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Arrecian las críticas contra el príncipe Andrés que ha realizado un viaje de doce días por Oriente para mantener contactos comerciales y ha pagado suites de 7.700 euros la noche

Europa pide recortes pero a la realeza le cuesta

Noviembre 13, 2011
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Mientras en Europa se piden fuertes recortes económicos en todos los ámbitos y en España parecen correr malos vientos para Iñaki Urdangarín, que se encuentra en el punto de mira tanto dentro como fuera de nuestro país y más de uno se pregunta qué efectos podrá tener su futuro sobre el prestigio de la familia real española ganado con tanto esfuerzo, a Isabel II de Inglaterra le aumentan los dolores de cabeza con el comportamiento de sus hijos y nietos.

Y es que a pesar de la reciente clausura del diario News of the World por su pasado espionaje del príncipe Guillermo y de la antigua novia del príncipe Harry, la prensa británica airea ahora que la boda de Zara Phillips, la nieta de la reina recién casada el pasado verano, supuso un gasto de 400.000 libras esterlinas para la hacienda pública. Un costo enorme para un acto que fue calificado de “evento privado de bajo perfil” pero que contó con un enorme dispositivo policial en la ciudad de Edimburgo que corrió a cargo de las arcas del Estado.

Una cuestión de “pelotas”

Una gran suma que se asemeja al costo completo de toda la movilización de recursos de seguridad durante la estancia del papa Benedicto XVI a Gran Bretaña. Todo un nuevo escándalo sobre el que la familia real se ha negado a hacer comentario alguno y al que, en estas mismas fechas, se suma el que el flamante marido de Zara, el jugador de rugby Mike Tindall, haya sido expulsado del equipo nacional y multado con 25.000 libras esterlinas por su inaceptable conducta en Nueva Zelanda. En una noche de juerga y borrachera compartida con varios miembros de su equipo, cuya actuación en el campeonato de la Copa del Mundo resultó desastrosa, Tindall fue grabado besándose con una rubia que resultó ser su ex novia Jessica Palmer.  Dicen algunos que la carrera de Tindall está finiquitada, y mientras él afirma que apelará contra esa decisión sin hacer más comentarios desde su lujosa residencia de Cheltenham, su padre afirma que le han convertido en el chivo expiatorio del fracaso del equipo nacional por su conexión con la familia real británica. Pero en las últimas fotografías tomadas a la pareja en los últimos días el rostro de Zara Phillips habla por sí solo.

Sincrónicamente, también arrecian las críticas al príncipe Andrés por los enormes gastos en los que continúa incurriendo durante sus frecuentes viajes por todo el mundo en supuestas misiones comerciales en representación de su país. Tan solo en las últimas semanas ha realizado un viaje de doce días por Hong Kong, China y Malasia para mantener contactos comerciales con los líderes locales hospedándose para ello en lujosísimos hoteles como el Mandarin Oriental de Hong Kong y de Kuala Lumpur cuyas suites alcanzan precios de 7.700 euros la noche.

Descuentos de hasta el 80%

Desde el palacio de Buckingham se responde que el duque de York consiguió descuentos de hasta el 80% en las tarifas hoteleras y que, si bien el príncipe decidió contratar un avión privado, solamente cargó a las arcas públicas el costo de un billete de avión en primera clase. Sin embargo, en tiempos de severos recortes estas cosas no gustan en Inglaterra donde, afortunadamente, la mucho más popular duquesa de Cambridge, que ya reside en el palacio de Kensington, tiene más cabeza y últimamente hace algunas economías compartiendo antiguos trajes de su madre Carole Middleton.

Entre tanto, en Portugal la duquesa Isabel de Braganza, esposa del jefe de la casa real portuguesa, envía a su país a través de la prensa local un mensaje de solidaridad y de unión para encarar los tiempos difíciles y de privaciones que se avecinan, pidiendo que aquellos que más tienen ayuden a los que más lo precisan. En su encomiable mensaje la duquesa afirma: “Es importante darnos cuenta de que hemos de reconstruir nuestro país y hemos de luchar todos por lo mismo. Si pensamos que ahora no es tiempo para las divisiones causadas por los partidos, podremos conseguirlo. Si continuamos en la división y en la crítica los unos de los otros, será complicado. Es hora de tomarnos de la mano de una vez y de pensar en lo que realmente queremos para el país”.

Ricardo Mateos