Menú Portada
Últimamente se ve con un guapo de melena rubia

Eugenia Martínez de Irujo teme a la prensa

Septiembre 17, 2009

Ya no es lo mismo. Eugenia Martínez de Irujo prefiere mantenerse discreta ante las preguntas de la prensa. Durante mucho tiempo ha formado parte del mundanal mundo del corazón, pero ahora prefiere mantenerse apartada.

pq_851_eugenia.jpg

Es famosa desde la cuna. Los fotógrafos aguardaban en silencio en su casa para retratarla en sus habituales despertares otoñales. Ella sonreía sutilmente. Creció y se reprodujo. Su enlace eclesiástico con Francisco Rivera la devolvió a la rabiosa actualidad. Eugenia Martínez de Irujo pasó a formar parte de los personajes que estiran la mano para cobrar cuando hablan de su vida privada. Sin embargo, tras una boda retransmitida por una televisión nacional, la hija de la Duquesa de Alba empezó a antipatizar con los medios de comunicación. Rara era la vez en la que Eugenita hacía un hueco en su apretadísima agenda laboral para atender a aquellos que la esperaban para saber cuál era su estado sentimental o si tenía ganas de darle un hermanito a su hija Cayetana, a la que siempre se ha mantenido muy unida. Como madre no tiene precio, es sensible, atenta y con carácter. Muchas de las compañeras de la casi adolescente criatura no esconden que les gustaría tener una madre como ella. No es de extrañar, pues a pesar de su evidente animadversión a la prensa rosa, sigue manteniendo ese atractivo que la hace irresistible. Tanto, que acabó en brazos de Gonzalo Miró, portador de un cuerpo espectacular, quizás no tanto en soltura ante las cámaras. Durante su relación con el hijo de la cineasta Pilar Miró su idilio con el papel cuché fue un tambaleo constante. Si bien en la primera parte del romance con Gonzalo concedía entrevistas a troche y moche, cuando se dieron la segunda oportunidad, optó por un hermetismo impenetrable que se alarga hasta hoy. Ahora se prodiga más por las fiestas y disfruta de la compañía de un mozarrón de melena albina con el que comparte triunfos íntimos. No obstante, sorprende tanto sinsentido. Hace unos días mantuve una conversación con ella. Sigue siendo la misma con la que me reía a carcajadas en las fiestas en las que coincidíamos, pero en su voz se atisba un miedo disfrazado a la prensa. Dice que le hemos hecho daño y que ahora le provocamos rechazo: “Si he empezado a no hablar de mi vida privada es porque no quiero que se manipule”. Ya ni confirma ni desmiente. Eugenia prefiere dedicarse en cuerpo y alma a ser imagen de Tous y a seguir cultivándose en el terreno personal. Es una nueva mujer.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)