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Mientras, en España ni se aclara el tema ni se defiende al ciclista

En Italia quieren sancionar a Alejandro Valverde con dos años de suspensión

Abril 1, 2009

Según anuncia la agencia Europa Press, la Fiscalía Antidopaje del Comité Olímpico Italiano (CONI) ha solicitado a su Tribunal dos años de suspensión para el ciclista español Alejandro Valverde por la violación del Código Mundial de la AMA. El organismo italiano anunció ayer que pide este castigo para el corredor murciano por quebrantar el artículo 2.2 de dicho código, referente al “uso o intento de uso por parte de un deportista de una sustancia prohibida o de un método prohibido”. Este castigo sólo sería válido en territorio transalpino, y para que se extendiese a nivel mundial, tendría que iniciarse un procedimiento por la Unión Ciclista Internacional (UCI) o la Real Federación Española de Ciclismo.

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Cachondeo sobre cachondeo. Culpable en Italia, inocente en España, señalado con el dedo en el resto del mundo. El tema del dopaje en el ciclismo y por extensión en el resto de deportes, no tiene arreglo no voluntad de que se arregle por parte de las autoridades. Ningún país quiere asumir culpas en los procesos, ni por acción ni por omisión, y así llevamos ya varios años En España, la creada a bombo y platillo Agencia Estatal Antidopaje, dirigida por el político Javier Martín del Burgo, de momento, sólo tiene buenas palabras y ninguna acción. En su web –que no se actualiza con excesiva frecuencia-, ayer se podía leer frases de intenciones, pero poco más: “Hemos reducido un 35 por ciento los positivos. Somos el 5º país del mundo que más controles realiza. Hemos duplicado el presupuesto en la lucha contra el dopaje”. Frases que no se traducen en nada porque a ojos del mundo seguimos siendo un país bajo sospecha. Al final van a llevar razón los que dicen malintencionadamente que a Del Burgo se le dio este puesto por el secretario de Estado para impedir que llegara de la mano de la oposición a presidir la Federación Española de Fútbol.
Con el caso de Alejandro Valverde se está demostrando la inoperancia del sistema español. Si es inocente, por qué no salen las autoridades deportivas en su defensa como salen en otras ocasiones cuando nadie les reclama. Y si es culpable, por qué no se facilita la investigación. Qué encerrará aún la manida Operación Puerto para que siga el oscurantismo tantos años después.
Mientras, en Italia, críticos con la Administración española, siguen buscando sanciones para los que un día fueron marcados como presuntos implicados. Y de todos ellos Valverde sigue siendo el único que permanece en primera fila mundial. De momento, éste es un proceso de las autoridades italianas y bajo la jurisdicción italiana. La UCI tendrá que esperar hasta que el proceso finalice para ver cómo actúa. Valverde fue interrogado por este hecho el pasado 19 de febrero y tras esta audiencia en Roma, el fiscal antidopaje Ettore Torri confirmó “con certeza” que la bolsa número 18 contenía la sangre del murciano, contrastada con la del control que se le hizo en el pasado Tour a su paso por Italia. Pero recuerden que el Juzgado de Instrucción número 31 de Madrid, que investiga aún la Operación Puerto tras dos intentos de archivo, dictaminó que declaraba nulas las actuaciones del CONI sobre el ciclista español.
El Comité Olímpico Italiano (CONI) presentó un recurso para que el Juzgado 31 de Madrid revoque la prohibición y le permita usar una muestra de la bolsa de plasma número 18 de la Operación Puerto para probar que el ciclista se dopó. Si el recurso de reforma no prospera, se transformará en recurso de apelación ante la Audiencia Provincial. Mientras, el juez Antonio Serrano, a instancias de la defensa de Valverde, mantiene que el CONI no es una autoridad judicial pública y que, por tanto, no tiene derecho a acceder a unas pruebas obtenidas en una investigación penal y que sólo deben usarse para el delito investigado, contra la salud pública, no de dopaje. Y así seguimos y seguiremos mientras la Administración deportiva española siga mirando para otro lado. En esta foto no quieren salir.