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Eran las 5:20 de la madrugada cuando, subida en su flamante todoterreno Mercedes, circulaba por la calle Alberto Alcocer de Madrid

Elena Tablada, ex de David Bisbal, cazada borracha conduciendo con un 0,67% de alcoholemia

Mayo 26, 2013

La suerte hizo que justo detrás del vehículo circulase otro de la Policía. Ella no se percató y se saltó el semáforo rojo del cruce con el Paseo de la Habana en la capital de España
Le pidieron el carné y no lo llevaba. Explicó que ella tiene un permiso internacional emitido en Estados Unidos. Los Policías comprobaron el dato en la base de la Dirección General de Tráfico y allí no constaba que Elena Tablada tuviera el carné en vigor
Ayer domingo, Elena Tablada, esta vez serena y elegantemente vestida, fue a los juzgados de Plaza de Castilla. Tenía cita con Su Señoría para un juicio rápido

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¿Cómo llamaría usted a la persona que voluntariamente decide poner su vida en peligro? Le soy sincero, le diría a la cara que es un auténtico imbécil. ¿Cómo le llamaría si además pone en riesgo la vida de los demás? ¿Y si por su estúpido comportamiento le roba la vida a un ser querido? Imbécil hijo de su madre y cualquier otra palabra malsonante que libere el odio que sentiría. Por no contar las ganas que tendría de partirle la boca. Establecidas las bases, le confieso que cada día me cuesta más entender que un ser humano se mame y en semejante estado se ponga a conducir: ebrio, con la mente pastosa, sin reflejos, con los ojos enrojecidos y sin capacidad de reacción. Me cuesta comprenderlo porque ni lo tolero ni lo acepto.

Puedo parecer un extremista, un intolerante o un radical, pero plantéese usted que su padre, su madre, su pareja o sus hijos, salen un viernes a disfrutar de un rato de ocio y alguien borracho los mata con su coche. Piense que no puede volver a abrazarlos, a ver sus sonrisas, a compartir confidencias… Por eso creo que es necesario denunciar tantas veces como sea necesario este comportamiento tan alejado de la lógica y la razón. Ojalá sirva para salvar alguna vida.

Los hechos

Elena Tablada, ex mujer de David Bisbal (cantante de fama internacional), decidió salir de marcha el pasado viernes. Eran las 5:20 de la madrugada cuando subida en su flamante todoterreno Mercedes circulaba por la calle Alberto Alcocer de Madrid. La suerte hizo que justo detrás del vehículo circulase otro de la policía. Ella no se percató y se saltó el semáforo rojo del cruce con el Paseo de la Habana. Para rematarlo hizo un cambio de sentido absolutamente prohibido.

Los agentes la pararon y le pidieron los papeles. Mientras la identificaban, sus inquisitivos ojos no tardaron en percibir las señales que emite cualquier individuo borracho: Elena Tablada parpadeaba brillante como las bombillas de una feria. Le apestaba el aliento a alcohol, sus ojos vidriosos y enrojecidos eran como dos focos, la lengua se le trababa al hablar. Incluso cuando reconoció que había tomado vino y media copa. Le pidieron el carné y no lo llevaba. Explicó que ella tiene un permiso internacional emitido en Estados Unidos. Los policías comprobaron el dato en la base de la Dirección General de Tráfico y allí no constaba que Elena Tablada tuviera el carné en vigor.

Tuvo que soplar dos veces

Le entregaron el etilómetro para que soplara. Lo hizo como el lobo en el cuento de los tres cerditos. Pero en este caso no tiró una casa de paja sino que hizo saltar la alarma de los agentes que al mirar el resultado leyeron 0,70. La Ley establece que minutos después se haga una segunda prueba para garantizar que no se ha producido ningún error. Sopló más dubitativa pero con casi el mismo resultado: 0,67. Dice el Código Penal que todo lo que supere 0,60 es delito. Por eso el domingo, Elena Tablada, esta vez serena y elegantemente vestida, fue a los juzgados de Plaza de Castilla. Tenía cita con Su Señoría para un juicio rápido.

En seguida le cuento lo que allí sucedió. Antes acabaré con el relato de la noche de fiesta. Elena iba acompañada por dos individuos en el coche, uno de ellos su propia hermana. Ninguno pudo hacerse cargo del coche porque con la tajada que llevaban no podían conducir sin poner su vida y la de los demás en riesgo. Así que el Mercedes se lo quedó el maître de una discoteca cercana.

A Elena le leyeron sus derechos y quedó detenida. Mientras los agentes trataban de localizar a su abogada y terminaban el papeleo, la ex mujer de David Bisbal esperó en los calabozos, como cualquier otro ciudadano. No tuvo ningún privilegio y tampoco debería haberlo tenido. Su letrada estaba ilocalizable, así que tuvo que asistirla un abogado de oficio. Por cierto, espero que lo pague ella de su dinero y no los españoles con nuestros impuestos, porque esta mujer puede hacer frente al gasto. Los letrados de oficio son para personas sin recursos económicos. En torno a las dos de la tarde volvió a pisar la calle y ver la luz del sol. Eso sí, con el regusto agrio del alcohol en la boca y espero que con la vergüenza a sus espaldas.

Un acuerdo

No se celebró juicio. La abogada de Elena y el fiscal pactaron la multa y el tiempo de retirada de carné. Lo habitual es que sobre un total de doce meses se quede en ocho. Elena entró y salió del juzgado sin contar nada. Es su derecho. Lo que sí hizo fue desmentir que la pillaron borracha al volante y eso es mentir. Cuando la policía le dio el alto iba literalmente mamada, bebida, embriagada con los efluvios del alcohol, ebria, ahumada, beoda… Dio positivo por encima del nivel máximo tolerado. Tanto que ni si quiera se puede discutir legalmente si la tajada que llevaba encima afectaba a la conducción. Así que además de delincuente, mentirosa.

Poca pena me parece. E insisto, puedo parecer duro, pero al volante tolerancia cero con el alcohol. No me valen las excusas de que a cualquiera nos podría haber pasado, de que no es para tanto, y que al fin y al cabo no ocurrió nada. No acepto ninguna e incluso critico con dureza a los que busquen justificar el comportamiento de Elena Tablada. Sus amigos deberían cantarle las cuarenta, si de verdad lo son, y hacerle reflexionar. Conducir borracho es lo más similar a caminar sin red de seguridad sobre un cable de acero, como los funambulistas, a varios metros del suelo. No te caerás siempre, pero si repites la conducta te la acabas dando. Además, puedes matar a alguien. Si alguien después de leer estas líneas se vuelve a mamar y luego se pone detrás de un volante, aprovecho para llamarle desde ya: ¡¡ESTÚPIDO!!

A Elena, a sus 32 años, se le supone cierta madurez y moralmente debería reconocer el error y pedir disculpas públicas. No tiene ninguna obligación, pero serviría a que el mensaje de cero alcohol al volante continúe calando en la sociedad. Y si lo que va a hacer es mentir, mejor que se calle. 

 
Nacho Abad