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En plena campaña de la Declaración de la Renta del año 2014

El Tribunal de Cuentas descubre en la Agencia Tributaria de Cristóbal Montoro una deuda de más de 20 años que sigue considerándose como “aplazada”

Abril 21, 2015

Entre 2012 y 2013, de un total de 319 millones de euros de deuda investigada, tan solo se recaudaron 2 millones de euros, el 0,6%
De las 21 sentencias dictadas por insolvencia punible, 12 fueron desfavorables para la Agencia y 9 favorables, de las que solo se ha podido cobrar deuda en 2 de ellas
El débito pendiente creció un 9,7% durante el período fiscalizado. Además la deuda afectada por procesos concursales creció de manera muy significativa (46%)


Con Rodrigo Rato, ex presidente de Bankia y ex vicepresidente Económico de los gobiernos de José María Aznar, investigado hasta los topes, detenido por supuestos delitos de fraude, blanqueo y alzamiento de capitales y puesto en libertad, la opinión pública está que trina. El que parece haber sido uno de los capataces de la mayor estafa piramidal -y exponencial-, del siglo XXI, las llamadas preferentes, se encuentra en su casa, esperando por un juicio que muchos dicen que no aclarará nada y dejará todo como está, esto es, que no habrá culpables para tan malvada conspiración. Bankia, Novagalicia y Catalunya Banc -sobre todo-, han sido los maestros de torturas de esta urdimbre que ha dejado tocados a miles de ahorradores. Y así llegamos a la Declaración de la Renta -en marcha desde el pasado 7 de abril-, que un año más ejecuta la Agencia Tributaria. En uno de los años fiscales más difíciles que ha pasado España y sus gentes, éstos se enfrentan al recálculo de sus cuentas y operaciones sabiendo que un factor amedrenta mucho más que de costumbre: la temida deuda.

Es éste uno de los terrenos más difíciles de gestionar por el ente que dirige Cristóbal Montoro, según expone el Informe de Fiscalización de la actividad realizada por la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT), para el cobro efectivo de las deudas Tributarias, durante los ejercicios 2012 y 2013. En este dossier del Tribunal de Cuentas se pueden observar los principales errores de la Agencia Tributaria a la hora de recaudar el importe de las deudas de los contribuyentes españoles.

Aplazamientos millonarios

En primer lugar, en lo referido a los aplazamientos concedidos para el pago de las deudas, llegó al 50,88% en 2013 frente al 44,94% en 2012 lo que habla del esfuerzo de la Administración por “facilitar este tipo de actuaciones”. Sin embargo, es éste un planteamiento irregular que provoca que muchos aplazamientos finalicen por falta de pago. Así, en 2012, los aplazamientos concluidos por falta de pago ascendieron a 1.366 millones y en 2013 sumaron 975 millones de euros.

Con todo, y debido a este sistema deficitario, se han detectado deudas Tributarias hasta de los años 1992 y 1993 sobre las que se solicitaron aplazamientos en los ejercicios fiscalizados, lo que pone de manifiesto la existencia de deuda con antigüedad superior a los 20 años que sigue considerándose como deuda aplazada.

Otra norma excepcional es la adopción de medidas cautelares, a pesar de que en ningún expediente analizado se incluyera el acuerdo del órgano competente para la prórroga del plazo de duración de las medidas cautelares de 6 a 12 meses.

Los contribuyentes, en muchas ocasiones, han decidido o se han visto obligados a desviar su carga hacia otra persona derivando la responsabilidad de la deuda, un proceso que ha pasado de 6.904 derivaciones a 11.697, aumentándose en un 70%, siendo un 75% más el número de deudores sobre los que se realizó una derivación de responsabilidad. La lectura más negativa de este trámite es que son mucho mayores las cifras de débito declarada incobrable y cancelada por anulación que el importe cobrado como consecuencia de estas actuaciones, por lo que la práctica totalidad de las derivaciones de deuda nunca son ingresadas.

Persecución fallida de la insolvencia

Las actuaciones de seguimiento de insolvencias aparentes han dejado a la luz numerosos problemas en el cobro de deudas pendientes en la Agencia Tributaria. Se efectuaron 542 personaciones, que dieron lugar al embargo de 344 cajas de seguridad en Bancos de todo el territorio nacional, en relación con deudores a la Hacienda Pública con una deuda total de 319 millones de euros. Pues bien, de todo ese montante tan solo se recaudaron 2 millones de euros, el 0,6% de los 319 millones perseguidos demostrando una eficacia recaudatoria más que limitada.

Los problemas para la AEAT se acumularon en 2013 ya que el número de deudores declarados fallidos aumentó de manera importante de un año a otro (43%), y fueron más del triple el número de deudores rehabilitados en 2013 en relación con los de 2012. Así también, aumentó el importe del crédito declarado incobrable. En octubre de 2014, 857 millones (63%), de los 1.362 millones que se habían rehabilitado en 2012 se volvieron a dar de baja por incobrables. En relación con los datos de 2013, 948 millones de euros de los 1.433 rehabilitados (66%) se habían vuelto a dar de baja por la misma razón.

Acciones judiciales esquivas

Las acciones judiciales llevadas a cabo en torno a los pagos y cobros de la Agencia Tributaria dejaron un balance negativo para el ente dependiente del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. De las 21 sentencias dictadas por insolvencia punible (7 en 2012 y 14 en 2013), 12 fueron desfavorables para la Agencia y 9 favorables. De éstas 9, la deuda reconocida en 4 de ellas se había declarado incobrable y solo se había cobrado la deuda de dos sentencias por menos de un millón de euros.

Las deudas, durante el período fiscalizado, no hicieron más que medrar y generar resultados desorbitados, máxime, debido a la situación de crisis que vive el país. Si la deuda paralizada pasó de 657 millones a 697 millones, las cifras de la deuda afectada por procesos concursales fueron creciendo de manera muy significativa (46%), en coherencia con la pésima situación económica, pasando de 5.259 a 7.682 millones de euros.

En términos generales, la deuda pendiente creció un 9,7% durante el período fiscalizado, pasando de 45.736 millones de euros, a principios de 2012, a 50.174 millones de euros a finales de 2013 de lo que se colige que cada año se fueron incorporando nuevas deudas por un importe superior al de las deudas que se cancelaron. 

Enajenaciones a medias

Los ingresos obtenidos como producto de las enajenaciones de los bienes de los contribuyentes crecieron durante el período fiscalizado, pasando de poco más de 25 millones de euros en 2012, a casi 28 millones en 2013. Las cuantías enajenadas se obtuvieron por adjudicaciones directas -la mayor parte-, y por medio de subastas.

Sin embargo, su efecto no fue el deseado ya que la gran mayoría de los lotes enajenados mediante adjudicación directa (73%), se adjudicaron por menos de la mitad de su valoración y un porcentaje muy relevante (34%), por menos de la cuarta parte de su valoración. 

Se demuestra que Hacienda no somos todos.