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No se ha podido condenar a quienes trocearon, quemaron y tiraron al río el cuerpo de un pequeño delincuente gallego

El tronco de Rande: desde hace 14 años permanece impune el asesinato, por descuartizamiento, del joven vigués Quique Fernández

Abril 6, 2014
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Fueron unos pescadores quienes realizaron el macabro hallazgo en aguas del río Lagares, en las proximidades del puente de Rande (Pontevedra). El tronco humano, sin extremidades ni cabeza, llevaba 10 días sumergido en el agua cuando fue descubierto el 17 de abril de 2000. No fue hasta seis meses más tarde cuando la Policía Científica identificó el tórax como perteneciente a Jesús Enrique Fernández Romeo,alias Quique, de 22 años, vecino de Vigo y con antecedentes por delitos menores en la Comunidad de Madrid.

Una toalla en la garganta
 
Nada más averiguar la identidad de la víctima, la Policía detuvo a cuatro personas por su relación con el crimen. Se trataba de la ex compañera sentimental de Quique, Rosario Beatriz Montes, dos delincuentes comunes identificados como Cesar Valderrama, alias  El Vaquilla, y su hermano Isaac, además de Juan Antonio Galera, novio de Rosario tras la muerte de su anterior compañero. Éste último quedaba en libertad poco después. El hecho de que todos ellos tuviesen antecedentes por pequeños delitos contra la propiedad y los dos hermanos fuesen atracadores de bancos llevó a los investigadores a la conclusión de que estaban ante un ajuste de cuentas. Además, la Policía reconstruyó con minuciosidad el episodio del asesinato.
 
El crimen se habría producido en la noche del 7 al 8 de abril de 2000 en la localidad de O Porriño. Quique fue asfixiado con una toalla introducida en su garganta. Después, los asesinos intentaron quemar el cadáver con gasolina sobre una parrilla, pero fue imposible, por lo que optaron por desmembrar el cuerpo con una sierra eléctrica y un cuchillo de carnicero. Los restos fueron introducidos en bolsas de basura y arrojados a la desembocadura del río Lagares, en la confianza de que fuesen arrastrados por la marea viva, pero una fuerte corriente de mar desplazó el tronco humano hasta el centro de la ría. Las cavidades permitieron que flotase.
 
Celos, dinero y absolución
Según la hipótesis policial, la mujer habría contratado a los dos hermanos detenidos por cierta cantidad de dinero para asesinar a Fernández, bien por problemas sentimentales bien porque se apropió del botín de algún robo. Durante el juicio, Rosario reconoció que había contratado a un amigo para que diera una paliza a su novio, aunque no pretendía matarlo sino sólo darle un escarmiento ya que se mostraba bastante violento con ella. Sin embargo, los otros detenidos junto a la mujer fueron finalmente declarados no culpables debido a la falta de pruebas y a las numerosas contradicciones en que incurrieron los testigos.
 
En junio de 2002, la absolución de los acusados de ser autores materiales del asesinato de Jesús Enrique Fernández dejaba un nuevo crimen sin resolver. La madre de Quique lloró de impotencia al conocer el fallo del jurado. La Justicia sólo pudo condenar a Rosario Montes, a una pena de 12 años de prisión, por inducción al asesinato.
 
José Manuel Gabriel