Menú Portada
En marzo del presente año el titular de Defensa, Pedro Morenés, destinó 1,6 millones en gabardinas para el Ejército del Aire

En plena discusión nacional sobre la dotación de chalecos antibalas a los Policías, el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, se gasta más de 75.000 euros en gorros cuarteleros para Extranjería

Diciembre 2, 2014

La prenda de protección podría haber salvado la vida de Vanessa Lage Carreira, Policía de 36 años fallecida el viernes en Vigo en el atraco a una sucursal
El colectivo policial ha denunciado esta situación con datos como los aportados por la Comisaría de Vigo: hay “muchos menos chalecos que Policías” y de media toca uno por cada 20 o 30 agentes
La sociedad Ángel Gabardós, Galindo Sucesores, S.L.,se ha llevado el contrato de adquisición de gorros“por ser la única empresa presentada”


Viernes 28 de noviembre. 14,15 horas de la tarde. Sucursal de Abanca sita en O Calvario (Vigo). Enrique Lago Fariñas, más conocido en el mundo del delito como El Escayolista entra en la entidad bancaria con el único propósito de perpetrar un atraco. El resto ya lo saben. La Policía Vanessa Lage Carreira, de 36 años, fallecida al intentar mediar para evitar males mayores a la ciudadanía. El subinspector, Vicente Allo Barona, se debate entre la vida y la muerte en el Hospital Xeral Olívico tras recibir cinco tiros en el pecho. La subdirectora del Banco se recupera de sus heridas en el Hospital Povisa. La muerte del atracador, una cifra más. La consternación creada en la sociedad y el dolor de sus familias, una mancha imborrable.

Muchas han sido las denuncias del colectivo policial ante este suceso. Todas, o su gran mayoría, aluden a la misma cuestión: ¿llevaban chaleco antibalas los agentes? Algunas informaciones ya advierten que Vicente Allo Barona sí lo llevaba y que por ello podría salvar su vida, pero su compañera Vanessa Lage Carreira, en todo caso, no. El Sindicato Unificado de Policía (SUP),ya ha expresado su opinión, calificando de “lamentable” la falta de chalecos antibalas. Por su parte, la Comisaría de Vigo ha alertado de un dato estremecedor: hay “muchos menos chalecos que policías” y de media toca uno por cada 20 o 30 agentes.

El antecedente de Ana Botella
 
La Unión Federal de Policía, en una crítica más discreta, enuncia que los agentes no llevaban chaleco porque “nada hacía presagiar el trágico desenlace”. Ante estas expectativas basadas en la amabilidad y la cordialidad, los gobiernos españoles parecen pecar de inocentes e ingenuos ante la realidad de la calle. De las últimas actuaciones se desprende un más que ensimismado cuidado de la estética y de lo ornamental, en claro detrimento de las funciones básicas de los entes de protección de la ciudadanía y de los propios agentes. Además de la supuesta escasez de chalecos antibalas, con anterioridad ya se habían reducido las partidas para munición, justificando la medida en la crisis económica iniciada en 2008. Así lo hizo, por ejemplo, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, quien privó de sus armas a los policías municipales de la capital haciendo caso omiso a las reclamaciones que se proferían desde el pueblo clamando más seguridad.

Poco después comenzaron los delirios de la etiqueta. En marzo del presente año, Pedro Morenés se gastaba 1,6 millones de euros del presupuesto del Ministerio de Defensa para la adquisición de gabardinas del personal del Ejército del Aire. Ahora, es su colega Jorge Fernández Díaz el que destina más de 75.000 euros (75.616,53 euros) -con cargo al Ministerio del Interior– para la “adquisición de gorros de fronteras (cantidades mínimas: 20 para la escala superior; 150 para la escala ejecutiva; 300 para la escala subinspección y 2.030 para la escala básica), con destino a funcionarios de las Unidades de Extranjería del Cuerpo Nacional de Policía”.

Nuevas quejas que caen en el olvido

Esta medida del organismo que dirige Ignacio Cosidó, forma parte de “las líneas estratégicas” del Cuerpo Nacional de Policía ya que “se considera oportuno y necesario la identificación clara y corporativa de los funcionarios de las Unidades de Extranjería” según ha publicado Vozpópuli.com Así los agentes pasarán de portar la famosa gorra policial a lucir el popularmente conocido como gorro cuartelero o gorro plátano, que hasta ahora sólo era utilizado en España por el Ejército, la Guardia Civil y la Policía local de Barcelona. El borrador de la resolución pone de manifiesto la necesidad de que “los ciudadanos, nacionales y extranjeros, conozcan automáticamente quiénes tienen competencia y responsabilidad del control en las fronteras y, por ende, a quién deben dirigirse” por lo que la nueva medida afectará a los policías destinados en “puertos, aeropuertos y pasos terrestres”.

Muchas han sido las quejas que se han vertido desde el colectivo de Policías así como desde el Sindicato Profesional de Policía (SPP), quienes consideran la licitación un gasto innecesario en tiempos de crisis.

Los más de 75.000 euros que se destinarán para los 2.500 gorros cuarteleros irán destinados a la empresa Ángel Gabardós Galindo Sucesores, S.L. Una empresa “ubicada en Zaragoza (España), dedicada a la fabricación de todo tipo de prendas de cabeza y bordados artesanales”. Además, tal y como se puede comprobar en la imagen, la sociedad está especializada en vestir a los agentes de la seguridad española. Con todo, el proceso de licitación ha sido una oferta hecha a medida para Ángel Gabardós Galindo Sucesores, S.L. ya que se ha llevado el contrato “por ser la única empresa presentada y cumplir con los pliegos de bases”.