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El Zidane más atrevido como entrenador es el que peores resultados obtiene

Enero 27, 2017
zidane

Después de la eliminación de la Copa del Real Madrid, Zidane dijo “estar decepcionado, pero no enfadado”. El vestuario, visiblemente tocado tras una racha negativa, necesita más que nunca de su perenne sonrisa. El técnico galo ha sido alabado hasta ahora, sobre todo, por su capacidad como motivador de un grupo siempre difícil de liderar. Sus labores futbolísticas -que las ha habido-, casi desde el principio, han quedado relegadas a un segundo plano. En parte ha sido por su actitud, siempre reacia a enfangarse en cuestiones técnicas durante las ruedas de prensa. El propio Zidane siempre se ha vendido como un tipo que, simplemente, pasaba por allí. Su fórmula para tener a todos enchufados por igual se definió como un extraño cóctel de admiración, respeto y una pequeña (o gran) dosis de misterio. Pocos hablaron de conocimientos tácticos o de movimientos de entrenador. Incluso ahora, tras caer ante Sevilla y Celta, una gran parte de sus críticos le achacan cierta inexperiencia en este ámbito.

Cambios en el sistema

Lo cierto es que Zidane ha ido aumentando sus maniobras a medida que ha ido adquiriendo confianza. El ex futbolista ha utilizado el respaldo que aportan las victorias para introducir variantes tácticas y tomar decisiones que en otro momento hubieran sido impensables. Así, el preparador francés ha incluido a Cristiano en las rotaciones. Ha sido por consenso, claro, pero no deja de ser una demostración de autoridad y valentía.

En lo táctico también ha adoptado riesgos. El Madrid de los últimos años, el de la BBC, tenía un sistema inherente prácticamente inamovible. Ninguno de sus predecesores se atrevió nunca a tocar el 4-3-3. Carlo Ancelotti focalizó sus esfuerzos en la gestión del vestuario -con grandes resultados- y Rafa Benítez únicamente hizo el conato de permutar el esquema, pero acabó cediendo ante el deseo de la afición. Se puede decir que Casemiro fue un invento suyo. Rafa ideó y Zidane ejecutó.

Con el paso del tiempo, la gestión del grupo se le ha quedado corta y ha comenzado a experimentar. Zidane ha ido alternando el sistema clásico (sobre todo en el Santiago Bernabéu) con interesantes variantes. Casi siempre justificado por las ausencias, el galo ha probado, sobre todo, con dos sistemas: 4-2-3-1 (que como variante tiene el 4-4-2) y 3-5-2. El primero sacó el máximo rendimiento de Isco y el segundo, más repetido en los últimos tiempos, ha coincidido con las derrotas.

Ante Sevilla y Celta, con muchos hombres en el centro del campo

Aunque fue más evidente en la derrota liguera, Zidane ya introdujo cambios en su sistema en los dos partidos de Copa ante el Sevilla. Si observamos el mapa de calor de estos encuentros, en todos ellos el equipo blanco ha jugado con una suerte de 3-5-2. En el partido de Liga en Nervión el cambio fue más ostensible porque los tres de atrás eran centrales. Cuando la línea defensiva ha sido la habitual (dos centrales y dos laterales), el francés ha colocado a uno de los laterales casi fijo en el centro del campo. La superpoblación en la medular ha sido una constante en los últimos encuentros, donde a veces eran tres jugadores los más adelantados, en ocasiones dos e incluso solamente uno. Si tomamos como ejemplo el último partido en Balaídos ante el Celta se ve claramente que Cristiano era la referencia ofensiva y los demás atacantes se repartían por el centro del campo.

Estas decisiones desvelan la querencia de Zidane por controlar el partido en el centro del campo. El Real Madrid genera amplitud y logra una mejor circulación de balón. A excepción de la ida de los cuartos de final ante el Celta en el Bernabéu, el equipo blanco ha jugado buenos partidos y ha sido el dominador en un tramo muy importante de los mismos. En el choque de Vigo, por ejemplo, se llevó la posesión por goleada (66 a 34).

Paradójicamente, los resultados no han ido en consonancia con el juego de estos encuentros. Al caer derrotado, la opinión pública ha sentenciado que el Real Madrid ha jugado sus peores partidos ante Sevilla y Celta, cuando lo cierto es que ha habido victorias mucho más insípidas. Ahora, con la losa de las derrotas en la espalda, Zidane debe decidir si sigue siendo entrenador o vuelve al cargo de gestor. Cualesquiera de las dos opciones son peligrosas en el Real Madrid.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99