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Expectación ante la próxima visita, sorpresivamente larga, de don Felipe y doña Letizia a la corte británica en la que se espera que la reina Isabel pueda conceder al rey de España la Orden de la Jarretera

Diciembre 7, 2015
felipe letizia

Los pasados días han sido particularmente duros para el rey Felipe de Bélgica, que ha tenido que encarar las gruesas críticas que ha recibido tras la aparición en el diario francés “Le Canard Enchaîné” de las fotografías que les mostraban a él y a la reina Matilde pasando un plácido descanso de fin de semana en un spa de la localidad francesa de Quiberon, en Bretaña, en los mismos días en que en Bruselas se declaraba el estado de alerta máxima por temor a un atentado terrorista inminente generando pánico entre la población. Tanto es así, que el miércoles pasado y, durante una visita al parlamento de Valonia, en la ciudad de Namur, Felipe se vio obligado a declarar que la víspera de su viaje a Francia había recibido durante largo tiempo a las víctimas belgas de los atentados de París y de Bamako, y que enfrentado a tan gran dolor “poco más quedaba por hacer” emprendiendo él y su esposa ese polémico viaje a Bretaña, proyectado desde tiempo atrás, desde donde según declaraciones del palacio real él se mantuvo en contacto permanente con el jefe de gobierno, y llamó en persona al rey Mohamed VI de Marruecos para solicitar su ayuda personal en la lucha contra el terrorismo.

Los reyes de Bélgica en el spa
Los reyes de Bélgica en el spa

Finalmente, la estancia en el spa se acortó regresando los reyes a Bruselas el domingo por la tarde, pero eso no ha parecido suficiente a muchos que han visto en esa actuación una gran falta de respeto, pues parece que hasta los servicios de seguridad franceses se sorprendieron de que su regreso a Bruselas no fuera inmediato dado lo grave de la situación. Un gran paso en falso en un país que todavía venera la memoria de los reyes Alberto I y Elisabeth, que durante la Primera Guerra Mundial compartieron a pie de calle y de trincheras las desdichas de la población de un país ocupado por las tropas alemanas. Por ello la polémica continúa en muchos foros.

Los reyes de España: una visita sorpresivamente larga a Inglaterra

Entre tanto, en España, el palacio de la Zarzuela ya ha anunciado la próxima visita de Estado de los reyes a Inglaterra fijada para los días 8, 9 y 10 de marzo de 2016. Una visita sorpresivamente larga habida cuenta de su breve paso por otras cortes europeas desde el verano del 2014, que nos da una idea de la gran importancia que se confiere a este viaje en el que doña Letizia, poco dada a los fastos y al gran aparato de los eventos regios, se enfrentará al reto de manejarse con la pompa y el ceremonial propios de la protocolizada corte británica, que nunca abdica del uso profuso de los grandes elementos simbólicos. Ya sabemos que don Felipe y doña Letizia, tratados como los primos que son de la reina Isabel, se hospedarán en el mismísimo Castillo de Windsor a donde llegarán conducidos en una de las magníficas carrozas doradas de la corte británica tras ser recibidos en el Aeropuerto por el príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles. Los Windsor reciben a lo grande, y en el castillo los reyes convivirán con la reina, con el duque de Edimburgo, y quizá también con el príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles, propiciándose encuentros en familia además de que no faltará una gran cena de gala con toda la prosopopeya de estos eventos en la que las damas de la familia real británica lucirán parte de sus valiosísimas joyas, esperándose desde ya con enorme interés que doña Letizia pueda llevar consigo algunas de las grandes piezas de joyería de la casa real de España.

Doña Sofia con la tiara de flores de lis de diamantes
Doña Sofía con la tiara de flores de lis de diamantes

Como la gran tiara de flores de lis de diamantes de las reinas de España, pues hasta ahora no la hemos visto lucir ninguna de estas grandes piezas históricas -las llamadas “joyas de pasar”-, que, quizá, aún no ha recibido de doña Sofía por lo que parece ser su escaso interés por estas cuestiones. Será de esperar, en cualquier caso, que a la gran cena de gala asistan la mayoría de los miembros de la familia extendida de la reina Isabel (el duque de Kent, los duques de Gloucester, y los príncipes Miguel, María Cristina y Alexandra de Kent) habida cuenta del parentesco existente entre ambas casas reales, y también los príncipes Pablo y Marie Chantal de Grecia, primos hermanos de don Felipe y residentes en Londres.

Don Felipe y doña Letizia, a la espera de distinciones de la realeza británica

Mucho se espera de esta visita envuelta en los grandes elementos simbólicos de los que se reviste la monarquía británica, y ya se avanza la posibilidad de que la reina Isabel pueda conceder a don Felipe la Orden de la Jarretera -el famoso “Garter”-, que es la más prestigiosa distinción de la realeza británica que ya posee don Juan Carlos I, al tiempo que doña Letizia recibirá alguna de las importantes órdenes dinásticas británicas. Pero también será interesante asistir al encuentro de doña Letizia, reconocida en todos los foros internacionales como una de las royals más elegantes y más valoradas del momento, con la duquesa de Cornuallles y con la duquesa de Cambridge, a quienes ya conoce pero con poca profundidad por lo breve de sus encuentros anteriores (los príncipes de Asturias asistieron a la boda de los duques de Cambridge).

Por su marcada excepcionalidad las visitas de los reyes de España a la corte británica siempre han generado un particular interés, pues desde aquellos años del siglo XVI en los que Felipe II marchó a las Islas Británicas para desposar a su tía María Tudor, solamente ha habido dos visitas oficiales posteriores de reyes de España a la corte de San Jaime. La primera, y vistosísima, la de Alfonso XIII en 1905 en busca de novia, que fue absolutamente brillante en medio de los enormes fastos de fines de la Belle Époque, y de la don Juan Carlos y doña Sofía (que en la cena de gala llevó la tiara de flores de lis de diamantes), en 1986 cuando sus primos británicos “echaron el resto” para dar la bienvenida a los nuevos reyes de España. Además, no cabe olvidar la buena sintonía que don Juan Carlos y doña Sofía han mantenido siempre con la casa real británica, que en 1975 quiso manifestar su apoyo sin fisuras a la restauración de la monarquía en España enviando como representante excepcional al duque de Edimburgo (príncipe de Grecia y tío de doña Sofía), a la ceremonia de entronización de don Juan Carlos.

Ricardo Mateos