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Conclusiones del último informe mensual de "la Caixa"

En 2011 será necesario avanzar en las reformas estructurales para superar la recesión

Diciembre 13, 2010
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El último Informe Mensual elaborado por el Área de Estudios y Análisis Económico de “la Caixa” destaca que la crisis global ha quedado definitivamente atrás, por lo que se descarta una recaída, pero advierte que todavía queda por delante un periodo complicado en el que será necesario avanzar en las reformas estructurales para salir definitivamente de la recesión.

Los expertos de “la Caixa” señalan los tres grandes retos que se presentan para la economía en 2011. El primero consiste en retirar los estímulos fiscales y revertir la actual política monetaria relajada, sin perjudicar la recuperación de la actividad. Para encarar este reto resulta fundamental un entorno de crecimiento sostenido del comercio mundial.

Este primer reto se puede beneficiar de la buena salud de las economías emergentes, que compensan el estancamiento que se ha producido en la recuperación de la primera economía mundial, Estados Unidos, que no acaba de digerir los efectos de la burbuja inmobiliaria y no consigue crear el empleo suficiente para encarar con confianza el futuro inmediato. Así, aunque se prevé un crecimiento de la economía estadounidense de algo por encima del 2% en 2011, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) prevé un crecimiento mundial por encima del 4% en 2011 y 2012, en buena medida gracias a las economías emergentes.

En esa línea, el estudio señala que la economía alemana ha experimentado una intensa recuperación en el 2010 y que existen, además, indicios que apuntan hacia un crecimiento más equilibrado, con un menor impulso del sector exterior y una mayor contribución del consumo privado, lo que permitiría, además, moderar el superávit corriente y apaciguar algunas voces críticas.

La recuperación se afianzará durante 2011 en España

En España, las previsiones son que el crecimiento reaparezca en la última parte de 2010 y sobre todo a lo largo de 2011, que es cuando se espera que la recuperación se afiance definitivamente y se produzca un crecimiento del PIB del 0,7%. Esta previsión se produce después del crecimiento interanual del 0,2% en el tercer trimestre. El Informe Mensual de “la Caixa” destaca que en el tercer trimestre se produjo un estancamiento del PIB después de una perceptible recuperación en la primera mitad de año. La ralentización se explica sobre todo por los efectos del aumento del IVA en julio, por el agotamiento de las ayudas directas para la compra de automóviles y por las medidas presupuestarias restrictivas, como el recorte del sueldo de los funcionarios.

Sobre los riesgos que perciben los mercados sobre la economía española, el estudio destaca la reordenación del sistema financiero, la transparencia de las cuentas públicas de las administraciones territoriales y la aplicación de las reformas estructurales. En el otro lado de la balanza se encuentra el notable descenso del déficit público en 2010 y la continuidad del proceso de reformas y ajustes.

La guerra de divisas amenaza la recuperación global

El segundo reto que afronta la economía en 2011 se refiere a la corrección de los desequilibrios globales, especialmente en la balanza de pagos, un desequilibrio agravado por la llamada guerra de divisas, que podría convertirse en un episodio de escalada proteccionista que dificultaría la recuperación global. El anuncio, por parte de la Fed, de una segunda fase de expansión monetaria, conocida por las siglas QE2 (quantitative easing 2), junto a la resistencia de China a permitir mayores apreciaciones de su moneda frente al dólar, ha desencadenado la reacción de numerosos países que no quieren perder posiciones competitivas.

La reticencia de China a apreciar su moneda se ha contagiado a otros países por el temor a una pérdida de competitividad tanto frente al gigante asiático como frente a otros países que también se resistan a una apreciación de su moneda. En este contexto, las actuaciones unilaterales sólo pueden agravar la recuperación para unos y mermar el crecimiento futuro de otros.

El tercer reto del próximo año será avanzar en las reformas estructurales para restaurar la estabilidad macroeconómica y la confianza, asegurando así definitivamente la salida de la peor recesión de la economía mundial en décadas. A través de esas reformas se podrán aplicar las lecciones aprendidas con la crisis, incluyendo los cambios iniciados en el sistema bancario, que se verá afectado por la paulatina adopción de Basilea III. También se podrán aplicar cambios en otros ámbitos de la economía para aumentar el potencial de crecimiento, mejorar la productividad del sector público, eliminar los obstáculos a la creación de empleo y reconducir el elevado endeudamiento del sector privado.

Los capitales volverán si hay competitividad

El estudio de “la Caixa” también señala que para generar la confianza necesaria para seguir atrayendo capitales en un entorno financiero restrictivo como el actual y, al mismo tiempo, seguir creciendo sin incurrir en más déficit corriente, resulta imprescindible realizar un serio esfuerzo dirigido a la mejora de la productividad y la competitividad. A esto habría que añadir el control de los costes productivos, orientar la economía productiva hacia el sector exterior, aumentar el ahorro público y ahondar en las reformas estructurales que deben facilitar todas las anteriores. Este desafío es uno de los más importantes a los que se ha enfrentado la economía española en las últimas décadas.