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La Jet Set nacional se reúne en Toledo para compartir mesa y mantel con motivo de la considerada ya como la boda del año

Enlace: Boda Rafael Medina-Laura Vecino

Octubre 19, 2010

Aristócratas, empresarios, modelos, actrices, periodistas, deportistas, toreros, políticos y empresarios llenan de glamour el Hospital de Tavera

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La invitación de boda anunciaba que no se trataría de una enlace más. La especificación en la misma de “Señores: Chaquet, Señoras: Traje Corto” hacía presagiar que los allí congregados asistirían a un evento a la altura de sus importantes apellidos y posición social.
Antes de entrar a analizar la elegancia de los afortunados invitados, resulta importante mencionar lo que seguramente tuvo que ser un fallo de la imprenta al realizar la invitación. Aunque no tenemos constancia alguna de que ningún medio se haya hecho eco del error ortográfico de la invitación, hay que apuntar que la palabra “chaquet” no existe en el idioma castellano. Solo el término “chaqué” es admitido por la Real Academia de la Lengua Española.
Respecto al tema del color más adecuado para el chaqué, tema del que sin mucho conocimiento se está hablando estos días, es importante hacer una puntualización. El color de chaqué más elegante y formal sigue siendo el clásico de levita negra y pantalones a rayas grises y negras; independientemente de si la boda se celebra de mañana o de tarde.
El chaqué gris se puede vestir si la boda se celebra antes de las seis de la tarde y siempre con luz solar. Sin embargo, y a pesar de esto, el chaqué de levita negra y pantalón a rayas sigue siendo más apropiado para las ocasiones que, como una boda, requieren de una gran solemnidad. Como anécdota recordar que cuando el Duque de Windsor acudió al elitista Royal Enclosure de Ascot con un flamante chaqué gris, se le expulsó del mismo y se le indicó que si quería volver al día siguiente debía hacerlo, al igual que el resto de los caballeros, con el clásico chaqué de levita negra.
Igualmente, bastará con recordar al Príncipe Carlos, paradigma del buen vestir y gran seguidor del protocolo más estricto inglés, vistiendo un chaqué de levita negra y pantalones a rayas negras y grises a las 12:30 de la mañana en el día de su boda con Camila Parker Bowles. Como no cabía esperar menos, el resto de invitados compartió con él la opinión de que los clásicos colores negro y gris eran los apropiados para un enlace Real.
Una vez realizada esta puntualización es el momento de estudiar el atuendo de los allí presentes y empezar, como no podía ser de otra forma, con el análisis de la indumentaria del novio.
Rafael Medina, Duque de Feria, volvió a demostrar que cuando se trata de vestir de manera formal lo hace de modo magistral. En contra de lo que hicieron la gran mayoría de sus invitados, Rafael Mediana, conocedor del protocolo, posó para los fotógrafos con la levita desabotonada lo que nos permitió deleitarnos con un chaleco de impecable factura y el correspondiente reloj de bolsillo como manda la tradición. Si algún pero se le podría poner a su atuendo es lo innecesario de llevar además un reloj de bolsillo otro de pulsera y el tipo de cuello escogido para su camisa. Ese cuello tipo full cutaway, del que él es un fiel seguidor, no es apropiado para vestirse con un chaqué al ser más bien de sport. Igualmente, al contar con una gran abertura obliga a enseñar parte de la corbata. Únicamente el nudo de la corbata debería aparecer entre los picos del cuello de la camisa.
Si bien entre los invitados se pudieron encontrar atuendos más y menos acertados, es de justicia admitir el alto grado de elegancia de los asistentes.
D. Jaime de Marichalar lució una de sus ya clásicas camisas a rayas horizontales con el obligado cuello blanco que exige una celebración tan formal. Su levita con solapas rematadas en satén como también hizo el Príncipe de Carlos en su boda, estuvo acompañada de un acertado chaleco cruzado crema. Unos Oxford negros, como manda el protocolo, y un pañuelo de bolsillo, indispensable compañero de toda chaqueta, completaron adecuadamente su conjunto. Sin embargo, un pantalón a rayas demasiado claro, unos calcetines poco estilosos para lo que de él cabría esperar así como unas gafas de sol, bienvenidas en muchas ocasiones pero no en una boda, deslucieron a quien para muchos es una de las personas que mejor viste en este país cuando se trata de hacerlo de traje.
El mundo taurino estuvo representado por Enrique Ponce y el Juli con distinta suerte. Si el Juli rebosaba naturalidad en la vestimenta de su chaqué, Enrique Ponce volvió a forzar demasiado su aspecto escogiendo una corbata, un chaleco y pañuelo de bolsillo del mismo color. Esto, más próximo a la foto de cualquier folleto barato de tienda de alquiler de chaqués, deslucía el gran corte de esa levita y pantalón. Manteniendo ese mismo chaqué, dejándose desabotonada la levita, algo permitido por el protocolo al ser un atuendo de tres piezas, y habiendo escogido una corbata más oscura y un pañuelo a combinación con ésta, que no igual, el resultado final hubiera sido bien diferente.
Aunque Alfonso Díez y Álvaro Muñoz Escasi seguramente no tuvieran mucho en común hasta que coincidieron este sábado en Toledo, el vestir ambos un chaqué gris y corbata a rayas puede ser la señal del comienzo de una intensa amistad. La vestimenta de corbatas a rayas es bienvenida en colegios, regimientos, clubs y universidades y, en muchos casos, es un objeto diferenciador entre los mismos. Sin embargo, si como parece ser el caso de ambos, no se es ex colegial de Eton College ni miembro de la Armada Real, la vestimenta de este tipo de corbatas con chaqué está estrictamente prohibida.
Especial interés teníamos en ver el chaqué de Boris Izaguirre, chaqué cortado en una de las reputadas sastrerías de Savile Row si nos atenemos a la enorme publicidad que desde meses antes el mismo Boris hacía de él. Si bien la levita es de una bella factura, la estrecha boca de su pantalón es más propia de uno de sport que de un pantalón de chaqué. El intentar “modernizar” una prenda que ha permanecido casi inalterable durante tantísimos años solo puede producirnos resultados poco favorecedores como le ocurrió a Boris Izaguirre. Aunque en términos generales tanto su chaqué como el color y corte de las prendas que lo acompañaron fueron bastante acertados, no lo fueron los complementos escogidos. Su “top hat” y sus guantes amarillos podrían haber pasado desapercibidos, e incluso haber sido bien recibidos en el país anglosajón, pero cuando tampoco el novio se decanta por ellos, hay que dejarlos en casa para no robarle a éste ningún protagonismo.
Otros asistentes, como el acompañante de Eva Herzigova, olvidaron que si con un traje los mocasines no son de recibo, la vestimenta de los mismos con chaqué debería habilitar a los representantes del orden público a prohibir la entrada de su portador a cualquier lugar público donde las buenas maneras estuvieran presentes. También dichos representantes podrían haber indicado a Luis Medina que los zapatos de hebilla, independientemente de lo bonitos que sean, son correctos con un traje pero no son aptos para una ocasión formal que requiera vestir de chaqué. 
Otros, como el acompañante de Pitita Ridruejo, prefirieron hacer caso omiso a la clara indicación de “Señores: Chaquet” y presentarse en el enlace con un traje cruzado. Si es el deseo de los novios que los asistentes acudan con chaqué, algo que desde esta columna nos parece muy acertado, aquellos invitados que no estén dispuestos a enfundarse uno por el motivo que fuera, deberían quedarse en casa y no acudir al enlace.
Además de hacer una mención especial al exquisito atuendo de Ramón Vecino, padre y padrino de la novia, debemos concluir que, si nos atenemos a lo que se nos ofrece últimamente incluso en las bodas Reales, la gran mayoría de los invitados vistió más que correctamente en tan comentado enlace.


Jeeves


elmayordomo@extraconfidencial.com