Menú Portada
Nuestro país fue pionero en los años ochenta en la lucha contra esta lacra, pero en los últimos años dejó mucho que desear

España quiere erigirse en el adalid contra el dopaje en el deporte

Noviembre 13, 2007

Tras unos años de mirar para otro lado y ser centro de las críticas por la permisividad en la tolerancia del dopaje deportivo, España quiere convertirse en el adalid mundial en la lucha contra esta lacra. Pasar del negro al blanco y que los demás lo crean. La Operación Puerto, los positivos de varios ciclistas, las tramas organizadas de venta de anabolizantes en gimnasios… demasiadas cosas sin explicar para que el crédito vuelva.

pq_386_pound_richard.jpg

Pero bueno, al menos hay voluntad, y no hace tanto tiempo que España era pionera en la lucha antidopaje. Eran los años ochenta, los primeros de gobierno socialista en nuestro país y había ganas de cambiar muchas cosas. Aún recuerdo como el laboratorio del CSD era puesto de ejemplo en Europa, con la doctora Cecilia Rodríguez a la cabeza. Ahora sigue la doctora pero se ha tildado al laboratorio de anticuado y poco menos que no fiable.
Desde mañana y hasta el sábado Madrid será sede de la III Conferencia Mundial Antidopaje. Con ello se pretende cambiar esa mala imagen y mostrar al mundo el decidido compromiso del Gobierno español en la lucha contra el dopaje. Dice el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, que es un reconocimiento al trabajo que se está llevando a cabo en este ámbito. Más bien todo lo contrario.
La Operación Puerto, fallida de momento hasta que el juez que ve el recurso por el sobreseimiento de la causa se pronuncie –ya va siendo hora-, es una lacra que no se quitará el deporte español de encima en muchos años. Aparecieron nombres de ciclistas implicados y no han podidos ser sancionados, aunque se ha acabado con la carrera de varios de ellos sin juicio. Se habló de que había implicados deportistas de otras especialidades, pero se ha silenciado todo ello. ¿Se quiso salvar la carrera de futbolistas de renombre? Parece que fue el caso. O se reabre el tema y se cierra con juicios, aunque sea para declarar inocentes, o todo lo demás no será más que maquillaje de cara a la calle. Como organizar esta conferencia.
Se atreve Jaime Lissavetzky a decir que ha recibido “felicitaciones por la valentía y coraje que hemos demostrado en la Operación Puerto. A España la resaltan en los foros internacionales porque es uno de los cinco países que tiene una legislación específica para luchar contra el dopaje. No queremos dar la imagen de la España de Muehlegg -¿se acuerdan de aquel esquiador alemán al que se le nacionalizó por dinero para ganar varias medallas olímpicas y luego le cazaron dopado?-. No es menos cierto que, si hablamos desde la óptima del mundo del ciclismo, se debería poner el cuentakilómetros a cero“. Chorradas, palabrerías que ocultan todo lo contrario. Sospechas y más sospechas provenientes de la propia AMA y de su todavía presidente, Richard Pound, que precisamente deja el cargo en Madrid.

En contra del entorno del deportista

Alejandro Blanco, presidente del COE, sostiene que España ha estado luchando durante mucho tiempo contra el dopaje, incluso en aquellas federaciones en las que se han dado muchos positivos. “El deportista es culpable, pero no es el mayor culpable. Es el entorno, el que lo protege. Esa lucha, con la Ley Antidopaje, coloca al deportista en su sitio. No puede ser que se sancione al deportista y no a su entorno”, dice Blanco y lleva razón. Ningún deportista está capacitado por sí mismo para doparse, pero hasta ahora eran los únicos sobre los que caían las penas.
En Madrid estarán cerca de 2.000 expertos en el tema del dopaje, para dotar al Código Mundial Antidopaje de un nuevo articulado que lo convierta en arma eficaz frente a los tramposos de última generación. El nuevo texto mantiene los dos años de suspensión por dopaje tras un primer positivo, suprime el castigo obligatoriamente de por vida tras un segundo caso, y premia la confesión voluntaria con una reducción de hasta la mitad de la condena.
El Código no hace referencia a la lista de sustancias prohibidas, que es revisada anualmente por la AMA, pero sí a las sanciones, a las reglas para toma y análisis de muestras y a las responsabilidades de cada parte implicada en el dopaje, así como a las políticas de prevención, educación e investigación. Bienvenido sea todo ello. Y ahora, aplicarse de verdad y con rigor.