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Verdades y mentiras del contencioso con Patricia Rato

Espartacó ganó 580.000 euros en el último año

Diciembre 21, 2010

Resulta sorprendente y de una tacañería casi vergonzante que sean esas las cantidades que valoren veinte años de amor y la crianza de tres hijos que tienen padre, sí, pero muy en la distancia.

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Patricia Rato es la protagonista involuntaria de fábulas que se escriben muy a su pesar. El divorcio de Juan Antonio RuizEspartaco’ está despertando la fantasía en aquellos que rodean al matador. Asisten impertérritos a las constantes incoherencias de comentaristas que, por razones desconocidas, resaltan sin titubeos la rumbosa falsa elegancia de Juan en el polémico divorcio. Existe un evidente interés por parte del ´entorno defensor´ del torero en filtrar información altamente intoxicada sobre el contencioso, con el único objetivo de dibujar un perfil bondadoso, desinteresado y caritativo. Nada más lejos de la realidad, pues quienes conocen los verdaderos vericuetos del conflicto advierten de la falsedad de los datos explicados y debatidos. Entre otros, carecen de total veracidad aquellos que se refieren a la dadivosidad del diestro. No es cierto que Juan Antonio mostrara compasión con Patricia durante su encuentro en los Juzgados de Familia de Sevilla. Tampoco que saber de la presencia de su hija Alejandra le ablandara el corazón. Espartaco se mostró altivo, implacable y más que indispuesto a alcanzar un acuerdo. De hecho, de nada sirvieron las tres intensísimas horas de conversaciones que los abogados de ambas partes mantuvieron durante la mañana. Él sí ofreció una cantidad como indemnización por la dedicación personal y laboral de Rato durante dos décadas, pero en nada se asemeja a los seiscientos mil euros que, finalmente, ha decidido imponer la magistrada. La cifra propuesta por Espartaco resultó tan insultante y bochornosa que sonrojó a los allí presentes.
A pesar del empeño de quienes no dudan en difundir pesquisas erróneas, Patricia ratificó lo que ya se había firmado con anterioridad. Por eso únicamente presentó ante su Señoría el mismo documento que Juan Antonio rubricó el dos de marzo, con la salvedad de que en aquel entonces el escrito era referido a una separación y no a un divorcio. Dos meses después, el nueve de junio, y ante el total desinterés por parte de él, Patricia decidió interponer demanda de divorcio. Mienten también aquellos que garantizan que Rato recibirá una manutención mensual y una pensión vitalicia de ochenta mil euros. Patricia no solicitó pensión alguna, y mucho menos, recibir sustentos anuales. A ella sólo le ha preocupado la estabilidad de sus hijos, motivo por el que, aunque haya amado con locura a su marido, ha querido luchar sin rodeos.

Es necesidad -casi obligación- aclarar también que fue la juez la que, en base a que Rato no reclamó más de lo acordado en primavera, propuso que ambas partes intentaran llegar a un acuerdo amistoso que nunca, a pesar de los pesares, llegó a producirse. Aún así hay quien insiste en que Juan Antonio ha demostrado una gran esplendidez. Increíble, sobre todo teniendo en cuenta que, tal y como consta en los registros oficiales, el matador tiene un patrimonio valorado en veinte millones de euros libre de cargas. Una auténtica fortuna conseguida con su evidente esfuerzo, pero también con el apoyo y trabajo de la que fue su mujer. Por si fuera poco, tal y como he podido conocer, en el último año, Espartaco podría haber facturado más de quinientos ochenta mil euros netos, gracias a su labor empresarial y sin contar la elevada remuneración recibida por su participación en los ruedos. Por tanto, está de más recalcar que los tres mil euros (mil para cada hijo) y los ya famosos seiscientos mil euros que tendrá que entregar a Patricia, no afectan en absoluto a su solventísima economía. Todo lo contrario. Resulta sorprendente y de una tacañería casi vergonzante que sean esas las cantidades que valoren veinte años de amor y la crianza de tres hijos que tienen padre, sí, pero muy en la distancia.