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Fuentes oficiales de Zarzuela se escudan en que se trata de un asunto de índole privado

El viaje “silenciado” por la Casa Real de doña Sofía a Grecia durante la Pascua Ortodoxa

Mayo 14, 2013

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La reina llegó a Grecia en compañía de su hermana la princesa Irene el pasado día 4, instalándose en la Isla de Spetses en la que permaneció hasta el día siguiente cuando regresó en solitario a Madrid
Extrañamente no hay fotografías de ella en compañía de su hermano el rey Constantino y de su cuñada la reina Ana María
Se refuerza la política de comunicación de la Casa del Rey de “cuanto menos se diga y menos se nos mencione en la prensa, mejor”

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Los pasados días 4 y 5 de mayo la reina doña Sofía viajó hasta Grecia para asistir a la celebración de las ceremonias de la Pascua Ortodoxa. Una corta y quizá necesaria vacación para la reina, pero sobre la que el gabinete de prensa del Palacio de la Zarzuela no informa como de costumbre por tratarse de un asunto de índole privado. Una falta de información difícil de entender y que hace poco favor a la propia familia real, de cuya vida necesitaríamos saber más especialmente en relación con visitas privadas de esta naturaleza que no molestan a nadie y que se entienden perfectamente en el contexto de familias tan internacionales como las reales. Pero esta actitud de silencio casa bien con esa política de la Casa del Rey en los últimos tiempos de “cuanto menos se diga y menos se nos mencione en la prensa mejor”.

Lo cierto es que en momentos difíciles como la actual doña Sofía siempre busca el apoyo de su núcleo de siempre, de su grupo familiar más fiel y más íntimo, en el que siempre encuentra apoyo, discreción absoluta, y una compañía con la cual poder distenderse y quizá olvidar por un momento. La reina llegó a Grecia en compañía de su hermana la princesa Irene el día 4, instalándose en la Isla de Spetses en la que permaneció hasta el día siguiente cuando regresó en solitario a Madrid. Extrañamente no hay fotografías de ella en compañía de su hermano el rey Constantino y de su cuñada la reina Ana María, que tienen casa propia allí y que el viernes día 3 asistieron a la misa en la iglesia de San Nicolás y el sábado celebraron la Fiesta de la Resurrección.

¿Malas relaciones de la reina con su hermano?

Si se han visto, sin embargo, imágenes de doña Sofía y de doña Irene en compañía de su primo el príncipe Miguel de Grecia y de su esposa la pintora Marina Karella, que tienen casa propia en la isla de Patmos y con quienes ambas mantienen una excelente y cercana relación. Ello ha vuelto a disparar ciertos rumores según los cuales doña Sofía pasaría por un mal momento en las relaciones con su hermano, por el deseo de ella que él no ha llevado a cabo de adquirir el viejo Palacio familiar de Tatoi que el gobierno griego puso a la venta el año pasado y que a ambos les trae muchos recuerdos de tiempos mejores. Por otra parte, también extraña la total ausencia de España de todos los miembros de la familia real griega en otros años tan asiduos de nuestro país. Pues al margen de la princesa Alexia, residente en Lanzarote y que aún mantiene su amistad de siempre con doña Cristina, cabe preguntarse que ha sido de la íntima relación de años del príncipe de Asturias con sus primos Pablo y Nicolás de Grecia.

En cualquier caso, tras el regreso de doña Sofía a España, sus hermanos permanecieron en Grecia donde el rey Constantino parece estar instalado ya de forma permanente y donde como jefe de familia tuvo que dar permiso para la exhumación en el cementerio del parque del Palacio de Tatoi de los restos de su prima hermana la reina Alejandra de Yugoslavia. Una ceremonia solemne en la que la familia real griega estuvo representada por la princesa Irene, que probablemente regresó después a Madrid donde reside habitualmente en el Palacio de la Zarzuela.

Cochina marquesa

Esta es la última de las repatriaciones de féretros de antiguos reyes de Yugoslavia por parte del príncipe Alejandro de Serbia, que para fines de este mes prepara en Belgrado un gran funeral de estado con todo el apoyo de las autoridades de la república para re enterrar en al país a sus padres y su abuela sellando con ello una vieja herida dinástica. Una ceremonia en la que en otro tiempo podríamos haber esperado ver a doña Sofía por su cercano parentesco con la familia real de Serbia (se esperan representantes de varias casas reales), pero en los últimos tiempos la reina de España se ha mostrado mucho más prudente a la hora de viajar para asistir a este tipo de actos y encuentros familiares.

Sincrónicamente, en la cercana Rumania se ha confirmado la hospitalización en Suiza de la ya anciana reina Ana, esposa del rey Miguel, por cuya salud se teme a sus ya 90 años. Pero mientras las antiguas familias reinantes de Serbia y Rumania prosperan apoyadas por sus respectivas repúblicas, en España continúan las ocupaciones de fincas de grandes propietarios como la que tuvo lugar recientemente en Extremadura a los gritos de “cochina marquesa” proferidos contra un miembro de la muy noble familia Fernández de Córdova. Tiempos difíciles en los que nada aliviará a don Juan Carlos el saber que en el Vaticano el Papa Francisco acaba de dar luz verde a la beatificación de la reina María Cristina de las Dos Sicilias, esposa de uno de sus muchos antepasados; y tiempos sin duda mejores para el rey Harald de Noruega que en estos días ha disfrutado con enorme gusto de un viaje al corazón del Amazonas que venía queriendo emprender desde los años 70.

Ricardo Mateos