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La joven se enfrentó a un extenso cuestionario sobre lo acontecido durante su convivencia

Exclusiva: Practicada la prueba pericial psicológica a la menor que acusó de abuso a Alberto Martín

Mayo 19, 2009

El caso Bosch-Martín sigue su curso. En las últimas horas se han realizado algunas pruebas para intentar dar más veracidad al caso. La primera en pasar por las instalaciones judiciales fue la menor que denunció a Alberto por presuntos abusos.

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Las últimas filtraciones publicadas por la revista Interviu en las que se hacía un minucioso y detallado informe sobre lo acontecido durante la relación que Lidia Bosch mantuvo con el arquitecto Alberto Martín han provocado las iras de la actriz que ha emitido un comunicado a los medios de comunicación para anunciar que tomará las medidas legales oportunas, pues las informaciones de Interviu atentan, también, contra el derecho a la intimidad de la menor que estos días anda siendo protagonista de un tétrico cuento para no dormir. Sin embargo, sus días en el colegio pasan con la mayor de las normalidades. Rinde como antaño y sigue esbozando sonrisas de optimismo. Debe ser duro, quizás increible, verse enredado en semejante maraña, pero lo está llevando con una madurez ciertamente asombrosa.

Los próximos días se sucederán pruebas y declaraciones a varios miembros de la familia para intentar esclarecer la veracidad que envuelve la denuncia que hace un tiempo se puso en contra de Alberto por supuestos abusos sexuales. La prueba pericial psicológica que se practicó ayer a media mañana resultó todo un éxito. Me cuentan que la magistrada encargada del turbio caso se mostró muy comprensiva con la menor, incluso permisiva, y que en ningún momento pensó en que sus argumentos carecían de coherencia. La joven estaba nerviosa, pero segura, por lo que es muy probable que sus palabras puedan servir para que el acusado vuelva a prestar declaración en los Juzgados de Pozuelo de Alarcón. Lidia, que no se separó en ningún momento de su pequeña, se mostró algo más comunicativa que en otras ocasiones y permitió preguntas que removieron sentimientos y pasiones. A pesar de que sigue taciturna y cumpliendo con el tratamiento psicológico, lo cierto es que todavía le sobrevienen momentos y escenas. Es imposible olvidar. Inutil intentarlo. Ahora debe recomponerse para que los cimientos de su hija no se zarandeen excesivamente.

Micky Molina, con su madre en Ibiza

 

Está roto, descompuesto, indignado y muy triste. Los oscuros ojos de Micky Molina lloran de impotencia cada mañana. Su vida se ha partido en dos. Está seguro de que la justicia no dejará lugar a dudas, pero sus puños se cierran con fuerza cada vez que alguien menciona el nombre maldito. Molina no aguanta más. Hace unos días agarró sus bártulos y se marchó a Ibiza en busca de consuelo materno. Es su refugio ahora que la vida le asfixia hasta odiarla. No haber podido ver a la menor le está atormentando. Quiere que Lidia le llame, que le cuente y deje que la bese. Hay muchos que ponen en duda el triste estado anímico del actor, pero lo cierto es que está tan afectado que, incluso, ha pensado en dejar su vida a un lado.

 

Por Saúl Ortiz
saul@extraconfidencial.com