los intentos de sabotajes han llevado a que se agravaran los problemas en Hospitales o Clínicas e incluso que afecten a la protección contra la Violencia de Género sin que haya crítica por ello. Todo sea por posicionarse en este incierto panorama electoral. Y es que, el suculento pastel de la aparente lucha por el consumidor a costa de la Administración está en juego.