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Entre los asistentes, doña Beatriz de Orleans-Borbón, el príncipe Franz Wilhelm de Prusia, la princesa Benigna Reuss, los marqueses de Mendigorría y de la Puebla de Ovando

Exitosa presentación del libro de Ricardo Mateos “Eulalia de Borbón, l´Enfant Terrible” con la presencia de príncipes y una notable representación de la nobleza

Noviembre 4, 2014

La infanta no dudo, por ejemplo, en intrigar para boicotear el matrimonio de su sobrino, el rey Alfonso XIII, con la princesa Victoria Eugenia de Battenberg

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Ayer se presentó con gran éxito en el Centro Riojano de Madrid el libro de nuestro colaborador Ricardo Mateos, “Eulalia de Borbón, l’Enfant Terrible”, ante un muy nutrido auditorio entre el que no faltaron numerosos príncipes residentes en Madrid y una notable representación de la nobleza titulada. Allí estaban doña Beatriz de Orleans-Borbón, el príncipe Franz Wilhelm de Prusia, la princesa Beatriz de Orleans, la princesa Benigna Reuss, el conde José Miguel Zamoyski, los marqueses de Sierra Bullones, Alfonso Pérez Maura, los marqueses de Mendigorría y de la Puebla de Ovando, Pilar González de Gregorio, el duque de Tetuán, el conde de Ramírez de Arellano, el marqués de Heredia, Pilar de Arístegui y la escritora Ana María de Sagrera entre otros muchos habituales de la sociedad madrileña.

El autor pronunció una conferencia bajo el título Doña Eulalia de Borbón, una Infanta de España en las cortes de Europa en la que destacó el papel singularísimo de esta infanta española, una de las indiscutidas reinas de la Belle Époque, que fue un personaje muy principal en las cortes de Inglaterra, Portugal, Italia, Bélgica, Suecia, Noruega, Dinamarca, Rusia, Baviera y el Imperio Austro-Húngaro.

Testigo de primera mano de acontecimientos históricos

Testigo de primera mano del acontecer grande y menudo en las vistosas cortes previas a la Primera Guerra Mundial, doña Eulalia conoció a todos los grandes de su tiempo, a quienes supo describir con finura en sus numerosos trabajos literarios, manejó como nadie los entresijos de los circuitos rumorológicos de aquellas cortes, no dudo en intrigar para boicotear el matrimonio de su sobrino el rey Alfonso XIII con la princesa Victoria Eugenia de Battenberg, y vaticinó la caída de la monarquía portuguesa en 1910.

Amiga íntima del rey Oscar de Suecia, fue una gran admiradora de las democráticas monarquías escandinavas, desechó la idea de convertirse en reina de Portugal, fue muy admirada por el príncipe regente de Baviera, recibió las confidencias de su amigo el káiser Guillermo II de Alemania que siempre la recibió en Berlín con grandes honores, compartió pasión por lo oculto con el rey Fernando de Bulgaria, y hasta manejó los hilos para casar a su propio amante con la desgraciada princesa María de Mecklemburg-Schwerin. Una vida jalonada de acontecimientos singulares y muy vinculada al complejo devenir de nuestra dinastía durante casi 100 años, que interesó mucho a los numerosos asistentes.