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Destapadas por el Informe de Fiscalización de la Sindicatura de Cuentas de Cataluña

El Tribunal de Cuentas cita a los responsables de la Universidad Autónoma de Barcelona debido a “presuntas irregularidades contables” en los años 2007, 2008 y 2009

Julio 18, 2013

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Según el susodicho informe, la Unidad de Contratación de la UAB “no dispone de los medios adecuados para realizar el seguimiento económico”
La Universidad anticipó 12 millones de euros a proyectos de investigación y de inversión que todavía no habían recibido los ingresos correspondientes
El pasado 31 de mayo la consejera de Cuentas del Tribunal del mismo apellido acordaba iniciar un “procedimiento de reintegro por alcance” relativo a la Universidad Autónoma de Barcelona “por las presuntas irregularidades contables puestas de manifiesto en el Informe de Fiscalización de la Sindicatura de Cuentas de Cataluña sobre la Universidad Autónoma de Barcelona, ejercicios 2007, 2008 y 2009”

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Como ya es costumbre, la celeridad de este tipo de procesos judiciales en los que las distintas administraciones deben rendir cuentas de su mala praxis, brilla por su ausencia. Cuatro años más tarde de la fecha del análisis de las precariedades de la gestión contable de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), sus responsables son llamados al banquillo. No obstante, las razones que impelen a la Administración de Justicia a incoar tal enjuiciamiento son tan vergonzosas como su tardío proceso judicial.  

El origen del procedimiento de reintegro se encuentra en el Informe de Fiscalización practicado a la UAB en los ejercicios 2007, 2008 y 2009, el cual recoge algunos de los puntos más descuidados de su gestión financiera. Para comenzar, dos observaciones ponen de manifiesto la incapacidad de la UAB: “La Unidad de Contratación no dispone de los medios adecuados para realizar el seguimiento económico y el control de los plazos y de las actas de recepción de los contratos”. Por otro lado, “las herramientas de gestión de las que dispone la Escuela de Posgrado no permiten efectuar un control y seguimiento completo de los cursos, cuya liquidación se hace generalmente con mucho retraso respecto a la fecha de finalización”.

Con estos antecedentes, el devenir de la UAB y la gestión implementada de sus números se encuentran notablemente condicionados. Tanto es así, que “la Universidad no se ajusta totalmente a los principios contables públicos en el reconocimiento de los derechos por pasivos financieros”. Esta realidad ha llevado a la UAB a la realización de “determinados ajustes”.

Desajustes de cobros y pagos

Sin lugar a dudas la falta más grave a la que se enfrenta la UAB se halla en el caos reinante entre sus cobros y pagos. Un embrollo económico caracterizado, en gran medida por su imprudencia ya que “a 31 de diciembre de 2009 la Universidad mantenía pendientes de cobro derechos por 12,69 millones de euros que la Sindicatura considera que son de dudoso cobro y por los que la Universidad no tenía creada una provisión de insolvencias”.

Remanentes negativos

Problemas que continúan al investigar los proyectos subvencionados por la UAB. La Universidad anticipó el crédito a proyectos de investigación y de inversión que todavía no habían recibido los ingresos correspondientes. En total, más de 12 millones de euros anticipados (4,42 millones para proyectos de investigación y 8,02 para proyectos de inversión) que han generado unos “remanentes negativos de inversión” que no han podido ser analizados, por lo que la Sindicatura desconoce si podría haber problemas en la obtención de determinados ingresos.

Respecto a los remanentes, la UAB carece de un detalle por antigüedad de los mismos provocando que existan remanentes antiguos “a los que se han imputado gastos que difícilmente corresponderán a la finalidad original”, además de observarse como “los remanentes de los proyectos continúan como disponibles una vez transcurrido el periodo para el que se concedió la subvención, y que existen remanentes negativos que no han tenido movimiento”.

Irregularidades todas ellas que dibujan un panorama poco digno para la mejor universidad de menos de 50 años del Estado español y la vigésimo segunda de todo el mundo, como reflejaba el ranking confeccionado por ‘The Times Higher Education’. Parece ser que el rector Ferran Sancho Pifarré, deberá presentarse ahora a una de las reválidas más importantes de su carrera y aclarar el porqué de este desaguisado contable.