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Supuestamente, asuntos de agenda les impidieron asistir

Estupor, indignación, sorpresa y alegría por la ausencia del matrimonio Aznar-Botella en la visita del Papa

Noviembre 9, 2010
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A día de hoy, José María Aznar, presidente de FAES y ex presidente del Gobierno, aún impone mucho en su partido, el que lidera Mariano Rajoy. Pero más que él, como líder espiritual que es, el Papa Benedicto XXVI. Casi todo se ha escrito, dicho y valorado sobre su visita a España, primero en Santiago de Compostela y luego en Barcelona. En Génova 13 algunos se frotan las manos por la “espantá”  del matrimonio Aznar-Botella, ella concejala de Ayuntamiento de Madrid. No asistieron.
Hagamos memoria histórica. Juan Pablo II conoció a Jose María Aznar como líder de la oposición, junto a su esposa e hijos, durante una recepción privada en 1993. Juan Pablo II efectuó su última visita a España en 2003, tras las llevadas a cabo en 1982, 1984, 1989 y 1993, la última con el propósito oficial de que el Papa canonizara a los beatos Madre Maravillas de Jesús, Madre Genoveva Torre, Padre Rubio, Sor Ángela de la Cruz y Padre Poveda. Su Santidad recibió a José María Aznar el 3 de mayo de 2003 en la nunciatura apostólica.
Pero la última visita la realizó Aznar en el Vaticano en 2004, pocos días antes de las elecciones generales. Juan Pablo II expresó en ella su satisfacción por recibir de nuevo a Aznar y a su familia en el Vaticano. Fuentes de la Santa Sede aseguraron entonces que la visita era “un gesto de agradecer“. El entonces presidente del Gobierno entró en el Vaticano a través de la Plaza de San Pedro y el Arco de las Campanas, el recorrido reservado a los jefes de Estado o de Gobierno que visitan la Santa Sede. Llegó acompañado de su esposa, Ana Botella, sus hijos Ana y Alonso y su yerno, Alejandro Agag, así como por el Embajador español ante la Santa Sede, Carlos Abella, y su esposa, y varios colaboradores políticos como el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Javier Zarzalejos.
El caso es que, con estos antecedentes, la expectación estaba servida ante la visita de Su Santidad. Todos, unos y otros, izquierda y derecha, les esperaban. Pero no. No apareció el ¿matrimonio? ¿Motivos? Desconocidos, inexplicables. Supuestamente, sólo supuestamente, asuntos de agenda les impidieron asistir. Pero las malas lenguas apuntan más arriba (no el cielo precisamente). La crisis anunciada está servida.