Menú Portada

Encuentro llamativo de los ex Reyes de los Balcanes en Belgrado sin presencia de la Familia Real española

Septiembre 28, 2010

Con motivo de la celebración de las bodas de plata del Príncipe heredero Alejandro de Yugoslavia


Los pasados días 17 y 18 de septiembre todos los ex Reyes y Jefes de Casas Reales de las extintas Monarquías de los Balcanes, con excepción del singular Rey Leka I de Albania y del Príncipe Nicolás de Montenegro, se dieron cita en la capital de Serbia con ocasión de la celebración de las bodas del plata del Príncipe heredero Alejandro de Yugoslavia y su esposa Katherine Batis. El excepcional encuentro ha despertado gran interés público en Belgrado, donde el príncipe reside des 2001 en el hermoso Palacio Blanco de la capital propiedad que le ha sido devuelta por las autoridades del país donde cuenta con gran popularidad.
 
El día 17 hubo una primera recepción en el Palacio con ceremonia religiosa de bendiciones dirigida por el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa, en presencia de los ex Reyes Simeón II de Bulgaria, Miguel I de Rumanía y Constantino II de Grecia, y de numerosos miembros de la familia Real de Serbia entre los que se encontraban los príncipes Nicolás y Catherine, hijos del difunto príncipe Tomislav con quien el príncipe heredero Alejandro mantuvo diferencias políticas en el pasado, ahora completamente olvidadas. 

Tour por los Palacios Reales

Tampoco faltó una nutridísima representación de varias familias reales europeas con la destacada presencia de la Princesa heredera Margarita de Rumania, la Princesa Irene de Grecia, la Princesa Desirée de Suecia, el Príncipe Guillermo de Luxemburgo, la Princesa Margarita de Baden, el Príncipe Felipe de Liechtenstein y otros notables, como la Princesa Ira de Fürstenberg, la Princesa Josefina de Löwenstein-Wertheim-Rosenberg o el mismísimo Ministro de Juventud y Deportes del Gobierno serbio, Snezana Samardzic-Markovic.
 
El Príncipe heredero Alejandro y su esposa organizaron para sus invitados un tour de los Palacios Reales de la capital: los Palacios viejo y nuevo de Belgrado y el Palacio Real y el Palacio Blanco ubicados en el elegante barrio de Dedinje. En la noche hubo cena de gala para 460 invitados en los jardines del Palacio Blanco, en la que no faltaron muchos miembros de la llamada “diáspora serbia” y hubo discurso y declaraciones del príncipe heredero Alejandro. Este puso especial énfasis en el gran y constante apoyo que durante sus veinticinco años de matrimonio ha recibido de su segunda esposa la princesa Katherine, cuyo trabajo humanitario a través de la “Princess Katherine Humanitarian Foundation” alabó con emoción.
 
El príncipe heredero Alejandro, que una y otra vez reitera su profesión de demócrata y que en la página web oficial de su familia (www.royalfamily.org) incluye referencias a su primo el rey Juan Carlos de España y al proceso de transición a la democracia en nuestro país, lleva a cabo una gran labor en Serbia a través de su propia Fundación en pro de la cultura y de los derechos humanos. 

Comentada ausencia de la Familia Real Española

Concluidas las ceremonias él mismo declaró al diario local Frankfurtske Vesti “nosotros no somos una dinastía importada”, enfatizando el origen local de su propia familia (los Karadgeorgevic), que en eso se diferencia de las dinastías rumana, griega y búlgara y la íntima vinculación de su familia con Serbia y con su realidad actual.      
 
Desde la ya lejana caída de las Monarquías balcánicas nunca antes se había producido un encuentro de esta naturaleza en Belgrado, que ha sido capaz de reunir en un marco festivo y distendido a los ex soberanos de Grecia, Rumania y Bulgaria a quienes muchos hubieran querido ver restaurados en sus tronos y que en los últimos años han visto cambiar su fortuna en sus países de origen. Si se echó de menos la ausencia de representantes de la Familia Real española y, en particular, de la Reina Doña Sofía generalmente asidua de estos eventos y tan unida a un primo tan querido para ella como Alejandro de Yugoslavia, a su hermano Constantino de Grecia y a su otro primo, Miguel de Rumanía.
 
Ricardo Mateos