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La actriz podría irse de España durante unos días ante la evidente presión mediática

Exclusiva: Ana Obregón intenta secuestrar la revista Interviú

Mayo 26, 2008

Ana Obregón no atraviesa su mejor momento. Se le acusa de haber mantenido una conversación con su guardaspaldas para intentar dar una paliza al presentador Jaime Cantizano. Pocos saben que, una vez conocidas sus pretensiones, Eloy habló con los padres de Ana.

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La investigación que hace cuatro meses inició el periodista Juan Luis Galiacho ha dado sus frutos. Y ahora los comparte para la gran audiencia con un reportaje en la revista Interviú que no sólo sorprende, sino que además desencaja. Se trata de la trascripción de unas grabaciones telefónicas en las que una Ana García Obregón absolutamente desconocida busca amedrentar, presuntamente y a través de la violencia, al célebre presentador Jaime Cantizano a quien, desde meses atrás, tenía en su mente en conversaciones con un Darek que ahora se persigna ante la que se avecina. No da crédito y cree que la situación provocará un desgaste importante en la imagen de su ex novia, quien, para llevar a cabo sus tétricos planes, se puso en contacto telefónico, presuntamente, con Eloy, el jefe de su seguridad privada, enchironado por estar supuestamente vinculado con un terrible asesinato. Los que pocos saben es que, conocedor de los planes de la actriz, Eloy mantuvo una reunión, casi clandestina, con los padres de la Obregón para informarles de las descabelladas peticiones de su hija. Dicen que se llevaron las manos a la cabeza y desecharon cualquier posibilidad de llevar a cabo tan absurda trama. Eloy no es hombre de encargos y matones a sueldo. Y su familia tampoco. Lo que sí parece imparable es la difusión de las grabaciones obtenidas en exclusiva por la revista Interviú. Aunque lo cierto es que el abogado Javier Saavedra, en nombre de su mandante Ana Obregón, realizó una petición de secuestro de la revista el pasado domingo en los juzgados. Además, es casi seguro que interpondrá una demanda civil en las próximas horas.
 
Pies pa’ que os quiero
 
La presión es más que insoportable. Me cuentan que Anita está tan nerviosa que, incluso, ha pensando poner pies en polvorosa y viajar hasta Miami para lograr desmarcarse de tan macabro asunto. Hace tres días que pernocta en casa de sus padres y sólo responde las llamadas telefónicas de periodistas afines a los que no duda en asegurar que su vida transcurre con una normalidad arrolladora. Que si está en el cine viendo una película, que si se ha ido de compras, que si está dando un paseo con su hijo por las callejuelas de Madrid. Parece embuste envenenador tanta ostentación de tranquilidad. Falsa calma que evidencia un terror ciertamente irracional. Cavilan acerca del momento en el que los Obregón tomarán cartas en el asunto para amedrentar, acaso ayudar, a una Anita que parece estar tocada de muerte públicamente. Se desconoce si ocurrirá lo mismo en el ámbito judicial, en el que la investigación todavía continúa abierta y las sorpresas pueden dejar boquiabierto a más de uno. Puede que en las famosas conversaciones no sólo aparezca, presuntamente, el nombre de un Jaime Cantizano que, el día que se enteró de las supuestas pretensiones de la Obregón, quedó lívido y descompuesto. Me consta que aquella fue una noche tensa que transcurrió entre preguntas y explicaciones. Nadie sabe y todos quieren saber el motivo que llevó a la bióloga de las mechas imperfectas a intentar amedrentar, supuestamente, a uno de los rostros más amables de la televisión. Cantizano es querido, idolatrado y hasta ensoñado en la distancia por señoras, señores y adolescentes en estado de calentón permanente. Hay quien piensa que lo de Anita no es más que una pataleta de colegiala a la que no habría dar demasiada importancia, pues nunca hubiera sido capaz de ejecutar finalmente cualquier acción contra nadie.  Lo único cierto es que todos los implicados, e incluso los salpicados, deberán acudir a los tribunales. Bendita justicia.
 
Por Saúl Ortiz