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En Italia la bajada de audiencias ha sido cercana al 40%, algo inaudito

Esta Fórmula 1 aburre hasta a las ovejas: necesita cambios y rápido

Mayo 11, 2014

No hace falta ser ni siquiera un no-aficionado para aburrirse. Coches que corren menos que los de categorías inmediatamente inferiores, que necesitan gadgets aerodinámicos para adelantar porque sus sinuosas formas impiden vencer al aire, que hacen el ruido del scooter de un quinceañero con el escape retocado, o con pruebas que parecen procesiones de hormiguitas de colores sin más emoción que la de las paradas fallidas, errores de pilotaje, o castañas de sus pilotos. La gente se queja y rezonga contra pruebas tediosas y cuyas entradas no son disparatadamente caras, pero tampoco precisamente baratas. Los clientes finales, reflejo del éxito del espectáculo, no son los únicos descontentos sino que hay altos estamentos preocupados: televisiones, federación y los circuitos, por ejemplo. En cada Gran Premio existe la figura del promotor local, ya sea público, privado o de capitalidad mixta, y ha cundido el pánico entre ellos ya que dependen de la venta de entradas como vía prácticamente única de financiación. Este pasado fin de semana 17 representantes de otras tantas pruebas se reunieron en el circuito de Montmeló con Bernie Ecclestone para discutir la forma de paliar en lo posible que esta repentina falta de interés pueda dañar sus intereses.

Alonso y Raikkonen hacen lo que pueden
 
Si hay un país verdaderamente aficionado a las carreras es Italia, no en vano se sabe que 400 años antes de Cristo ya existían competiciones de cuadrigas. Es precisamente en el país transalpino, cuna de la escudería más exitosa de todos los tiempos (pretéritos) Ferrari, donde la bajada de audiencias ha sido cercana al 40%, algo inaudito y que prueba el desinterés del público italiano al ver a sus coches favoritos pelear por ser… sexto y séptimo. Si el pódium queda lejos, una victoria queda tan lejos que la última para los de rojo fue hace exactamente un año. No es un récord que guarden con cariño en Maranello. Alonso y Raikkonen hacen lo que pueden, pero con resultados tan exentos de brillo, los tifossi se refugian en el Calcio u otros menesteres menos tediosos.
 
Ideas extravagantes
 
En la F1 han tomado nota y se han propuesto ideas tan extravagantes como que los coches dejen a su paso una estela vaporosa, o que los golpes con la panza sobre el asfalto liberen chispas. La solución, para que al menos el tema esté más igualado y competido, apunta a que los coches se parezcan más, se igualen de alguna manera y la propuesta más seria es ir imponiendo paulatinamente piezas comunes como suspensiones, cajas de cambio, o la célula de seguridad, lo que no restaría importancia a la capacidad de “personalizar” los monoplazas pero se abarataría la construcción y diseño al tiempo que se igualaría todo un poco.

De momento los equipo de atrás sonríen, los de en medio tuercen el gesto temerosos de éstos últimos, y los de delante, los ricos del barrio, se han ganado su calidad a base de inversiones a largo plazo, títulos y trabajo, y no desean para nada que les quiten su merecido nivel. Tendrán que ponerse de acuerdo… y otro día hablamos del reparto de premios, porque entre los cerca de cien millones euros que se embolsan los ganadores del titulo de equipos a los seis que se lleva el farolillo rojo podría haber un escalado algo más equitativo. A lo mejor, con otra manera de distribuir lo que entre todos generan, podrían vivir sin las aperturas que pasan de la mitad hacia atrás de la parrilla, pero claro, ¿quien se atreve a quitarle el hueso al perro? El consenso será necesario, y no va a ser fácil, pero o ganan todos, o los coches irán al parar al río… y rapidito que la gente se enfría.

 
José M. Zapico
@VirutasF1