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MANGO celebró ayer la apertura de su primera boutique en Madrid "HE- Homini Emerito" con una noche de moda y diversión en la discoteca Pacha

El vino blanco y las cervezas de Mónica Cruz

Abril 3, 2009

Numerosos rostros conocidos se reunieron en una fiesta que pasará a la Historia. Como de costumbre, la actriz Mónica Cruz se llevó la palma a la seriedad y la distancia.

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La discoteca Pachà de Madrid desempolvó la alfombra roja para presentar la nueva colección de ropa para hombre que la firma Mango ha decidido sacar al mercado. El Equipo Singular de Paco Caro (con una María García desbordante en atención hacia la prensa) consiguió reunir a un granado grupo de personalidades del la sociedad que no dudaron en acercarse al centro de la ciudad para apoyar la moda española. Una elegantísima Nati Abascal, siempre a la última, se mostró de lo más divertida y pizpireta. No estaba sola, sus hijos Rafa y Luis, la vigilaban desde la lejanía. Estaba realmente brillante, quizás con algún estirón más que hace unos meses cuando se vio enclaustrada por un incómodo esguince. La Abascal, musa de la moda vintage, me explicó que, de momento, no tiene tiempo para el amor: “a mi el tema sentimental creo que ya me queda algo lejos. Amo a la vida, que ya es bastante”. Poco después de las diez y media de la noche se fue con la música a otra parte. Buscó a Cari Lapique, indignadísima con la película que Antena3 emitió sobre la vida de Pepa Flores: “he llorado lágrimas de sangre”, y se despidió cariñosamente de alguno de los organizadores. 
 
Quién sí parece realmente enamorada es la piloto Carmen Jordà, que lleva camino de convertirse en una de las mujeres más antipáticas del mundo del corazón. Parca en palabras, distante con los medios de comunicación y algo predecible en sus respuestas. La Jordà insiste en que no es amiga de las exclusivas, ni siquiera de entrometerse en la vida privada de su novio, el también piloto Fonsi Nieto, también presente en el acto. Llegaron por separado. Intentaron esquivar miradas. No lo consiguieron, pues abandonaron el lugar agarrados de la mano y jurándose amor eterno. Curioso, pues me aseguran que hace unos días Nieto se corrió una juerga bajo la luna de Sevilla. No estaba solo, pero ni rastro de la Jordà. Será lo que será.

El actor Fernando Tejero, mucho más atractivo con barba descuidada y casi canosa, fue uno de los últimos en llegar. Habló y sonrió. Más que esa Mónica Cruz con la que es imposible mantener una conversación sin miedo a que enseñe los dientes. Se lo tiene demasiado estudiado. Incluso esas imposibles minifaldas ajustadas que poco favorecen un cuerpo antaño carne de ballet. Quién lo diría. Apoyada en la barra central, refugiada en espumosa cerveza y vino blanco, la Hermanísima únicamente accedió a relacionarse con un círculo que parecía abstraído de la realidad. Un mundo aparte. Quizás gustó observar cómo se desenvuelve cuando todos la observan. Rió e intercambió teléfono con un apuesto mozalbete, de mediana edad, ojos saltones y traje de Massimo Dutti del que no se separó casi en toda la noche. Parecía tan o más compenetrada que con ese Miguel Ángel Muñoz de capa caída desde que se curó del ´Síndrome de Ulises´. Nadie entiende las ínfulas de esta mujer que sigue siendo la eterna promesa de la interpretación. Su papel más conocido es el de ser el apéndice de Penélope Cruz. Nada más. Qué país…

La guapísima Marta Sánchez, encumbrada sobre unas sandalias de impresión, acudió acompañada por su marido Jesús Cabanas. Lo agarraba del brazo para demostrar que el empresario sigue siendo de su propiedad. Las fotografías en las que Cabanas estaba arrinconado por una mujer, Lucía, no han provocado ni siquiera un enfado repentino. La cantante asegura que la mujer que se inmortalizó en las dichosas instantáneas es “muy amiga mía pero excesivamente tocona”. Quizás más de lo que debería, quién sabe. Lo cierto es que Marta no está muy por la labor de aguantar cuernos ni cacerías: “Más le vale a Jesús serme fiel”. Menuda es ella. Algo más parlanchina, quizás porque está saboreando las mieles del éxito con ´Doctor Mateo´, la actriz Natalia Verbeke habló, incluso, de su relación con el torero Miguel Abellán, del que asegura “es el hombre de mi vida”. Atrás quedaron los días en los que el matador y la artista sufrían alergia ante la presencia de focos y micrófonos.

María Chávarri, que decidió sentarse en uno de los cómodos sofás del lugar, charloteó con una amiga de la que no se despegó en toda la noche. Algo parecido ocurrió entre Javier Hidalgo y Malena, ahora de nuevo juntos. Recuerdo la noche en la que Hidalgo prefería no recordar el nombre de la modelo “porque no quiero saber nada de ella”. La vida da muchas vueltas, quizás porque Malena siempre quiso tener a alguien con Javier cerca. Incluso después de haber coqueteado con el tenista Fernando Verdasco, ahora semi atado a una mozalbeta de nombre y apellidos impronunciables.

El presentador Christian Gálvez, arrebatadoramente simpático, junto a la gimnasta Almudena Cid, ahora también copresentadora de la ´Guerra de sesos´ de Telecinco, prometieron no cambiar su talante con la prensa. Muchos deberían contagiarse de la naturalidad con la que llevan su relación ante los medios de comunicación. Ellos cotizan al alza y no se ruborizan cuando alguien les intenta sonsacar información íntima. Hubo un tiempo en que Christian se ganó la vida como reportero y eso se nota. Debería aprender Patricia Conde, siempre a la gresca con esos compañeros a los que, en más de una ocasión, ha querido desterrar al ostracismo. Suerte que Pilar Rubio, cada vez más suelta en eso del reporterismo famosil, siempre desliza dulzura. Incluso cuando se arranca a cantar, con una compañera suya, canciones de Carlos Baute. Resultó desternillante escucharla rumiando la canción “colgando en tus manos” mientras chupeteaba un caramelo de fresa ácida.

Por Saul Ortiz saul@extraconfidencial.com