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La empresa española quiere mantener a toda costa sus negocios en el país hispanoamericano

El último gran negocio de Codere: las quinielas del fútbol argentino

Septiembre 7, 2009

De nada sirven sus pérdidas multimillonarias

La empresa calificadora de riesgo Standard & Poor’s ( S&P), rebajó la calificación crediticia de la deuda a largo plazo de Codere por el deterioro del mercado de los juegos de azar

La familia Martínez Sampedro cree que la mejora de las ventas en Argentina pueden ayudar a su empresa a contrarrestar, en parte, la caída de su actividad en el resto de los mercados sudamericanos


El juego puede provocar grandes cambios en la vida de una persona. Y eso lo saben las grandes empresas operadoras, entre ellas, la firma española Codere, que ganan cientos de millones de euros y de dólares gracias, en ocasiones, a la complicidad de los Gobiernos de turno.

Por ejemplo, en Argentina todos se preguntan cuál es el motivo por el que Codere quiere mantener a toda costa sus negocios en Buenos Aires. La respuesta es bien fácil: la empresa española tiene en toda la provincia de Buenos Aires sus principales inversiones en Hispanoamérica, en un espacio geográfico global donde está teniendo últimamente pérdidas multimillonarias. Recientemente, la empresa calificadora de riesgo Standard & Poor’s ( S&P), rebajó la calificación crediticia de la deuda a largo plazo de Codere por el deterioro del mercado de los juegos de azar como consecuencia de la debilidad de la economía. Por eso los propietarios de Codere, la familia Martínez Sampedro cree que la mejora de las ventas en Argentina pueden ayudar a su empresa a contrarrestar, en parte, la caída de su actividad en el resto de los mercados sudamericanos.

Prode, un negocio en alza

Pero además de la renovación de las licencias para la explotación de las máquinas tragaperras, Codere está buscando en Argentina un nuevo negocio: quedarse con el jugoso mercado de las quinielas (el llamado Prode), en un momento en el que los clubes de fútbol argentino atraviesan por una grave situación económica. El eterno presidente de la AFA, Julio Grondona, estaría de acuerdo en modificar el actual sistema manejado por Lotería Nacional y abrir las apuestas futbolísticas al teléfono e Internet. Para algunos, sería la salvación de los endeudados clubes del fútbol argentino. Pero para otros, la llegada de la corrupción definitiva al fútbol.

No terminan aquí las conexiones internacionales. Otro claro ejemplo es el de las inversiones de Codere, investigado por la publicación argentina URGENTE 24, en los bingos argentinos. Por ejemplo, en el Bingo de la Plata, que será controlado durante 15 años más por la empresa española en sociedad con la Fundación Florencio Pérez, vinculada a Raúl Kraiselburd. Y todo ello gracias a un oscuro pacto firmado con el Gobierno de Buenos Aires y que incluiría, según dicen, el presunto pago de comisiones por valor de 25 millones de dólares.
 
Según la mencionada publicación argentina, dicho bingo factura oficialmente unos 20 millones al año y su principal fuente de ingresos son sus 500 máquinas tragaperras. A ello habría que añadir las grandes cifras que se mueven por debajo de la mesa, bajo el amparo de las fundaciones de carácter social y no lucrativas. Pero lo llamativo del caso es que el propio Gobierno bonaerense, a través del Instituto de Loterías y Casinos, había denunciado en diciembre a Codere por un supuesto lavado de dinero, falsas contrataciones, defraudaciones, estafas y otras irregularidades detectadas en la liquidación de las máquinas.

Las cartas, boca arriba

Actualmente, según la investigación periodística argentina, “la concesión del Bingo platense, a través de la empresa Codere, es explotada por la Fundación Florencio Pérez, de Raúl Kraiselburd (director del diario El Día y socio de Codere), la Fundación Estadio Ciudad de La Plata y la cooperadora del hospital Sbarra (ex Casa Cuna). A excepción de la ex Casa Cuna, las otras dos entidades prácticamente no realizan actividades sociales, requisito indispensable que exige la normativa vigente para recibir los fondos del bingo. Esto hace que instituciones sin fines de lucro de reconocida labor social en la región, como lo son la fundación del padre Cajade, la cooperadora del Hospital de Niños o el Hogar del Niño Esperanza de Ana Mon, estén excluidas del sistema y no reciban un solo centavo de la actividad lúdica”.

Continúa la publicación periodística afirmando que “la Fundación Florencio Pérez es investigada por la Justicia platense por no cumplir con el objetivo social para la cual fue creada: la atención de jóvenes drogodependientes. Existen denuncias con relación a que la entidad se trata de una pantalla para realizar negocios espurios relacionados con el juego. Incluso fue creada semanas antes de que Codere se instalara en La Plata, a principios de los ‘90 ( Codere llegó de la mano de Eduardo Duhalde y de Carlos Menem al país, que siempre mantuvieron estrechos vínculos con Kraiselburd). Ni siquiera tiene sede propia: funciona en el mismo lugar donde está el diario que dirige Kraiselburd, y hasta comparten el mismo teléfono(…)


El fútbol es negocio

También resulta muy oscuro que, con los millones de pesos que genera el fútbol, clubes como Estudiantes y Gimnasia, que integran la Fundación del Estadio Único, también sigan recibiendo dinero de los juegos de azar, y dejen así relegadas a otras instituciones que cumplen una importante labor social y se encuentran desamparadas por el Estado”.

La unión del negocio del balón con el juego puede llevar a la corrupción total de este magnífico deporte, otrora tan sólo capricho de aficionados.