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Escándalo y lucha de poder en el seno de la familia Borbón-Parma

Enero 4, 2016
Prince Carlos de Bourbon de Parma, Princess Annemarie de Bourbon de Parme, Princess Luisa de Bourbon de ParmePrince Carlos de Bourbon de Parme and Princess Annemarie de Bourbon de Parme introduce their daughter Princess Luisa (born 09-05-2012) before the christening on 29th September at the Basilica Santa Maria della Steccata in Parma, Italy. Photo: RPE-Albert Nieboer /  NETHERLANDS OUT

No por menos esperada fue menos sentida la muerte en días pasados, en su residencia de Puerta de Hierro, en Madrid, de Elena de Borbón Barucci, figura relevante de la escena social y del mundo de la moda internacional, y viuda del conocido economista José Miguel Garrigues-Walker. Prisionera del Alzheimer desde que en 1998, y durante un desfile de modas en París, salió a la calle y ya no pudo encontrar el camino de regreso a su Hotel, sus últimos años fueron tiempos de gran lucha contra la paulatina pérdida de su memoria y de sus referentes. Elena era hija de Isabel de Borbón y Borbón, hija a su vez del duque de Sevilla, y del italiano Rinaldo Barucci, era prima lejana del rey emérito don Juan Carlos y, tras un primer matrimonio con el empresario catalán de origen aristocrático Ignacio Coll Escasany, con quien fue madre de dos hijas, pasó a segundas nupcias con uno de los hermanos Garrigues-Walker, con quien tuvo tres hijas más.

Durante años fue la hábil responsable de relaciones públicas de la firma Versace, y gran amiga de Gianni Versace tras cuyo asesinato comenzó a tomar marcadas distancias de su heredera, la polémica Donatella. Su lucha contra el Alzheimer le valió muchos reconocimientos como el del psicólogo Pedro Simón, que le dedicó su interesante libro Memorias del Alzheimer. Al parecer, aún no hay fecha definida para su funeral, pues nada ha trascendido sobre su entierro que debió ser en la intimidad familiar, pero se sabe que se celebrará pasada la fiesta de Reyes y a él acudirá, sin duda alguna, lo más granado de la sociedad y del mundo de la moda en España.

Líos de familia real

Entre tanto el escándalo amenaza a la familia Borbón-Parma al hacerse público que el joven ciudadano holandés Carlos Hugo Klynstra se ha decidido a emprender un procedimiento legal para asumir el apellido Borbón-Parma, en su calidad de hijo no reconocido de su padre extra oficial, el príncipe Carlos Javier de Borbón-Parma actual duque de Parma, jefe de esa casa ducal, pretendiente Carlista al trono de España, y primo hermano del rey Guillermo Alejandro de Holanda. Nada realmente nuevo, puesto que cuando Carlos Hugo Klynstra nació en 1997 todos los medios dieron por hecho que era el hijo nacido de la relación amorosa entre el entonces heredero del ducado italiano, Carlos Javier de Borbón-Parma, y la joven Brigitte (“Gitta”) Klynstra, y el asunto dio mucho que hablar por las complicaciones dinásticas que suponía.

Por otra parte Brigitte pertenecía al entorno de la familia real holandesa por ser la hijastra del conde Adolph van Rechteren-Limpurg, que era primo de la reina Beatriz, un hecho que otorgaba mayor verosimilitud a la paternidad por parte del príncipe que éste nunca ha reconocido ni negado. La situación, muy incómoda para los muy tradicionales Borbón-Parma, en aquellos momentos en los que sin duda aún esperaban una gran boda para su heredero, pero finalmente todo pareció caer en el olvido en un país en el que ellos cuentan con el apoyo de la corte y de la familia real y en el que el hermano de Carlos Javier, el príncipe Jaime Bernardo, ostenta actualmente el cargo de embajador ante la Santa Sede. Posteriormente el matrimonio en 2010 del ya nuevo duque Carlos Javier con Annemarie Gualthérie van Weezel y el subsiguiente nacimiento de sus dos hijas, las princesas Luisa y Cecilia, cubrió este espinoso asunto aunque  ya el 1 de abril de 1999, y a solicitud de la madre, un Tribunal del distrito de Zutphen determinó que llegada la mayoría de edad Carlos Hugo Klynstra podría optar por las emprender acciones legales pertinentes para reclamar su filiación y el brillante apellido paterno.

El joven tiene ahora tres años por delante para reclamar ante la Justicia el reconocimiento de su pertenencia a la familia Borbón-Parma, cosa que ha hecho a fines de diciembre pasado al solicitar convertirse en Carlos Hugo Roderick Sybren de Borbón-Parma y reclamar para sí todos los derechos que le son anejos como la futura herencia de su padre, el predicado de  Alteza Real y el entrar a formar parte del cuerpo de la nobleza holandesa, que es una prerrogativa que la reina Beatriz de Holanda confirió a los hijos de su hermana la princesa Irene y a sus descendientes.

Sin embargo, una cosa es la filiación civil y otra bien distinta son los derechos dinásticos, especialmente dado su nacimiento fuera del matrimonio que es contrario a las leyes dinásticas de los Borbón-Parma y que, en el momento de su nacimiento, su padre no era el jefe de la casa ducal pues aún vivía el histórico duque Carlos Hugo. Entre tanto, el duque Carlos Javier, que viaja con mucha frecuencia a España en su calidad de representante del viejo Carlismo, espera un tercer hijo de su esposa, confirma que ha emprendido las medidas legales necesarias y solicita a los medios respeto por su vida privada.

Ricardo Mateos