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Excelsa Conferencia de nuestro colaborador Ricardo Mateos sobre la vida de la infanta doña Beatriz -posible novia del rey Alfonso XIII-, una princesa inglesa, alemana y rusa que trajo aires nuevos a la familia real española

Febrero 16, 2016
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Ayer lunes, nuestro corresponsal de la Casa Real, Ricardo Mateos, impartió en Madrid una conferencia con ocasión del 50 aniversario del fallecimiento de la infanta doña Beatriz, princesa de Sajonia-Coburgo-Gotha, en el marco de las actividades organizadas por la Escuela de Genealogía y Heráldica Marqués de Avilés. Un acto de recuperación para la historia de esta cosmopolita princesa británica, nieta de la reina Victoria de Inglaterra y del zar Alejandro II de Rusia, que de forma leal y altruista dedicó su vida a España y a la monarquía española tanto durante la monarquía de Alfonso XIII como durante la guerra civil, la posguerra, y el régimen del general Franco que ordenó confinarles a ella y a su esposo, el infante don Alfonso de Orleans, pionero de la aviación española, en sus propiedades de Sanlúcar de Barrameda por lo que en su momento se consideró como desafección al régimen.

Nacida en Gran Bretaña en 1884 y educada en Alemania donde su padre fue duque reinante de Sajonia-Coburgo-Gotha, doña Beatriz, de quien se habló como posible novia del rey Alfonso XIII, fue una adalid de la modernidad en la pacata corte española y junto a su marido el infante tuvieron que padecer dos exilios forzados fuera de España por contravenir los deseos del rey Alfonso XIII fruto de intrigas cortesanas, regresando finalmente a España en 1923 donde tuvo un papel muy principal en la corte Alfonsina por ser, además, prima hermana de la reina Victoria Eugenia. Durante la República, ella y su esposo pasaron por un nuevo exilio, entrando en 1937 a tomar parte en la guerra civil en la que ella tuvo un papel muy meritorio como enfermera de la Cruz Roja sirviendo en ciudades como Zaragoza, Salamanca, Lérida o Barcelona y participando en la retaguardia de batallas como la del Ebro o la de Teruel.

Una princesa inglesa, alemana y rusa que trajo aires nuevos a la familia real española

Ya en la dura posguerra dedicó todos sus esfuerzos, y parte de su fortuna personal, a la creación de la Casa de Maternidad de Sanlúcar de Barrameda, donde aún se recuerda su memoria por su gran labor asistencial en favor de las mujeres que parían desasistidas incluso en mitad en los campos de labor. De ella dijo el marqués de Villavieja que parecía diferente del resto, más real, más independiente, con una personalidad más sólida que las jóvenes de su edad. También era más cosmopolita que sus primas, seguramente debido al hecho de que había pasado parte de su juventud en Coburgo. Sus visitas a la corte rusa le habían aportado mucha seguridad en sí misma. Gran artista en el ámbito de las artes plásticas y de la música, de ella y de su esposo dejó  un buen retrato su hermana, la reina María de Rumania, al escribirle en 1937: Sé que el verdadero amor de vuestras vidas ha sido España y que, por tanto, ningún sacrificio será demasiado para vosotros. Desinteresada de los asuntos mundanos como la coronación de la reina Isabel de Inglaterra, a la que prefirió no asistir en 1953, esta princesa inglesa, alemana y rusa que trajo aires nuevos a la familia real española a la que se mantuvo siempre fiel a pesar de las críticas a su persona falleció en los confines de Andalucía en 1966 llorada por los reyes don Juan Carlos y doña Sofía.

Al acto asistieron doña Beatriz de Orleans-Borbón, nieta de la infanta, Pilar Medina Sidonia, el conde José Miguel Zamoyski, los marqueses de la Puebla de Ovando, marques de Torrelaguna, condesa Antonia Zamoyski, Alfonso Perez-Maura y Pilar de Aristegui, además de otras numerosas personas de la escena social madrileña, excusando su asistencia el rey Simeón de Bulgaria por encontrarse en su Sofía natal.