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Toñi Salazar, rota de dolor, vive la detención de su hijo.

Eugenia Martínez de Irujo, cada día más enamorada del ex de Candelas Sastre

Noviembre 18, 2009

La acusación de presunto asesinato que ha llevado a la cárcel al hijo de Toñi Salazar ha dejado muy triste a la ex componente de Azúcar Moreno. Su abogada, Teresa Bueyes, cree en la inocencia del joven y anuncia que emprenderá acciones legales: “Borja es inocente y la acusación de presunto intento de asesinato está basado en unas lesiones que nunca sucedieron”.

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Sus ojos sangran de ternura cada vez que lo observa cabalgante en la lejanía. Está más guapa que nunca. Su piel luce tersa, brillante, relajada. Su sonrisa parece perenne en el rostro y fulgura inconmensurable. El bisturí no lo es todo. La palpitante ilusión que anida en su interior ha ayudado a rejuvenecer su ajado aspecto. Ese del que intenta despojarse desde tiempos inmemorables. El amor sigue siendo lo más importante para ella. Eugenia Martínez de Irujo no puede negar que es el motor de su vida desde que era una rebelde adolescente y rubricaba sentimientos en compañeros algo mayores que ella. Irujo ha aprendido a vivir con el temor a que los afilados dardos de Cupido atraviesen su corazón, le dejen angustiada y sin apenas respiración. La experiencia es un grado. Ya le ocurrió durante su turbulento matrimonio con Francisco Rivera y, posteriormente, cuando aparcó su cuerpo en el del simpático Colate Vallejo Nágera. Por aquel entonces, el empresario era un auténtico desconocido y la popularidad fue clave en su ascenso profesional. ¡Ay, cuánto duele amar! Aquella fue la época en la que los más arriesgados comparaban a Eugenia con la Princesa Soraya, la misma que descendió a lo humano con su tiste mirada. Demasiada presión social. El tiempo curó las heridas y Eugenia volvió a reír a carcajadas. Gonzalo Miró aterrizó en su vida casi sin avisar. Su relación fue una auténtica ida y venida. Nunca supieron compenetrarse. Eran demasiado parecidos cuando las luces se apagaban y se encontraban frente a frente en la intimidad.
 
Su nuevo amor
 
No obstante, tras la tormenta siempre llega la calma. Ya lo decía aquel Alejandro Sanz casi imberbe que hace unos días concedió una de las entrevistas más entrañables de su carrera a la formidable Cristina Tàrrega. Con ella, en ese Territorio Comanche que conduce con soltura en Telemadrid, deberían confesarse todos aquellos que necesitan mostrar su lado más humano. Seguro que sería buena elección si Eugenia decidiera contar allí todo aquello de lo que nunca se ha pronunciado, como de su última travesía amorosa. Mucho se ha especulado con la vida del aparente mozarrón con el que la rubia se pasea clandestinamente. Mentiras envenenadas. Él es Enrique López Granados, ex marido de la guapísima Candelas Sastre. Se frecuentan desde el mes de junio y, aunque su relación todavía no se ha formalizado ante los ojos de la Duquesa de Alba, Eugenia y Enrique no se ocultan cuando se saben perseguidos por cámaras y periodistas. Por cierto, a pesar que algunos se apresuran en contar que él vive en Barcelona, su vivienda habitual está en Madrid.
 
Toñi Salazar, en el peor momento de su vida
 
No se puede negar que éstos van a ser los momentos más difíciles para la familia Salazar. Hace dos semanas fue detenido, y posteriormente internado en un centro penitenciario de Madrid, el hijo de Toñi Salazar. Al parecer, Borja, de veinticinco años, está acusado de cometer unas lesiones que, según la parte contraria, podrían considerarse un intento de asesinato. Los que le conocen aseguran que estos hechos nunca pudieron haber ocurrido, pues consideran que el comportamiento del joven siempre ha sido admirable.
Cuando me enteré de la noticia, me puse en contacto con Toñi Salazar, quien rota de dolor, me confirmó la denuncia interpuesta por la parte contraria “aunque le acusen de haber intentado asesinar a alguien, es mentira. Estoy muy jodida, mi hijo nunca ha querido hacer algo así, y es un presunto error.” Dice que su la detención de su hijo fue provocada por una confusión a la hora de señalar al culpable de unas agresiones contra un tercero. La abogada de la familia, Teresa Bueyes, que prefiere mantener la calma y no hacer declaraciones ante los medios de comunicación, mantiene la inocencia de su representado: “Borja es inocente y ello se acreditará en breve con importantes testigos de descargo que han presenciado directamente los hechos. Ya nos hemos personado como acusación contra el denunciante por un delito de denucia falsa y otro de lesiones. El denunciante tiene antecedentes penales y ya fue condenado hace unos años por una paliza que propinó a Borja. Detrás de todo esto sólo existen intereses económicos. Borja es un chico cariñoso, pacífico y sereno . Su madre está destrozada…”. Habrá que esperar, pero la presunción de inocencia está por encima de todo.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)