Menú Portada
"No estoy con Fran Rivera" dice ella

Espartaco defiende a Patricia Rato

Diciembre 6, 2010

Una de las últimas polémicas le relaciona directamente con el también torero Francisco Rivera. Una información que no le quita el sueño, pero que se ha convertido en un arma arrojadiza que el círculo más cercano de Espartaco utiliza cuando le viene en gana. En el amor y en la guerra todo vale. Está de más explicar que lo que une a Rato con Rivera es una férrea amistad, nada que ver a una relación sentimental o calmadora de pasiones

pq_922_espartaco.jpg

El próximo quince de diciembre, Patricia Rato y Juan Antonio Ruiz se enfrentarán, sin duda alguna, a uno de los días más difíciles de sus vidas: el juicio de su divorico que tendrá lugar en un juzgado de Sevilla. Las informaciones no pueden ser más sangrantes. Todos opinan sobre uno de los acontecimientos más llamativos de los últimos tiempos. Y más cuando hay niños de corta edad implicados en el asunto. Alejandra, la hija mayor de la pareja, se ha posicionado abiertamente del lado de su madre. La quiere con locura y, por supuesto, no entiende la actitud, quizás chulesca, de su progenitor. Son muchas las vivencias e incontables los momentos en los que ha visto derrumbarse a su madre. Está cansada de que se le señale indiscriminadamente. Ella ya es mayor de edad y tiene derecho a escoger a quién cree de los dos. Es duro, pero en casos como este, nadie debería pronunciarse.
Sin embargo, Ale –así es como la llaman sus padres- sigue atónita ante las noticias que sobre sus padres se publican día tras días. Lo último es que Espartaco podría aducir problemas de comunicación entre Patricia y sus hijos. Una auténtica barbaridad que ha encolerizado al matador, quien no duda en asegurar que emprenderá medidas legales contra la periodista Carmen Pardo, autora de tan hilarante información. No es para menos, teniendo en cuenta la benevolencia de la Rato y su total implicación en la educación de sus vástagos. Gusta que, a pesar del enfrentamiento evidente que mantienen, Espartaco defienda la función como madre de su todavía mujer. Es un acto de sinceridad que también debe tenerse en cuenta ahora que las aguas bajan turbias. Lo que es cierto es que Patricia –afortunadamente- puede tener defectos, pero como madre no pueden hacerle ningún tipo de reproche. De hecho, quienes la rodean advierten su dedicación y se llevan las manos a la cabeza ante semejante barbaridad. La joven no puede ocultar su asombro ante la polvareda mediática que le acompaña.
Una de las últimas polémicas le relaciona directamente con el también torero Francisco Rivera. Una información que no le quita el sueño, pero que se ha convertido en un arma arrojadiza que el círculo más cercano de Espartaco utiliza cuando le viene en gana. En el amor y en la guerra todo vale. Está de más explicar que lo que une a Rato con Rivera es una férrea amistad, nada que ver a una relación sentimental o calmadora de pasiones: “Él se ha convertido en un buen amigo para mí, pero no hay absolutamente nada más entre nosotros, él tiene su vida y yo la mía”, dice cuando se le pregunta. Patricia no tiene tiempo para el amor. Bastante es que no ha perdido el equilibrio ante tanto embuste malintencionado. Haberse puesto en manos de profesionales le está ayudando a no desfallecer. Se siente perseguida y un tanto vilipendiada por quienes se han posicionado del otro lado. Por eso evita seguir alimentando los comentarios. La presión le ha obligado a cambiar ciertos aspectos de su vida diaria. Rara vez se deja ver en compañía masculina y, cuando tiene citas ineludibles, evita que se les fotografíe accediendo juntos al lugar. Le han relacionado tantas veces con primos y tíos carnales que ya no sabe qué hacer. Por fortuna, su familia empieza a estar acostumbrada a un trajín televisivo que no deja indiferente a nadie.