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El presidente del Gobierno lo festejó antes con Laporta que con Su Majestad el Rey

Estupor en Zarzuela por la celebración de Zapatero en la Champions

Mayo 28, 2009
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¿Se acuerdan? Sucedió durante la celebración del Día de las Fuerzas Armadas en 2003. El entonces líder de la oposición y actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, decidió escenificar su desacuerdo con la guerra de Irak permaneciendo sentado mientras la bandera de Estados Unidos desfilaba por el Paseo de la Castellana en Madrid. El Ministerio de Defensa, entonces en manos del PP, había decidido incluir en el desfile un homenaje a la coalición que controlaba Irak, en el que participaron militares de EE.UU. Sin embargo, una de las grandes apuestas electorales de Zapatero se centraba en este frente. Defendía que España no debía permanecer en Irak mientras no existiese un mandato de la ONU y, para dar imagen a su rechazo, optó por no levantarse de la tribuna de autoridades cuando la enseña de las barras y estrellas y los marines llegaron a su altura.
Su gesto despertó una polémica que se mantuvo en 2004, cuando, con el PSOE ya en el Gobierno, el ministro de Defensa, José Bono, decidió excluir a la bandera y a la presencia militar estadounidense del desfile por primera vez desde 2001. “Aquí no nos ponemos de rodillas, somos tan soberanos, aunque seamos más pequeños y menos poderosos, como los Estados Unidos de Norteamérica“, sentenció el hoy presidente del Congreso.
Aquel fue un acto premeditado y minuciosamente estudiado. No tanto como el que aconteció el pasado miércoles en el Estadio Olímpico de Roma durante la final de la Champions que disputaron el Manchester United y el FC Barcelona con resultado favorable para el equipo español. El hecho pasó desapercibido para muchos y en esta ocasión Televisión Española no disponía del control sobre la retransmisión (recuerden la polémica aún viva de la final de la Copa del Rey en la que, por causas aún desconocidas, no se emitió en directo el himno de España y sí en diferido una vez “silenciada” la tremenda pitada protagonizada por la hinchada que acudió a Mestalla y que, de momento, ha supuesto un expediente para cinco trabajadores y el cese del director de contenidos deportivos de TVE).
Fue una imagen fugaz pero que, al menos en el Palacio de La Zarzuela, no pasó desapercibida. Cuando Leo Messi marcó el segundo gol las cámaras enfocaron al palco de autoridades en el que de, izquierda a derecha, se encontraban el presidente del Barcelona, Joan Laporta, José Luis Rodríguez Zapatero, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, y Su Majestad el Rey de España. Los dos primeros saltaron más que enloquecidos, enfurecidos, y se fundieron en un cómplice abrazo mientras Berlusconi daba codazos a Don Juan Carlos que sonreía. Tras la emotiva celebración de Zapatero y Laporta, el presidente del Ejecutivo español sí se dirigió a Su Majestad para estrecharle la mano.
Lo dicho. Al presidente Zapatero le perdió la pasión del momento y su gesto ha causado “estupor” en la Casa Real. Fuentes cercanas a la Casa del Rey no entienden cómo el presidente del Gobierno pudo cometer ese “desliz” con todos los antecedentes descritos. Y, mientras tanto, el PP –bueno, no todo el Partido Popular-, sin explotar electoralmente esa imagen por el temor del que dirán en Cataluña.