Menú Portada

A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

Estados Unidos se convierte en el cielo y el infierno de la industria automovilística planetaria debido a Volkswagen y la conducción autónoma

Diciembre 23, 2016
google-car

Coches desguazados. Sin asientos, sin radios, sin airbags o sin las puertas. Eso es lo que se están encontrando los concesionarios de la marca Volkswagen en la entrada de sus establecimientos. Lo peor es que han de aceptarlos y devolver el dinero de su adquisición a sus propietarios estén como estén. Según un acuerdo al que ha llegado la marca y EPA (agencia norteamericana de protección del medio ambiente) los concesionarios han de aceptar todo Volkswagen con motor gasoil dos litros que se haya vendido después del 18 de septiembre de 2015, da igual su estado, siempre y cuando pueda moverse por si mismo. En los términos del pacto no hay detalle alguno de su situación; puede llegar inundado, estrellado, reconstruido, desguazado, sin partes significativas o incluso después de haber ardido si su estado es “operativo”, y esto incluye todas estas accidentadas circunstancias. Esta posibilidad ha abierto un filón de oro a aquellos que han decidido entregar sólo parte de su coche tras canibalizarlo para sacarle sus piezas más valiosas. Volkswagen les recomprará el vehículo esté como esté, pero esas partes puede ser vendidas a otros usuarios. Recepcionar estos vehículos y (probablemente) prepararlos de nuevo para volver al mercado una vez reparados tendrá unos costes aún por determinar, pero se antojan muy altos.

Los problemas americanos para el gigante alemán no terminan aquí, sino que tendrá que aceptar un acuerdo similar con los coches vendidos con el mismo problema que usen el motor 3.0 y se calcula que suman 83.000 entre Audi, Volkswagen y Porsche. Existe incluso el temor que el grupo VAG se quede sin dinero de caja para abonar las sanciones económicas añadidas a toda esta jugada comercial-industrial y el cálculo sólo en EEUU ronda los 13.500 millones de euros. Sólo en California los tribunales ya les exigen el pago de cerca de 240 millones por daños medioambientales, pero no son las únicas. Si se mira a los once millones de coches que puede haber afectados en el resto del mundo, los gerentes de la firma se echan a temblar y sus cálculos iniciales se ha multiplicado casi por cuatro. Los menos optimistas cifran los costes de todo esto en 26.000 millones de euros, y hay quien piensa que VAG podría entrar en unos abultados números rojos dentro de poco.

volkswagen-tdi

Mirando a California

El cielo y el infierno son vecinos de puerta en el país de Donald Trump, y si los directivos de Volkswagen en EEUU, abanderados por Hinrich J. Woebcken están padeciendo las temperaturas en las calderas de Lucifer, el futuro en el mismo espacio pinta de color de rosa y comienza a adquirir los tintes de la fiebre del oro.

Hasta hace no mucho los pasos de la industria de los coches eran dictados desde Tokyo, Alemania o Detroit, pero de un tiempo a esta parte casi todos miran a California para saber como van a ser los coches que conduciremos en unos años… o nos conducirán. Alphabet, casa matriz de Google se ha metido en esto del vehículo autonómo, pero una vez desechada la idea de crear desde cero su propio automóvil parece que su idea es la de desarrollar justo lo que mejor saben hacer: software. Con su proyecto Weybo pretenden crear una plataforma que permita a los coches moverse sin que la mano de sus conductores tenga que intervenir, con la idea final de colocar sus productos en constructores de vehículos ya establecidos. Sus primeros clientes parecen ser los japoneses de Honda, que, interesados por la idea, en lugar de desarrollar el suyo propio, se han aliado con el gigante de los servicios online.

El papel de Apple

Otro coloso de la informática que pone los pies dentro del mundo de las cuatro ruedas es Apple. El rumor se barajaba desde hace años y la compañía de Cupertino ha realizado su primer anuncio público de que es cierto hace poco. Nada se sabe del proyecto, tan solo que ya andan registrando patentes y solicitando permisos de prueba, aunque hay una pista deja entrever el plan. Hace meses Alexander Hitzinger desapareció dando por explicación que se iba “a hacer las Américas”. Hitzinger era uno de los responsables del desarrollo desde cero del Porsche que ha estado haciendo correr hasta hace poco Mark Webber; el mismo con el que Nico Hulkenberg ganó la mítica prueba francesa en 2015. Si Apple ha fichado a este ingeniero no es por la conducción autónoma sino por su conocimiento de vehículos de alto rendimiento con tecnologías híbridas. Nadie piensa que los de la manzana quieran construir un coche de carreras, pero si un superdeportivo al estilo de… Tesla. Precisamente fue la empresa de Elon Musk la primera en echar mano de expertos de la alta competición. Una de las figuras importantes que abandonó esta especialidad a finales de 2014 fue Kenny Handkammer. Muchos pensaron que el que fuera jefe de mecánicos de Sebastian Vettel durante su cuatrienio triunfal le acompañaría en Ferrari, pero no, fue fichado por la marca de deportivos eléctricos. El equipo de Handkammer mantuvo diecisiete años el récord en el cambio de neumáticos en la Fórmula 1 cuando en 1993 marcó 3,2 segundos con Michael Schumacher corriendo en su Benetton. Su función parece adiestrar a los mecánicos de la marca en todo el mundo, y así fue anunciado en su cuenta de Twitter por el propio Musk. Otro de los pintorescos fichajes de Tesla ha sido recientemente el de Anders Bell, el especialista en interiores de Volvo. La marca de Musk ha sido acusada en muchas ocasiones de la pobreza del diseño de sus coches desde el punto de vista del pasajero. Los coches europeos tienen mucha mejor factura y los clientes premian de sus productos admiten mal ir rodeados de unos interiores no acordes por el dineral que gastan en ellos. Bell ayudará a Tesla a mejorar su producto.

Estados Unidos es un país de contrastes que premia al que trabaja mucho y castiga al tramposo. Visto lo visto, las trayectorias de unos y otros adquirirán lo que se hayan ganado y según esto es fácil adivinar el futuro.

José M. Zapico

@VirutasF1