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Sin estrategia de defensa en el juicio por prevaricación

Elpidio Silva busca ya un futuro sin toga

Abril 23, 2014
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Elpidio José Silva está cada vez más cerca de dejar de ser juez para siempre. El juicio que se sigue contra él avanza sin una estrategia de defensa, toda vez que el tribunal ha rechazado los intentos del abogado Cándido Conde-Pumpido –hijo del exfiscal general del Estado y hoy magistrado del Supremo- por anularlo.

El plan b era el aplazamiento a través de la presentación de la renuncia del letrado, lo que habría obligado al tribunal a conceder un plazo para la designación de uno nuevo y que éste preparara la causa. Si no había anulación, por lo menos suspensión hasta después de las elecciones europeas, había planeado Silva, que concurre como candidato del Movimiento Red. Dentro de esta segunda opción para el magistrado estaba sentarse más adelante en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo, ya con el sillón de europarlamentario asegurado.

 

Un partido político a imagen y semejanza de Silva

Pero ni una cosa ni otra han sido toleradas por el veterano Arturo Beltrán, el antiguo juez militar que preside el tribunal que enjuicia a Silva por un delito de prevaricación, otro de retardo malicioso de la administración de justicia y dos contra la libertad individual, una por cada vez en que envió a Miguel Blesa a la cárcel.

Blesa pide 43 años de inhabilitación, 30 el fiscal y 24 el expresidente de la patronal Gerardo Díaz Ferrán, quien también ejerce la acusación particular. En cualquiera de los tres casos, Silva ya no tendría tiempo de volver a la carrera judicial una vez cumplida la condena. ¿Cuál es el futuro de Silva? La primera opción del juez en excedencia es convertirse en europarlamentario por el Movimiento Red, que ya ha presentado 25.000 avales para concurrir a las elecciones del próximo 25 de mayo. El partido ha sido creado a imagen y semejanza de Silva después de que el juez sondeara la posibilidad de destacar en las listas de varias formaciones, tanto tradicionales como de nueva formación.

Expectativas laborales complicadas para el juez mediático

Pero si el millón de votos en los que Silva confía que se convertirán los apoyos de telespectadores y usuarios de redes sociales no se materializan, sus expectativas laborales se complican. Fuentes jurídicas aseguran que Silva ha tanteado distintos despachos profesionales de Madrid para ejercer la abogacía, sin ningún éxito.

Por el momento, el juez en excedencia conserva tirón mediático, como queda de manifiesto en el juicio que se sigue estos días en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Esta circunstancia parece que permitirá a Silva perpetuarse en las tertulias televisivas más ligeras. El fiscal, Manuel Moix, reprochó a Silva que pidiera un receso en la primera sesión y lo utilizara para atender a las televisiones. La segunda ocasión en que su defensa solicitó una interrupción, el juez no le dejó salir de la sala. Así se pudo presenciar un enfrentamiento con su joven abogado. Las cámaras jugaron una mala pasada a Silva y dejaron en evidencia su estrategia y el convencimiento que tiene de que el espectáculo le beneficia en sus intereses. Mientras el juez Beltrán expulsaba a una mujer del público por increpar a Blesa, Silva comentó a su abogado: “Esto es lo que yo quería”.

Conversaciones y hasta firmas a la venta

El 25 de mayo se comprobará si la fama de Silva es evanescente o su ideario anticorrupción es creíble para los más de 200.000 ciudadanos que deben votarle si quiere ir a Estrasburgo. Un termómetro anterior será la financiación de su campaña. En un nuevo culto a su personalidad, Movimiento Red subasta firmas, charlas e incluso cenas con el juez estrella a cambio de dinero. Una rúbrica cuesta 20 euros, una conversación, 300, y una visita al Parlamento europeo, 500. Con este método, su partido pretende sufragar los 250.000 euros que el partido ha calculado que debe gastar de aquí a las elecciones.

Pedro Águeda